Roble de Laukiai en Lituania gana concurso europeo del árbol del año

  1. El roble que se convirtió en estrella europea
  2. El arte de votar a los árboles más especiales

El roble que se convirtió en estrella europea

A finales de marzo, el roble Laukiai de Lituania, un ejemplar de 400 años, se llevó el primer premio en el concurso europeo del árbol del año, un certamen que reconoce la importancia y el valor emocional de árboles emblemáticos en distintos países.

Su imponente copa, los vibrantes tonos dorados que luce en otoño y el papel que juega en la unión de la pequeña comunidad agrícola local lograron destronar a Polonia, que había mantenido una racha de cuatro años consecutivos en la cima de esta competencia tan especial.

Durante mucho tiempo, el roble de Laukiai (Quercus robur) fue prácticamente desconocido fuera del pequeño pueblo de Rukai. Sin embargo, hace un año, los vecinos revitalizaron el espacio que rodea al árbol y crearon una fiesta en su honor, con música y disfraces que rememoraron la fuerza silenciosa de este gigante natural.

Este árbol ha visto crecer hasta seis generaciones de habitantes en Laukiai, convirtiéndose en un símbolo vivo de historia y comunidad.

El arte de votar a los árboles más especiales

El roble lituano ganó el certamen gracias a más de 200.000 votos provenientes de 12 países diferentes, en los que también destacó un manzano silvestre de 150 años de Eslovaquia, que obtuvo el segundo lugar, y un interesante olmo blanco polaco, conocido por crecer en posición casi horizontal sobre un canal y con ramas que han generado nuevos árboles.

“La competencia fue extremadamente reñida; la clasificación permaneció incierta hasta el último momento”, comentó Petr Škrivanek, coordinador del concurso, quien destacó la gran atención que los árboles participantes lograron captar en toda Europa durante la votación.

Este año, la página web del certamen registró alrededor de 1,5 millones de visitas y contabilizó más de 200.000 votantes únicos, señalando así un interés creciente en la conservación y el reconocimiento de estos verdaderos tesoros naturales.

Una novedad del concurso en esta edición fue el cambio a un sistema de “puntos por árbol”, ideado para evitar que gane la nación que simplemente logre movilizar la mayor cantidad de votos, una situación que había favorecido a Polonia en los últimos cuatro años.

Muchos países cuentan con sus propios concursos locales para elegir a su árbol del año, y los ganadores nacionales pasan a competir en la edición europea siguiente. En esta ocasión, el fresno ganador en Reino Unido quedó en el duodécimo puesto, mostrando el alto nivel de la competencia.