La relación del ataque de EEUU a Venezuela y su conexión con el petróleo

Con las mayores reservas probadas de petróleo, el país hoy solo produce el 25% del crudo que sacaba al mercado antes del chavismo
December 19, 2025, Washington, District Of Columbia, USA: United States President Donald J Trump, with pharmaceutical executives, delivers remarks on lowering the prices of drugs and pharmaceuticals during an announcement in the Roosevelt Room of the Whit

La operación 'Resolución Absoluta', cerrada durante la madrugada del sábado, incluyó varios ataques contra objetivos militares en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro. En el trasfondo, la economía y, en especial, los recursos naturales, quedaron situados como un elemento central de los siguientes pasos.

El control de la producción petrolera venezolana se considera clave en los esfuerzos de Estados Unidos por evitar una crisis de abastecimiento de diésel en su propio territorio. Donald Trump había reiterado en distintas ocasiones que van a estar "muy involucrados" en la industria petrolera del país.

Venezuela dispone de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, por delante de Canadá, con alrededor de 303.000 millones de barriles, según estimaciones de la Administración de Información Energética de EEUU (EIA, por sus siglas en inglés). Pese a ello, su producción apenas llega al 0,8% del total global de 'oro negro', con un millón de barriles diarios.

Ese volumen equivale a una cuarta parte de lo que el país producía antes de la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999. Desde entonces, una industria que fue de las más potentes del planeta —tras la primera crisis del petróleo (1973) y hasta bien entrada la década de los 90— se ha visto afectada por la falta de inversión y de mantenimiento, la crisis económica y el impacto de las sanciones.

En este contexto, los campos petrolíferos operados por empresas extranjeras representan solo una fracción del total, según explica a este diario Ignacio Urbasos Arbeloa, investigador en el área de Energía y Clima del Real Instituto Elcano. El especialista considera difícil que la situación pueda revertirse y que el país recupere, al menos a corto plazo, su papel de potencia petrolera.

Como referencia, Urbasos recuerda los casos de Libia e Iraq. Libia no ha vuelto a los niveles de extracción previos a la caída de Muamar el Gadafi en octubre de 2011. En el caso de Iraq, el retorno a esos niveles ha requerido más de una década tras la guerra de 2003.

Según el investigador, las características del crudo también pesan en la ecuación: "El petróleo venezolano es pesado y de calidad baja, no es especialmente fácil ni barato de producir. Si a Arabia Saudí le cuesta 4 dólares producir un barril, Venezuela tiene que dedicar no menos de 25 dólares". Además, el deterioro de los últimos veinte años ha supuesto la pérdida de infraestructuras que permitían mezclar este crudo con otro más ligero.

Las compañías internacionales sí disponen de esa capacidad técnica, pero su actividad en el país ha estado sujeta a restricciones relevantes. A la vez, el petróleo que EEUU obtiene mediante fracking es muy ligero y se usa sobre todo para fabricar gasolina.

Sin embargo, las refinerías estadounidenses situadas en el Golfo de México sí pueden procesar crudos más pesados y, de hecho, lo hacen con el que "sacan más rendimiento a las instalaciones con las que cuentan", añade Urbasos. Este tipo de crudo resulta clave para producir diésel, asfalto y combustibles muy demandados para el funcionamiento de maquinaria pesada, aviones y barcos.

  1. La urgencia de EEUU ante el diésel

La urgencia de EEUU ante el diésel

EEUU, primera economía mundial, es también el mayor productor de crudo, con unos trece millones de barriles diarios. Aun así, su nivel de consumo es más alto, en torno a 21 millones de barriles, lo que obliga al país a importar cerca del 40% del petróleo que necesita.

En este marco, Washington tenga "cierta prisa" por hacerse con el control de la materia prima venezolana, según indica a La Información Económica Antonio Turiel, doctor en Física Teórica, experto en política energética y economía e investigador del CSIC. Turiel añade que una parte importante del crudo que sale al mercado desde EEUU es ligero y apenas permite fabricar diésel, y que la escasez de este combustible alimenta el temor a una "crisis de desabastecimiento".

Pese a ello, la evolución prevista se describe como prolongada y con alta complejidad, según coinciden varias fuentes. "No sabemos cuál será la apuesta de EEUU por la transición ni si el cambio de régimen será duro (...) La llegada al poder de Corina Machado, por ejemplo, sí podría ser el catalizador de una inversión importante en el sector por parte estadounidense, pero no antes de tres o cuatro años", señala Ignacio Urbasos.

También se apunta a la orientación del nuevo Gobierno como un factor decisivo: mantener un control estricto sobre la industria o avanzar hacia una apertura. Venezuela afronta una fuerte limitación para la entrada de dólares y, si esa condición cambia, podría aumentar la inversión y la venta de petróleo. En ese escenario, se facilitaría la estabilización de la inflación —con una acumulada que el FMI sitúa en 269,9% al cierre del año pasado— y, si entran dólares, habría una recuperación muy intensa de la economía venezolana, según el economista José Carlos Díez.

La atención inmediata se dirige a la reacción de los mercados internacionales a partir del lunes, ya que los futuros del petróleo no cotizan durante el fin de semana. El barril de Brent, referencia en Europa, terminó el viernes en 60,75 dólares, mientras que el West Texas Intermediate cerró en 57,32 dólares.