EEUU confirma que su salida de la OMS ya está en vigor

Considera un "insulto" que la Organización pida una compensación; la salida estadounidense deja un agujero de más de 221 millones de euros

Movimiento de alto voltaje en la política sanitaria internacional. Este jueves, el Gobierno de Estados Unidos ha hecho efectiva su retirada de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que vuelve a tensar el tablero global tras la pandemia.

La Administración justifica el paso por lo que considera una respuesta directa a la gestión de la COVID-19 y por la necesidad de corregir sus efectos en la población estadounidense. El anuncio llega un año después de que Donald Trump firmara la orden ejecutiva que activó el proceso, con argumentos similares.

El mensaje oficial no deja lugar a dudas: se habla de ruptura, de recorte total y de una salida sin concesiones. Y el impacto ya se mide en dinero, en personal y en el pulso político con la propia organización.

  1. Salida oficial y motivos de la medida
  2. Rubio y Kennedy Jr. endurecen el discurso y cortan recursos
  3. Bandera, compensación y la brecha presupuestaria 2026-2027

Salida oficial y motivos de la medida

La retirada de Estados Unidos de la OMS ha quedado formalizada este jueves. Según la versión de Washington, la decisión se apoya en las supuestas deficiencias de la organización durante la pandemia y en la intención de “rectificar el daño que dichas fallas causaron al pueblo estadounidense”.

El anuncio se produce un año después de la orden ejecutiva firmada por Donald Trump en enero de 2025, con el mismo enfoque de fondo. En el comunicado conjunto, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Salud, Robert Kennedy Jr., han subrayado: "Estados Unidos se ha retirado hoy de la Organización Mundial de la Salud, liberándose de sus restricciones, tal como prometió el presidente Trump en su primer día en el cargo".

Rubio y Kennedy Jr. endurecen el discurso y cortan recursos

En el texto oficial, Rubio y Kennedy elevan el tono y atribuyen a la OMS una deriva contraria a los intereses estadounidenses. Aseguran que, “igual que muchas organizaciones internacionales, la OMS abandonó su misión principal y actuó repetidamente en contra de los intereses de Estados Unidos”, y lo enmarcan en “una agenda politizada y burocrática impulsada por naciones hostiles”.

La acusación central apunta a la circulación de información durante la emergencia sanitaria. En su relato, la organización “obstruyó el intercambio oportuno y preciso de información crucial que podría haber salvado vidas estadounidenses”. Y la medida se acompaña de un corte inmediato: "Toda la financiación y la dotación de personal de Estados Unidos para las iniciativas de la Organización Mundial de la Salud han cesado", añadiendo críticas a “la inercia burocrática, los paradigmas arraigados, los conflictos de intereses y la política internacional que han dejado a la organización inservible”.

Bandera, compensación y la brecha presupuestaria 2026-2027

Washington limita el contacto con la OMS a lo imprescindible para cerrar la salida y, según el comunicado, para “salvaguardar la salud y la seguridad del pueblo estadounidense”. Entre esas gestiones no entraría el pago de una compensación reclamada por la organización, una exigencia que los responsables estadounidenses califican como un “insulto”.

La fricción se extiende a un símbolo: Rubio y Kennedy denuncian que la OMS “se niega a entregar la bandera estadounidense que ondeaba frente a ella, argumentando que no ha aprobado nuestra retirada”. El comunicado remata con una frase cargada de impacto: "Recuperaremos nuestra bandera por los estadounidenses que murieron solos en residencias de ancianos, los pequeños negocios devastados por las restricciones impuestas por la OMS y las vidas de los estadounidenses destrozadas por la inactividad de esta organización".

Desde la OMS, su director general, Tedros Adhanom Gherbeyesus, pidió a la Administración Trump que reconsiderara el paso tras la orden ejecutiva de enero de 2025, sin éxito. Y el golpe económico ya aparece en los cálculos: una propuesta de presupuesto para el curso 2026-2027, emitida en mayo de 2025, advierte de una “brecha en valor absoluto” de 260 millones de dólares (más de 221 millones de euros) que “no será cubierta por otros Estados miembros”.