Revelan un perfil falso usado por el docente juzgado en San Sebastián para contactar con menores

Primera sesión del juicio contra un profesor acusado de pedir favores de tipo sexual a menores a cambio de dinero o regalos.
Primera sesión del juicio contra un profesor acusado de pedir favores de tipo sexual a menores a cambio de dinero o regalos.
  1. Juicio en San Sebastián por abuso de menores
  2. Perfil falso y mensajes inapropiados
  3. Testimonios y evidencias presentadas
  4. Calificación fiscal y peticiones de pena

Juicio en San Sebastián por abuso de menores

El proceso judicial que tiene lugar en la Audiencia de Gipuzkoa versa sobre un profesor acusado de ofrecer regalos o dinero a tres menores, dos de ellas alumnas suyas en un centro educativo de Irun, a cambio de favores sexuales. Según la Fiscalía, los hechos ocurridos durante el curso 2023-24 revelan un grave abuso de autoridad y una conducta predatoria con menores.

Durante la vista, que se está realizando en la Sección Primera de la Audiencia Provincial, han acudido a declarar testigos clave. Entre ellos, un agente de la Ertzaintza que dirigió la investigación, un inspector de Educación del País Vasco, varias docentes del centro afectado y la directora del mismo. Además, una de las presuntas víctimas testificó a puerta cerrada, y para la jornada siguiente están previstas las declaraciones de las otras dos menores y del acusado.

Perfil falso y mensajes inapropiados

La investigación revela que el acusado mantenía un perfil falso en Instagram para contactar con las menores y enviarles mensajes con contenido sexual. El ertzaina instructor del caso indicó que el profesor intercambiaba conversaciones con un tono parcialmente jocoso, pero con claras alusiones sexuales. Por ejemplo, les preguntaba si habían visto la película "50 sombras de Grey" o realizaba comentarios sobre su físico, como elogiar el trasero de una de las alumnas.

Tras analizar los mensajes en la red social, con pantallazos aportados por las víctimas y los encontrados en el móvil incautado al profesor, se constató que algunas partes de las conversaciones habían sido eliminadas. El acusado también envió un correo electrónico desde su cuenta oficial del centro alertando a 15 estudiantes para que no difundieran estas interacciones, advirtiendo sobre posibles consecuencias legales. Algunas menores consideraron esta advertencia como una broma, mientras otras expresaron que el lenguaje utilizado no era adecuado en el contexto profesor-alumna.

Testimonios y evidencias presentadas

El inspector de Educación explicó que el acusado impartía clases a alumnos de tercero y cuarto de la ESO, incluidos programas para estudiantes con dificultades especiales. En 2018, ya había sido sancionado en otro centro por conducta inapropiada. Dos profesoras del centro de Irun relataron cómo estudiantes les manifestaron que el profesor contaba con una cuenta falsa en Instagram donde proponía pagar diez euros por besos o comprar regalos, y sugería a las menores que lo acompañaran a su coche.

Una docente agregó que recibió capturas de pantalla donde el profesor se presentaba como "sugar daddy" y proponía encuentros navideños, algo que las alumnas consideraron extraño debido a su relación docente. Tras las vacaciones, una menor confesó sentir miedo por la posibilidad de que el profesor acudiera a su casa, dado que conocía su domicilio. La directora del centro, por su parte, confirmó haber llevado las denuncias a la Ertzaintza, considerándolo un caso relacionado con el uso de internet.

También se destacó el comportamiento cercano y las expresiones sobre el físico hacia algunas alumnas, lo que profundizó la preocupación por un ambiente claramente sexualizado que el profesor pretendía imponer.

Calificación fiscal y peticiones de pena

El fiscal Jorge Bermúdez resaltó que el acusado se defendía alegando ser un "tío moderno y enrollado", argumento que la Fiscalía rechaza. Para el Ministerio Público, existe una línea clara entre no ser rígido y llevar a menores a un entorno sexual inapropiado. Por ello, la acusación sostiene cuatro tipos de delitos, entre los que destaca la inducción a la prostitución, con una petición de cinco años de cárcel por víctima.

En caso de que no se pruebe la intención de inducir a la prostitución, se mantiene una calificación alternativa relacionada con mantener conversaciones claramente inapropiadas en el contexto profesor-alumna, que implica una pena menor. A esta petición se suman los cargos por acoso a menores por internet, con pena de dos años y medio, y amenazas y coacciones, con una solicitud de algo más de un año de prisión.

La Fiscalía enfatiza su compromiso con las víctimas y la protección de la integridad sexual de los menores como razón fundamental para solicitar condenas que superan los 20 años de prisión en conjunto, subrayando que estas medidas no buscan castigar sin motivo, sino garantizar la seguridad y el respeto al marco jurídico vigente.