miércoles. 28.02.2024

Los precios de los productos están en alza, pero los agricultores apenas notan esa subida. José Ramón Pous, presidente de Adaribera (asociación de agricultores de la Ribera), confirma que por 1 kilo de naranjas pueden cobrar unos 0,30 euros, mientras que los consumidores pagan alrededor de 2 euros, una diferencia del casi 400%.

Según Pous, los intermediarios son en parte responsables de esta disparidad, y sugiere que reducir su participación podría ayudar a mitigarla.

Pepe Barea, propietario de campos de cítricos, cebollas y patatas, también enfrenta dificultades financieras y teme que si la situación persiste, se vea obligado a abandonar la agricultura.

Los agricultores demandan una relación comercial más equitativa y justa, preocupados por el futuro del sector y por la falta de relevo generacional en el campo.

Entre sus reclamaciones destacan:

  • Mantener el gasóleo agrícola.
  • Oponerse al cuaderno digital, que representa una carga económica adicional para el sector.
  • Flexibilizar las normativas sobre ecorregímenes si se vuelven obligatorios.
  • Relajar las leyes medioambientales para permitir una vida rural sostenible.
  • Establecer límites a la importación de productos que compiten deslealmente con las producciones nacionales.
  • Regular las diferencias de precio entre los alimentos desde su origen hasta su venta en los supermercados.
  • Autorizar la quema controlada de residuos agrícolas.

Los agricultores también critican la burocracia excesiva, la falta de apoyo gubernamental y la orientación de la Política Agraria Común (PAC) lejos de la profesionalización del campo.

Su objetivo es más que obtener más fondos, buscan un entorno en el que puedan trabajar y vivir sin depender exclusivamente de la PAC.