Generación Z: talento digital destacado y dificultades para consolidar empleo estable

Gen Z
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La rápida expansión de la inteligencia artificial y la digitalización están transformando el empleo a un ritmo vertiginoso. Sin embargo, no todos los perfiles profesionales logran adaptarse con la misma facilidad a este nuevo entorno. La Generación Z, reconocida por su soltura con las tecnologías digitales y su capacidad para incorporar herramientas innovadoras, sigue topándose con serias dificultades para insertarse en el mercado laboral.

  1. Estrés laboral y preocupación por el futuro profesional
  2. Brecha entre tecnología y empleo en jóvenes
  3. Estrategias para integrar a la Generación Z en las empresas

Estos jóvenes, acostumbrados a utilizar la inteligencia artificial en su rutina diaria, pueden operar de forma más eficiente y servir como agentes de cambio dentro de las organizaciones. Su habilidad para conectar con este tipo de tecnología ayuda a que sus compañeros con más experiencia se familiaricen con ella, promoviendo así la colaboración intergeneracional. No obstante, este talento en tecnología no garantiza estabilidad ni mejores oportunidades profesionales, creando un desfase cada vez más evidente entre sus habilidades y las opciones reales de empleo.

Estrés laboral y preocupación por el futuro profesional

La influencia de esta situación en el bienestar laboral se refleja en los datos recogidos por el Cigna Healthcare International Health Study. En España, un 16% de la población siente estrés debido a la escasez de opciones en el mercado de trabajo, y para un 37%, la inquietud sobre el futuro es una de las principales fuentes de tensión en su vida profesional. Estos datos evidencian cómo la incertidumbre sobre el empleo no solo afecta la carrera, sino también la salud mental de los trabajadores.

Este escenario también aparece reflejado en las estadísticas sobre uso de tecnología y empleo. Según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación en los Hogares del INE, el 30,7% de quienes tienen entre 25 y 34 años utiliza inteligencia artificial en su trabajo, frente al 21,1% entre los 16 y 24 años, y solo un 10,1% en el grupo de 55 a 64 años. Sin embargo, pese a este dominio tecnológico, la tasa de paro para menores de 25 años se mantiene en un alarmante 24,5%, mucho más alta que el 9,7% para el grupo de 25 a 54 años y el 10% en mayores de 54, según la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2026.

Brecha entre tecnología y empleo en jóvenes

Amira Bueno, directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España, advierte que "la dificultad de acceso al empleo en las primeras etapas profesionales puede tener un impacto que va más allá de lo laboral. Al final, estamos ante una situación que influye también en cómo los profesionales más jóvenes perciben su futuro, su estabilidad y su bienestar desde el inicio de su carrera. Cuando esa incertidumbre se prolonga en el tiempo, puede acabar condicionando su motivación, su compromiso e incluso su relación con el trabajo. Por eso, entender este momento y gestionarlo adecuadamente es fundamental para construir entornos laborales en los que no buscamos retener., sino que se traten de ambientes más sostenibles y preparados para el futuro".

En respuesta a este escenario, expertos de Cigna Healthcare proponen varias ideas para mejorar la incorporación de perfiles jóvenes con habilidades digitales aún poco aprovechadas.

Estrategias para integrar a la Generación Z en las empresas

Una de las recomendaciones más destacadas es convertir a los profesionales junior en embajadores digitales dentro de las compañías. Los jóvenes, ya habituados al uso de la inteligencia artificial, pueden asumir el rol de mentores internos. Esto no solo facilita la adopción tecnológica desde dentro, sino que también promueve un intercambio de conocimientos práctico y reduce la brecha generacional en materia digital. Así se fomenta una cultura de aprendizaje compartido que impulsa la mejora continua.

Además, se sugiere adoptar enfoques de job crafting para adaptar los roles a las fortalezas y preferencias de los trabajadores jóvenes. En lugar de encasillar a estos perfiles en puestos rígidos, permitir cierta flexibilidad en sus tareas posibilita que se centren en áreas donde aporten mayor valor. De este modo, las organizaciones evitan desaprovechar el potencial de estos talentos, alineando sus funciones con sus capacidades digitales y estilos de trabajo.

Otra estrategia clave consiste en ofrecer itinerarios formativos personalizados desde el inicio de la incorporación. Evaluar de forma estructurada las competencias digitales de cada empleado permite diseñar planes de desarrollo ajustados a sus necesidades específicas. Esto ayuda a que los jóvenes se integren con mayor rapidez y evolucionen en su carrera mediante formaciones que realmente les aportan.

Por último, se recomienda fomentar el desarrollo del talento interno a través de proyectos transversales. Crear espacios colaborativos donde distintos departamentos trabajen unidos en iniciativas de tecnología o mejora de procesos facilita la participación temporal de empleados junior. Así, por ejemplo, un joven del área financiera podría apoyar a marketing en análisis de datos sin salir de su puesto habitual, enriqueciendo su experiencia y la del equipo.