jueves. 29.09.2022

Javier García, el chico extremeño, ciego y sordo que hizo el Camino de Santiago

El joven se atrevió a realizar el Camino de Santiago en tándem a pesar de su discapacidad

<p> Javier García, sordociego que acaba de realizar el Camino de Santiago - EP </p>
<p> Javier García, sordociego que acaba de realizar el Camino de Santiago - EP </p>

Javier, es un chico extremeño de 31 años que perdió la vista y el oído a los 15 y que estudió un doble grado con la máxima calificación, se ha ido de erasmus a Londres y ha aprendido inglés sin haberlo escuchado nunca, según se recoge en una entrevista a Javier en EFE.

Sin duda, no hay reto que se proponga, y no lo consiga, porque hace unos meses un familiar le propuso hacer el Camino de Santiago en tándem, y éste aceptó, aunque también afirma: "Al principio yo tenía mis dudas, porque nunca había probado el tándem, pero él siguió insistiendo. Tenía mucha ilusión y al final pensé que esa ilusión valía la pena y que lo teníamos que intentar", relata para EFE.

Iniciaron su viaje en el mes de julio, parando a dormir en albergues de peregrinos y creando un sistema de comunicación para andar en el tándem. El sistema lo denominaron "telebraile", y consiste en el envío de vibraciones a uno de los dedos de Javier, para que éste según la vibración que reciba, acelere, frene... Asegura que la sordoceguera no le ha impedido relacionarse don la gente: “Hemos interactuado con muchas personas”, comenta en EFE.

Además del reto personal que supone para Javier realizar el Camino de Santiago en tándem, el extremeño lo hace por visibilizar la sordoceguera, para que las administraciones lo valoren y hagan de las personas con esta discapacidad una vida más sencilla.

"Para poder tener la autonomía personal que yo tengo, por un lado, ha estado mi actitud y mi esfuerzo, pero los apoyos también han sido fundamentales", explica.

Javier explica que, aunque haya personas sordociegas que, como él, son capaces de llevar una vida "totalmente normal", otros se encuentran con muchas dificultades porque no hay "ni los recursos ni los medios necesarios".