La prórroga automática de alquileres durará solo un mes sin apoyo del Gobierno

Alquiler, vivienda.
Alquiler, vivienda.

Los inquilinos que firmaron contratos de alquiler hace cinco años y cuyos acuerdos no expiran antes de un mes y medio podrán estar tranquilos. Según el nuevo decreto sobre vivienda, publicado en el BOE tras su aprobación por el Gobierno, esos contratos se prorrogarán automáticamente por dos años bajo las mismas condiciones actuales. Además, la subida de la renta estará limitada a un 2%.

Esta situación no aplica a quienes tengan contratos que finalicen a partir de comienzos de mayo. Esta fecha marca el plazo que tiene el Ejecutivo para presentar el decreto al Congreso de los Diputados, donde todavía no cuenta con los apoyos necesarios. En un escenario adverso para el Gobierno, en caso de que no obtenga la mayoría para aprobarlo, se generaría una situación peculiar: solo los contratos que venzan en el próximo mes y medio conservarían sus cláusulas y beneficiarse de la prórroga y el límite del 2%, mientras que el resto podría enfrentarse a incrementos en la renta.

El viernes, el ala socialista del Gobierno recibió un inesperado rechazo por parte de los ministros de Sumar en el Consejo extraordinario donde se debía aprobar el decreto anticrisis. Tras más de dos horas de intensas y complicadas negociaciones, la formación encabezada por Yolanda Díaz consiguió que el PSOE aceptara incluir un "escudo social". Este contempla medidas para controlar los márgenes empresariales y un decreto de vivienda que establece la prórroga automática de contratos vigentes hasta el 31 de diciembre de 2027, además de limitar las subidas anuales a un máximo del 2%.

  1. Las dificultades para la aprobación del decreto
  2. La posición de Junts y otros actores clave

Las dificultades para la aprobación del decreto

En cuanto a otro decreto destinado a mitigar los efectos económicos derivados de la guerra en Irán —que incluye una significativa reducción de impuestos sobre carburantes, electricidad y gas, además de ayudas dirigidas a los sectores más afectados— el Gobierno parece contar preliminarmente con el respaldo del PNV y Junts, por lo que se espera que sea aprobado en la votación del jueves siguiente. No obstante, el decreto de vivienda no goza de esta misma confianza, tal y como ha admitido el propio Pedro Sánchez.

El presidente defendió la introducción de este decreto en el último momento y sin contar con apoyos ya negociados, señalando que "no por ello" el Ejecutivo renunciará a dar una respuesta a la crisis habitacional. Además, indicó que "por eso llevamos este decreto aparte, para que en los próximos días, en las próximas semanas, podamos seguir negociando con el resto de grupos parlamentarios y podamos sacarlo adelante".

La posición de Junts y otros actores clave

El principal obstáculo para lograr los votos necesarios es Junts, partido que ha causado varios quebraderos de cabeza al Gobierno en el Parlamento. Aunque no apoyan las medidas que intervienen en el mercado inmobiliario, no cierran la puerta a iniciar conversaciones. Fuentes de Sumar, el ala minoritaria del Gobierno, se mostraron optimistas indicando que el partido liderado por Carles Puigdemont parece dispuesto a dialogar, aunque reconocen su imprevisibilidad y su firme oposición a otras iniciativas importantes del Ejecutivo.

Ese mismo sábado, Jordi Turull, secretario general de Junts, criticó duramente el decreto y no evidenció intenciones de facilitar su aprobación. Exigió al Gobierno que "asuma los costes de las políticas sociales" y que deje de "ahogar al pequeño propietario" con una propuesta que "sabe que luego el Congreso no aprobará".

Por otro lado, queda descartado el apoyo del Partido Popular, como anunció Alberto Núñez Feijóo el viernes, que se mostró contrario al decreto de viviendas. El otro actor clave es el PNV, que ha manifestado la necesidad de analizar en profundidad las medidas planteadas por el Ejecutivo. Según las fuentes consultadas, la prórroga automática de los contratos de alquiler es una propuesta que este partido nacionalista no ve con malos ojos.