Isótopos radiactivos en cuernos de rinoceronte para frenar la caza furtiva
Después de seis años de desarrollo, Sudáfrica está poniendo en marcha una innovadora técnica para proteger a sus rinocerontes del furtivismo. Esta medida, que ya se está aplicando en reservas y parques nacionales, podría cambiar el juego en la lucha contra el tráfico ilegal de cuernos.
El método, conocido como Proyecto Rhisotope, incorpora isótopos radiactivos seguros en los cuernos de los rinocerontes. Gracias a la avanzada red de detección instalada en puertos y aeropuertos, estos cuernos con radioisótopos se vuelven rastreables e imposibles de transportar sin ser detectados, dificultando enormemente su comercio ilegal.
Aunque un furtivo intentara eliminar la radiactividad, el residuo en el cuerno y cualquier objeto en contacto permanecería detectable. Investigadores de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo confirmaron esta capacidad de detección incluso con un cuerno oculto dentro de un contenedor estándar de acero de 40 pies.
- Tecnología que cambia la lucha contra el furtivismo
- Una opción nuclear con profundas pruebas científicas
- Rinocerontes en propiedad privada, un sector clave
Tecnología que cambia la lucha contra el furtivismo
El Proyecto Rhisotope busca frenar la alarmante caza furtiva en Sudáfrica, que alberga la mayor población mundial de rinocerontes. Las especies emblemáticas de rinoceronte blanco (Ceratotherium simum) y rinoceronte negro (Diceros bicornis) están particularmente amenazadas, catalogadas por la UICN como “Casi Amenazado” y “En Peligro Crítico”, respectivamente.
Jessica Babich, directora ejecutiva del proyecto, afirmó: “Nuestro objetivo es desplegar la tecnología Rhisotope a gran escala para ayudar a proteger una de las especies más emblemáticas y amenazadas de África. Al hacerlo, protegemos no solo a los rinocerontes sino una parte vital de nuestro patrimonio natural”. Este sistema se apoya en más de 11.000 dispositivos capaces de detectar radiación, instalados en pasos fronterizos de más de 200 países, que requieren poca formación para su uso.
Una opción nuclear con profundas pruebas científicas
El desarrollo de esta solución tuvo un inicio complicado. En 2015/16, un grupo diferente descartó el uso de tecnología nuclear en campo por ser poco práctica. Sin embargo, la propuesta retomó fuerza cuando el profesor James Larkin, especialista en radiología de la Universidad de Witwatersrand, sugirió usar isótopos radiactivos para “devaluar el cuerno y facilitar su rastreo internacional” sin causar daño, diferenciado claramente de “envenenar” el cuerno.
Con el apoyo de NECSA y la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), en 2024 se inició una fase piloto en la Reserva de la Biosfera Waterberg, donde 20 rinocerontes fueron monitoreados durante seis meses. Se usó la dosimetría biológica para examinar posibles daños celulares, sin encontrar ningún efecto negativo sobre los animales. El profesor Larkin aseguró: “Hemos demostrado, sin lugar a dudas científicas, que el proceso es completamente seguro para el animal y efectivo para hacer detectable el cuerno a través de los sistemas internacionales de seguridad nuclear en aduanas”.
Rinocerontes en propiedad privada, un sector clave
Un dato sorprendente es que la mayoría de los rinocerontes en Sudáfrica viven en terrenos privados, no en parques nacionales. Jessica Babich destacó: “La gran mayoría de los rinocerontes son de propiedad privada, más que en parques nacionales como Kruger”. La estrategia busca involucrar a estos propietarios para ampliar la aplicación del tratamiento a tantos animales como sea posible.
El mercado negro paga aproximadamente 65.000 dólares por kilogramo de cuerno, lo que convierte a un rinoceronte negro en un botín que puede alcanzar los 130.000 dólares. A pesar de esto, el cuerno está formado únicamente por queratina, la misma proteína que uñas y cabello, sin propiedades medicinales verificadas.
Además de la tecnología nuclear, otros métodos para combatir el furtivismo incluyen formación militar, recorte periódico de cuernos y la creación de granjas para farmear cuernos legalmente y colapsar el mercado ilegal. Según Babich, el uso de isótopos podría ser más rentable a largo plazo para los propietarios, pues el tratamiento dura cinco años, evitando la necesidad de cortar los cuernos cada uno o dos años, práctica que puede alterar el comportamiento social de los rinocerontes.
El profesor Larkin expresó su orgullo tras años de investigación y manifestó sus esperanzas: “Espero que la idea se implemente a gran escala y también tengo la esperanza de haber marcado una diferencia real en la población de rinocerontes para que podamos disfrutar de ellos unas cuantas generaciones más”.
