Los hogares alemanes ya pasan de 10 billones en ahorros totales
Alemania vuelve a sorprender a Europa. Mientras otros hogares ajustan o arriesgan, los ciudadanos alemanes han seguido acumulando dinero con una constancia poco común.
El resultado impresiona: tras mantener durante 10 años la tasa de ahorro doméstico más alta entre los países europeos, han reunido en conjunto unos 11 billones de dólares en riqueza personal.
Este “colchón” no apareció de la noche a la mañana. Detrás hay una pauta sostenida entre 2014 y 2024, con un ahorro medio del 20-21%, una cifra que se situó entre las más elevadas del mundo desarrollado en ese periodo.
- Un colchón histórico en cifras
- DZ Bank y el salto de 2025
- Por qué no todo se explica por la bolsa
- Ahorro alto y baja preferencia temporal: la clave
- Inversión, proyectos largos y el euro en juego
Un colchón histórico en cifras
El volumen acumulado habla por sí solo: Alemania ha llegado a un nivel de riqueza personal conjunta estimado en 11 billones de dólares. En Europa, pocos datos generan tanto interés como este, porque marca una distancia clara frente al resto.
La explicación principal está en la disciplina sostenida. Entre 2014 y 2024, el país mantuvo una tasa media de ahorro del 20-21%. No fue un pico puntual, sino una década entera con el pie en el freno del gasto.
DZ Bank y el salto de 2025
En euros, el hito también es rotundo. Según una estimación de DZ Bank, Alemania alcanzó los €10 billones en ahorro, un umbral que refuerza la idea de “fondo para días grises” a escala nacional.
El mismo cálculo atribuye a 2025 un aumento del 6% en ahorros monetarios y activos líquidos, lo que equivale a unos €600.000 millones. Y el economista de DZ Bank Michael Stappel anticipó que la tendencia al alza probablemente continúe en 2026, incluso si se enfrían las ganancias de mercado.
Por qué no todo se explica por la bolsa
Una tentación habitual es atribuir el crecimiento del patrimonio a la revalorización bursátil. Sin embargo, DW news reports que, en comparación con otros países de la UE, los ciudadanos alemanes suelen mostrarse más recelosos de la renta variable.
Ese matiz importa. Si la exposición media a acciones es menor, el avance de los ahorros líquidos no puede explicarse únicamente por las subidas vistas el año pasado en la bolsa de Fráncfort. La lectura es otra: hay más dinero aparcado y disponible, no solo más valor “en papel”.
Ahorro alto y baja preferencia temporal: la clave
Una tasa de ahorro elevada no tiene por qué ser una señal de miedo o de tiempos oscuros. También puede indicar algo más potente: una baja preferencia temporal. En teoría económica, cuando una sociedad tolera retrasar la gratificación y guarda el fruto del trabajo para más adelante, tiende a prosperar.
Este rasgo se asocia a estabilidad y crecimiento. Exige disciplina personal. Y encaja con objetivos de largo aliento: tener hijos, comprar una vivienda, levantar un negocio o crear una obra artística como una novela o un álbum musical. Todos esos planes requieren renunciar a consumo presente para obtener una recompensa futura.
Inversión, proyectos largos y el euro en juego
En términos financieros, el ahorro alto alimenta la inversión. En un entorno bancario con grandes depósitos y liquidez, la señal para inversores y emprendedores es clara: hay recursos para proyectos largos, de los que transforman economías pobres en economías industrializadas y ricas.
Eso permite, por ejemplo, planificar una nueva fábrica y confiar en un horizonte de 10-12 años para completar el proyecto. No extraña que China, con su fuerte ritmo de expansión, haya vivido periodos con una tasa de ahorro personal por encima del 70%, la más alta del mundo.
El contraste también es directo. Sociedades con tasas de ahorro muy bajas suelen reflejar entornos menos estables, con más incertidumbre y más vida “al día”. Para quien invierte, el mensaje es inquietante: no queda claro si lo que se empieza hoy podrá terminarse mañana.
El economista del siglo XX Ludwig Von Mises lo comparó con un maestro de obras que arranca una casa sin saber cuántos ladrillos tiene. Y, en el caso europeo, el peso es mayor: la prosperidad manufacturera y financiera alemana es la base sobre la que se sostiene el euro, y la continuidad de esta disciplina año tras año refuerza esa estructura.