Estas son las historias de los 43 fallecidos en el accidente de Adamuz
La tarde del domingo 18 de enero quedará marcada para siempre en la historia del transporte ferroviario español. A las 19:45 horas, un fallo aún bajo investigación provocó el choque entre un tren Alvia y un Iryo a la altura de Adamuz (Córdoba), dejando 43 víctimas mortales, de las que 41 ya han sido identificadas. Se trata del accidente más grave registrado en la alta velocidad en España.
Detrás de las cifras hay vidas truncadas, proyectos interrumpidos y familias rotas. Pasajeros que regresaban de un fin de semana en Madrid, profesionales que volvían a casa tras cumplir con su trabajo y jóvenes con un futuro por delante. Este reportaje recoge algunas de las historias de quienes perdieron la vida en la tragedia.
Un viaje de ocio que terminó en tragedia
La familia Zamorano
Pepe Zamorano y Cristina Álvarez regresaban a Huelva junto a sus hijos, Pepe y Cristina, y su sobrino Félix tras disfrutar del musical ‘El Rey León’ en la Gran Vía madrileña. La menor de la familia, de solo seis años, fue la única superviviente del núcleo familiar.
Natividad de la Torre, 79 años
Vecina de Gibraleón (Huelva), había viajado a Madrid con sus hijos y nietos para asistir al mismo espectáculo. Deja tres hijos y seis nietos. Era conocida por su intensa labor educativa dentro de la comunidad cristiana.
Profesionales de la educación y el periodismo entre las víctimas
Óscar Toro (56) y María Clauss (53)
Periodista y fotoperiodista freelance, respectivamente, regresaban a Huelva tras un fin de semana en Madrid. Toro colaboraba con Huelva24 y ejercía como docente universitario, mientras que Clauss había publicado su trabajo en medios como El País Semanal.
Ricardo Chamorro, 57 años
Profesor de oposiciones para Instituciones Penitenciarias, volvía a Huelva tras acompañar a sus alumnos a un examen. En el momento del impacto se dirigía al vagón cafetería, uno de los más afectados.
Andrés Gallardo Vaz, 51 años
Docente especializado en Derecho Penal y natural de Lepe, viajaba junto a su compañero Ricardo Chamorro. Su familia utilizó las redes sociales para intentar localizarlo tras el accidente.
Jóvenes, trabajadores y servidores públicos
Pablo B., 27 años
Era el maquinista del tren Alvia. Ingeniero informático de formación y aficionado a la fotografía, llevaba cinco años al frente de convoyes ferroviarios.
Samuel Ramos Sánchez, 36 años
Policía Nacional destinado en Madrid, soñaba con regresar a Córdoba. Había sido padre hacía menos de dos años.
Mario Jara, 42 años
Natural de Córdoba, celebró su cumpleaños el mismo día del accidente. Aspiraba a conseguir plaza como funcionario de prisiones.
Rafael Millán Albert, 52 años
Vecino de Punta Umbría, viajaba con su esposa —superviviente del siniestro— cuando se encontraba en el vagón cafetería.
Docentes, sanitarios y deportistas
María del Carmen Abril, 50 años
Profesora en el IES Los Castillos de Alcorcón, viajaba en el tren Iryo rumbo a Madrid. En apenas cinco meses dejó una profunda huella entre su alumnado.
Jesús Saldaña, 30 años
Cardiólogo y antiguo número uno de Selectividad en Málaga. Trabajaba en el Hospital de La Paz tras obtener una destacada posición en el MIR.
David Cordón, 50 años
Exjugador internacional de fútbol playa, regresaba a Huelva tras asistir a un partido del Getafe CF. Su hijo milita actualmente en el primer equipo azulón.
Otras víctimas del accidente de Adamuz
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Víctor Luis Terán Mita (52), trabajador afincado en Huelva.
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Josefa Sosa Casado (53) y Ana Martín Sosa (28), madre e hija de Isla Cristina.
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José María Martín (37), cofrade de Gibraleón.
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Eduardo Domínguez (54), opositor a Instituciones Penitenciarias.
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Manuela Barba Domínguez y Esther Matito, cuñadas vinculadas a la Hermandad de la Virgen de la Peña.
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Antonia Garrido Chávez, auxiliar de ayuda a domicilio.
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Agustín Fadón (39), miembro de la tripulación del Alvia, superviviente indirecto del accidente de Angrois años atrás.
Una tragedia que marca un antes y un después
Mientras continúa la investigación judicial y técnica para esclarecer las causas del accidente ferroviario de Adamuz, España llora a las víctimas de una tragedia sin precedentes en la alta velocidad. Un suceso que no solo deja cifras, sino historias humanas que permanecerán en la memoria colectiva.