El Barcelona se clasifica para la final de la Copa del Rey disputada en La Cartuja

Los jugadores del FC Barcelona festejan su pase a la final. // Twitter

 

Los azulgranas remontaron el 2-0 de la ida y dejan al Sevilla eliminado

 

El FC Barcelona y el Sevilla FC se volvían a enfrentar, después de haberlo hecho este pasado fin de semana en el encuentro liguero disputaba en el Pizjuán. En apenas cinco días, azulgranas e hispalenses se veían de nuevo las caras para disputar la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey.

El Sevilla venía con un 2-0 del Pizjuán. El gran partido disputado por el conjunto andaluz en su campo les hizo llegar al Camp Nou con un resultado aparentemente cómodo. Pero no lo iba a ser ni mucho menos.

El Barça llegaba con la moral alta tras endosarle un 0-2 al que iba a ser su rival en esta vuelta de semifinales, en el encuentro del sábado de Liga. En un gran partido, los azulgranas solventaron a los de Lopetegui para afianzarse como un serio candidato al título liguero y destaparon, de esta manera, todas las posibles dudas que rodeaban al club acerca de su estado de forma.

El partido

El partido empezó como era de esperar. Koeman volvía a plantear el mismo esquema de juego con el que consiguió la victoria en Liga, apostando por un 3-5-2 con Dembelé acompañando en punta a Messi.

La intensidad y el gran juego del equipo, sumado a la presión asfixiante, daban la sensación de que el Barcelona iba a liquidar al Sevilla en la primera parte.

Pero la férrea defensa de los de Lopetegui, que básicamente lo poco que podían hacer era rezar y defender, no puso las cosas nada fáciles. Los andaluces sabían que un gol complicaba mucho las cosas a los azulgranas que, tras el 2-0 de la ida, tendrían que meter 4 goles para pasar a la final.

En diez minutos de partido, el Barcelona ya había avisado en un par de ocasiones, que dificultosamente había conseguido sacar el Sevilla. Pero llegó el gol. Dembelé. El delantero francés ya había tenido anteriormente una ocasión en la que le faltó poco para empujar el balón centro de la red. Pero ‘el mosquito’ tenía guardado un as en la manga.

Dembelé recibió un balón tras un slalon de Messi, con el cual arrancó e intento regatear a Koundé. La gran defensa del jugador del Sevilla hizo que el delantero del Barça retrocediese, ante lo que parecía una jugada sin peligro.

De repente, un poco alejado de la frontal del área, donde se encontraba el Sevilla bien plantado, armó la pierna derecha para pegar un cañonazo y poner la pelota en la escuadra derecha de Vaclik, que nada pudo hacer.

A partir de ahí el partido se rompió. Los de Lopetegui suspiraron un poco al acercarse en alguna ocasión, aunque sin mayor peligro, a la portería defendida por Ter Stegen. Pero el guion de juego no era ese.

Llegaba el descanso y el Sevilla, antes del pitido del árbitro, había achicado aguas en varias ocasiones, tras sendos disparos de los jugadores de Koeman. La segunda parte se venía apasionante con un Barça que, mínimo, necesitaba un gol para forzar la prórroga.

En la segunda parte, el partido cambió. Se vio a un Sevilla más cómodo, que consiguió llegar arriba, y poner contra las cuerdas al equipo blaugrana. Un penalti de Mingueza a Ocampos, en el que el árbitro perdonó la segunda amarilla al central español, brindó la oportunidad al Sevilla para empatar el encuentro y obligar al Barcelona a meter 3 goles para clasificarse.

Pero Ocampos erró el penal. La oportunidad se desvaneció ante el mal penalti tirado por el jugador argentino, que volvía de su lesión tras más de un mes sin jugar. Ahora sí, el Barcelona se lo creyó más que nunca.

Los azulgranas avasallaron al conjunto hispalense, que se dedicó a despejar balones ante la masacre que estaba ocurriendo. Con Trincao, Griezmann, Braithwaite en el campo, el Barcelona puso todo su arsenal para intentar conseguir agrandar el resultado.

Pero el Sevilla seguía resistiendo. Finalmente, en una de las últimas jugadas del partido, después de que el árbitro hubiese añadido cuatro minutos, falta cercana al área y expulsado Fernando. El centrocampista del Sevilla dejaba a su equipo con 10 y cedía una falta a Messi de las que le gustaban.

La falta tocó en la barrera. Córner. Era la última. Con apenas segundos para cumplirse el tiempo, Griezmann recogía un rechace para poner un centro medido a Piqué, que el central se encargó de cabecear dentro la red. La euforia se desató.

Piqué consiguió ese gol ansiado y mandó el partido a la prórroga. Si el guion de inicio de partido era previsible, el de la prórroga lo era aún más.

Al Sevilla le tocaba aguantar y esperar que el tiempo corriese, para llegar a los penaltis y conseguir el milagro. Pero para ello le iba a tocar sufrir las embestidas de los azulgranas, que contaban con un jugador más.

Apareció Braithwaite 

Apenas transcurridos cinco minutos de la primera parte del tiempo extra, apareció un inesperado protagonista. Braithwaite cabeceaba un excelente centro de Jordi Alba con el que conseguía batir a Vaclik, quien vio como el balón se le colaba entre las piernas.

El Barcelona conseguía remontar el partido y coger el billete que le clasificaba para la final de la Copa del Rey.

Antes de eso, el conjunto dirigido por Koeman, tuvo que saber defender, ante la desesperación del Sevilla que lo único que le quedaba era volcarse al ataque. Ter Stegen llegó incluso a parar un disparo Koundé, pero el Barcelona consiguió el pase a la final.

De esta manera, el FC Barcelona suma otra final y luchará por conseguir su 31º título copero.