Héroe del Día D con 100 años, logra su medalla francesa tras ayudar a liberarla
La historia de Don Butt ha dado un giro que muchos esperaban, pero que parecía llegar demasiado tarde. Uno de los últimos héroes del Día D ha cumplido su último deseo tras recibir una medalla que reconoce su papel en la invasión del 6 de junio de 1944.
El reconocimiento se entregó la semana pasada, más de 80 años después de los desembarcos de Normandía en Francia. Para su familia, el momento tuvo sabor a cuenta atrás: Don ya tiene 100 años, y el tiempo apremiaba.
El propio centenario lo dejó claro al explicar que la medalla “completaría su vida”. Esa frase aceleró gestiones, llamadas y trámites para que el homenaje llegara antes de que fuera demasiado tarde.
- Una insignia que llegó contra reloj
- Juno Beach: el frente a los 17 años
- Del rechazo en 2024 al decreto de 2025
- Familia, recuerdos y orgullo tardío
Una insignia que llegó contra reloj
Don Butt recibió la distinción en un encuentro cargado de emoción. La insignia se le entregó de manos de los Royal Marines, en una escena que su familia definió como un “sueño hecho realidad” para él.
El reconocimiento buscaba cerrar una herida silenciosa: durante décadas apenas se habló de aquel 6 de junio. Ahora, el gesto oficial llega como un sello final para una vida marcada por el servicio, el mar y la memoria.
La medalla que esperaba no era un simple detalle protocolario. Según contó, era la pieza que faltaba para completar el conjunto de condecoraciones que arrastra desde la guerra, y por eso se convirtió en una prioridad absoluta.
Juno Beach: el frente a los 17 años
Don se alistó en los marines con 17 años. Apenas un año después, formaba parte de la tripulación de una lancha de desembarco en la primera oleada de Juno Beach, uno de los puntos clave del Día D.
La escena quedó grabada con crudeza: fuego directo, bombas y balas cruzando el aire, y compañeros cayendo delante de sus ojos. En el agua, se aferraba a cuerdas mientras alrededor todo estallaba, para que nuevas oleadas de tropas pudieran alcanzar la orilla.
En su propio recuerdo, el miedo estaba ahí desde el primer segundo, pero también una extraña adaptación al caos. La compañía de los amigos y del “compañero” servía como ancla cuando todo alrededor se volvía incontrolable.
Sus tareas se repetían una y otra vez: desembarcar, regresar y volver a salir. Más tarde, realizó tres viajes para desembarcar tropas en Cherburgo. La guerra, para él, fue un bucle de mar embravecido y órdenes que no daban margen.
Del rechazo en 2024 al decreto de 2025
Durante mucho tiempo, Don guardó silencio sobre lo vivido. Solo en fechas recientes empezó a abrirse con familiares y amigos, después de convivir con la idea equivocada de que era “demasiado joven” para tener derecho a una medalla.
El cambio llegó tras hablar con un compañero marine. A partir de ahí, se movieron gestiones para lograr que Francia le concediera la Légion d’honneur. Se confirmó que su edad “no importa”, pero el primer intento no salió bien.
La solicitud inicial, presentada en 2024, fue rechazada por razones que no se hicieron públicas. Siguiendo el consejo del Ministerio de Defensa, se registró una segunda petición el año pasado, y The Royal Marines Historical Society destacó la rapidez francesa cuando quedó clara la omisión.
El respaldo oficial se plasmó en una carta firmada por Hélène Duchêne, embajadora de Francia en el Reino Unido:
Tengo el placer de informarle de que el Presidente de la República le ha nombrado con el rango de Caballero en la Orden nacional de la Legión de Honor por decreto de 13 de junio de 2025.
Le ofrezco mis más cálidas felicitaciones por este alto honor, que reconoce su compromiso militar y su participación constante en la Liberación de Francia durante la Segunda Guerra Mundial.
Al contemplar esta Europa de paz, nunca debemos olvidar a los héroes como usted que vinieron de Gran Bretaña y de la Commonwealth para iniciar la liberación de Europa liberando Francia. Debemos nuestra libertad y seguridad a su dedicación, porque estaba dispuesto a arriesgar su vida.
Familia, recuerdos y orgullo tardío
En casa, el impacto fue inmediato. Su hija Karen Cetin, de Somerset, resumió el valor simbólico del gesto con una frase directa: “La medalla lo significa todo para papá”, y añadió: “Siempre decía que era algo que le encantaría tener”.
La urgencia marcó el proceso, y la familia no lo ocultó: “Estábamos en una especie de carrera contrarreloj. Tiene 100 años y era muy importante para él —y para nosotros— que se le reconociera antes de que fuera demasiado tarde.
“Como familia, estamos todos muy orgullosos de sus logros y creemos que se la merece plenamente”. En paralelo, Don también verbalizó lo que sentía al ver el objetivo cumplido: “Es la última que faltaba de mis medallas. Es mi última ambición, mi último deseo, conseguir esa medalla.
“Haría que todos los lugares en los que he estado y lo que he hecho quedaran completos.
“Acabo de cumplir 100 años, lo cual fue maravilloso. Todas mis preocupaciones han desaparecido. No puedo agradecer lo suficiente a todo el mundo por intentarlo”.
En el pasado ya había reconocido que nunca la pidió al dejar los marines, y que la idea no apareció hasta compartir su historia con otro exmarine que “puso todo en marcha”. “Pudo conseguir mis registros y ayudarme a solicitarla”.
Padre de cuatro hijos, con tataranietos, y casado durante 66 años, Don recordó también lo joven que era cuando entró en los marines: “Íbamos en la lancha de desembarco que llevó a franceses y canadienses el Día D. No podía subir del todo a la playa. Eran órdenes del oficial. Dijo: ‘no debes subir a la playa, eres demasiado joven’.
“Nuestro trabajo era desembarcar a las tropas, volver y luego volver otra vez. Regresamos al barco y luego volvimos tres veces para desembarcar tropas en Cherburgo.
“Todavía puedo ver a todas las tropas de desembarco del Día D entrando. El mar estaba muy embravecido y estábamos rodeados de toda la carnicería de la guerra.
“Había disparos por todas partes, proyectiles, bombas. Recuerdo todo eso. Tenía mucho miedo, claro, pero al cabo de unos minutos te tranquilizas y te acostumbras de una forma extraña.
“Tenía a mis amigos conmigo y, cuando sientes que tienes a tu compañero contigo, te sientes más seguro.
“Tuvimos suerte en general. Solo perdimos a un hombre de nuestro regimiento. Pero puedo recordarlo con total claridad: había tantísimos barcos”.
En total, sumó 42.000 millas en el mar durante la guerra. Un dato que dimensiona el alcance de su servicio y explica por qué su entorno insiste en que este reconocimiento debía llegar sí o sí.
Karen Cetin también subrayó que ese relato tardó en salir a la luz, y que el silencio pesaba: “Me alegra mucho que haya empezado a hablar de ello. Es algo horrible con lo que lidiar y no hablar nunca. Me alegra muchísimo que se abriera y se lo quitara de encima. Es un hombre muy modesto y creo que solo el año pasado se dio cuenta de lo orgulloso que debería estar de sí mismo”.
John Rawlinson, de la Royal Marines Historical Society, que colaboró en la solicitud, celebró el desenlace con un mensaje rotundo: “Estamos encantados de que Don haya recibido su medalla; de joven fue uno de la generación que estuvo dispuesta a darlo todo por su país y por sus amigos y familias.
“Los Royal Marines y la comunidad commando en general están orgullosos de que sea parte de su familia: una vez marine, siempre marine”.