Díaz recuerda que no se puede sancionar por llegar tarde debido a un tren

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados, a 11 de febrero de 2026, en Madrid (España).

 

La situación de los retrasos ferroviarios volvió a entrar este miércoles en el Congreso. El foco se puso en cómo esos problemas pueden afectar a la vida laboral de miles de personas.

En la sesión de control al Gobierno en la Cámara Baja, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, lanzó un mensaje claro: ninguna empresa puede sancionar ni tomar represalias cuando la falta o la tardanza se produce por culpa de un tren.

El debate se enmarcó en las incidencias que se arrastran en Cataluña y en la necesidad de evitar que alguien pierda empleo, sueldo o negocio por un fallo del servicio. La presión social y política crece cuando el transporte no responde, y el impacto se nota en el trabajo y en el día a día.

  1. Aviso sobre sanciones por retrasos del tren
  2. La petición de ERC por la situación en Cataluña
  3. Crítica al sistema de cercanías y al modelo radial
  4. Renfe, certificados y garantía de indemnidad

Aviso sobre sanciones por retrasos del tren

Yolanda Díaz incidió en el Congreso en que ninguna empresa puede sancionar o represaliar a un empleado si falta o llega tarde a su puesto por culpa de un tren. El recordatorio se planteó como una protección directa ante incidencias del transporte.

El mensaje apuntó a un principio básico: cuando el retraso no depende del trabajador, no debe convertirse en castigo laboral. Este aviso se formuló en plena sesión de control al Gobierno, con el objetivo de frenar posibles abusos empresariales ligados a la situación ferroviaria.

La petición de ERC por la situación en Cataluña

El diputado de Esquerra Republicana (ERC) Jordi Salvador reclamó medidas excepcionales ante el "colapso más absoluto" que, según denunció, vive el sistema ferroviario en Cataluña. En su intervención describió "trenes que no pasan", "retrasos eternos", "averías" y vagones llenos donde la gente va pegada a los demás.

En ese contexto, trasladó una pregunta concreta al Gobierno: "Concretamente le pido, para que nadie pierda el trabajo, el sueldo o su negocio por culpa de un tren, ¿qué piensa hacer el Gobierno?". La demanda puso el acento en el impacto real de las incidencias sobre el empleo y la economía personal.

Crítica al sistema de cercanías y al modelo radial

En su turno de réplica, Yolanda Díaz se sumó a la denuncia sobre el estado de los trenes de cercanías en España. Calificó el sistema como "fallido" y "completamente fracasado".

La vicepresidenta vinculó esa situación a la priorización de la alta velocidad y a un modelo radial en el que, según expuso, para desplazarse hay que pasar de manera obligada por Madrid. La crítica buscó poner en primer plano la necesidad de que el servicio cotidiano funcione para sostener la vida laboral.

Renfe, certificados y garantía de indemnidad

Sobre las soluciones ante los retrasos, Díaz recordó que Renfe ya tiene la potestad de certificar retrasos y ausencias a los usuarios cuando se producen. Ese punto se presentó como un recurso clave para acreditar lo ocurrido.

Además, mencionó la garantía de indemnidad, por la que el trabajador queda protegido frente a represalias empresariales por reclamar sus derechos. La idea central fue reforzar que un problema ferroviario no debe convertirse en un problema disciplinario.

Mensaje final sobre protección y colaboración

Díaz lo resumió con una frase literal: "Ningún trabajador o trabajadora catalán puede ser sancionado por retrasos o ausencias al trabajo". La declaración se formuló como un límite claro ante cualquier intento de penalización.

También emplazó a ERC a trabajar conjuntamente si se producen incumplimientos patronales. El llamado refuerza la importancia de vigilar la aplicación de estas garantías cuando el colapso del transporte afecta a la jornada y a la asistencia al puesto.