14% de mujeres con discapacidad sufre violencia física de pareja

El 16% de las mujeres entre 16 y 24 años que han tenido pareja declara haber sufrido violencia sexual, siendo este el grupo que menos reporta estos casos.

Archivo - La ministra de Igualdad, Ana Redondo (i), y la jueza Carmen Martínez Perza (d) durante la presentación de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer, en el Ministerio de Igualdad, a 3 de diciembre de 2025, en Madrid (España).
Archivo - La ministra de Igualdad, Ana Redondo (i), y la jueza Carmen Martínez Perza (d) durante la presentación de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer, en el Ministerio de Igualdad, a 3 de diciembre de 2025, en Madrid (España).

 

La violencia física de pareja afecta al 14,8% de las mujeres con discapacidad, en comparación con el 9,7% de aquellas sin discapacidad, según la segunda parte de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2024, presentada este miércoles por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, dependiente del Ministerio de Igualdad.

La delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Carmen Martínez-Perza, indicó que el propósito del informe titulado 'Mujeres especialmente vulnerables a la violencia' es ofrecer datos complementarios a la Macroencuesta difundida el 3 de diciembre, construida a partir de 11.894 entrevistas realizadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este informe se centra en mujeres con discapacidad, gitanas, extranjeras, jóvenes y residentes en zonas de baja densidad demográfica.

“Hoy presentamos un enfoque más detallado y un compromiso renovado con políticas públicas que consideren la igualdad incluyendo la diversidad”, apuntó Martínez-Perza.

Según el informe, el 14,8% de mujeres con una discapacidad acreditada de al menos el 33% ha sufrido violencia física por parte de alguna pareja en algún momento, mientras que en mujeres sin discapacidad esta cifra es del 9,7%. La delegada subrayó que la discapacidad no solo es una condición, sino un factor que puede aumentar la vulnerabilidad a la violencia.

La violencia física crece con el grado de discapacidad: el 13,4% de mujeres con discapacidad entre 33% y 64% y el 18,2% de quienes tienen una discapacidad del 65% o más han experimentado violencia física.

El estudio también destaca diferencias en violencia sexual por pareja: el 11,3% de mujeres con discapacidad igual o superior al 33% ha recibido violencia sexual frente al 8,2% en mujeres sin discapacidad. En cuanto a violencia económica de pareja, el 16,6% de mujeres con discapacidad entre 33% y 64% y el 19,2% con discapacidad del 65% o más la han sufrido, frente al 12,4% de mujeres sin discapacidad.

Asimismo, las mujeres con discapacidad acreditada igual o superior al 33% denuncian la violencia a una tasa más alta, 27,6%, comparado con el 16,2% de las mujeres sin discapacidad.

De igual modo, el 58% de mujeres con discapacidad de al menos 33% ha utilizado servicios de apoyo médico, psicológico o social debido a la violencia de pareja, en contraste con el 40,3% del resto de mujeres.

En cuanto a la violencia sexual fuera del ámbito de la pareja, la prevalencia de violaciones a lo largo de la vida alcanza el 6,2% entre las mujeres con graves limitaciones, frente al 2,8% en mujeres sin limitaciones.

Martínez-Perza solicitó políticas públicas más detalladas y adaptadas, capaces de responder a la diversidad y desigualdades particulares entre las mujeres, advirtiendo que de no hacerlo, se podría dejar fuera a quienes más requieren apoyo.

En relación con las mujeres gitanas, el 16,5% reporta haber sufrido violencia de pareja, frente al 30,4% de las no gitanas. Esta cifra está vinculada a las dinámicas presentes en las tradiciones de esta comunidad.

En su caso, las gitanas denuncian y buscan ayuda en menor proporción, un 51,6%, comparado con el 78,6% en mujeres no gitanas. Del mismo modo, la violencia sexual fuera de la pareja es menor para las mujeres gitanas, con un 6,4%, frente a un 14,5% en las otras mujeres.

Por otro lado, el estudio refleja que el 13,3% de mujeres nacidas en el extranjero ha sufrido violencia física de pareja, mientras que entre las nacidas en España la tasa es del 8,2%. La prevalencia es más alta en mujeres procedentes de Sudamérica (18,5%) y América del Norte, Centroamérica y Caribe (15,6%). En términos de violencia total de pareja, afecta al 29,1% de las mujeres españolas y al 34,9% de las extranjeras.

Las mujeres extranjeras también denuncian más la violencia de pareja, con un 23% frente al 15% de las españolas.

El informe aborda también la situación de mujeres jóvenes y mayores. El 8,8% de mujeres entre 16 y 24 años que han tenido pareja ha sufrido violencia física alguna vez, frente al 5% de quienes tienen 65 años o más. Las mujeres entre 25 y 64 años presentan una prevalencia del 12,3%.

En violencia sexual, las jóvenes de 16 a 24 años son las más afectadas, con un 16%, frente al 9,9% en el grupo de 25 a 64 años y al 2,9% en las de 65 años o más.

Sobre violencia psicológica, emocional, control y miedo, las mujeres jóvenes reportan los niveles más elevados, seguidas por las de 25 a 64 años. Las mujeres mayores están en el rango más bajo de incidencia.

Respecto a la violencia económica por pareja, el 15,1% de mujeres entre 25 y 64 años la ha padecido, frente al 8,8% de las mayores de 65 años y el 6,9% de mujeres de 16 a 24 años; entre las adolescentes de 16 y 17 años el porcentaje se sitúa en el 2%.

En cuanto a denuncias, las mujeres jóvenes entre 16 y 24 años presentan la menor tasa, con un 5,5%, mientras que las de 65 a 74 años tienen la más alta, con un 23,1%. Le siguen las mujeres de 25 a 64 años con un 18,2%, y las mayores de 75 años con un 10,3%.

Sobre violencia sexual fuera de la pareja, el 25% de mujeres de 18 a 24 años la ha sufrido, siendo esta la prevalencia más elevada, mientras que en mujeres de 75 años o más la tasa es del 3,3%, la más baja.

Finalmente, el informe analiza la violencia en mujeres que habitan zonas poco pobladas, donde el 9,9% ha padecido violencia física o sexual y el 24,3% psicológica o económica, frente al 13,7% y 32,8%, respectivamente, en áreas densamente pobladas. No se identificaron diferencias relevantes en las tasas de denuncia según el grado de urbanización del lugar de residencia.