Trump insiste en comprar Groenlandia y EE UU estudia la fórmula

Donald Trump sigue ocupando el centro de la agenda geopolítica en un contexto de máxima tensión. Tras la captura de Nicolás Maduro, el foco de sus advertencias se ha ampliado más allá de Venezuela, país con las mayores reservas de petróleo.

En los últimos movimientos, esas advertencias han alcanzado a México, Colombia, Cuba y Nicaragua, y también a Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca que Washington pretende incorporar. La aspiración se justifica por una cuestión de “seguridad nacional”, según se sostiene desde el entorno del presidente.

En paralelo, la posición pública de la Administración estadounidense se ha expresado en términos de estrategia y control de influencia en el hemisferio occidental, con referencias directas a la presencia de Rusia y China.

Según explicó su secretario de Estado, Marco Rubio, el presidente estadounidense estaría dispuesto a comprar Groenlandia. Rubio trasladó esa idea a un grupo de legisladores y, al mismo tiempo, indicó que se trabaja en un plan actualizado para encontrar la vía de adquirir el territorio.

  1. Presión de Washington sobre Groenlandia y el Ártico
  2. Respuesta de Bruselas y posición de los líderes europeos

Presión de Washington sobre Groenlandia y el Ártico

La insistencia de Trump sobre Groenlandia se mantiene desde hace tiempo, pero la escalada verbal ha aumentado tras la operación en Venezuela que el presidente ha presentado como un logro militar. En ese marco, Washington sostiene que Estados Unidos necesita Groenlandia y defiende que se trata de un punto estratégico para alejar la influencia de Rusias y China del hemisferio occidental.

El giro, según lo expuesto desde su entorno, se vincula al impacto de la operación en Venezuela, calificada como un ‘enorme éxito militar’. A partir de ahí, el mensaje se ha vuelto más directo, con un tono más agresivo y con un alcance mayor en las amenazas.

En este contexto, el Departamento de Estado ha utilizado la expresión ‘nuestro hemisferio’ al abordar la cuestión. En los últimos días, además, se han citado de forma explícita a México, Colombia, Cuba y Nicaragua en menciones relacionadas con la expansión de advertencias.

Por su parte, el subjefe de la Casa Blanca, Stephen Miller, señalado como uno de los ideólogos más influyentes sobre Trump desde 2015, ha descrito un escenario internacional regido por la fuerza. En esa línea, ha presentado a Estados Unidos como una ‘superpotencia’ que usará su poder militar sin pedir perdón.

Respuesta de Bruselas y posición de los líderes europeos

Ante las pretensiones expresadas desde Washington, desde Bruselas se ha insistido en la soberanía y la integridad territorial. En ese mensaje se ha recalcado que “Groenlandia pertenece a su pueblo” y que “corresponde únicamente a Dinamarca y a Groenlandia decidir sobre las cuestiones que conciernen a Dinamarca y a Groenlandia”.

En un texto firmado por los jefes de Estado o de Gobierno de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, Reino Unido y Dinamarca, se señala que para la Alianza Atlántica la región ártica "es una prioridad clave". En el mismo documento se afirma que "los aliados europeos están intensificando sus esfuerzos", con más presencia, actividades e inversiones para "mantener el Ártico seguro y disuadir a los adversarios".

Los firmantes también recuerdan que el Reino de Dinamarca, incluido el territorio autónomo de Groenlandia, forma parte de la OTAN. En esa línea, se subraya que la seguridad en el Ártico debe lograrse "de manera colectiva, en coordinación con los aliados de la OTAN, incluido Estados Unidos", y siempre con respeto a "los principios de la Carta de Naciones Unidas", entre ellos "la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras".

El documento añade: "Estos son principios universales y no dejaremos de defenderlos", y remarca que para ese objetivo "Estados Unidos es un socio esencial" tanto como aliado en la OTAN como por el acuerdo de defensa firmado entre el Reino de Dinamarca y el país norteamericano en 1951.