Trump destaca afinidad con Xi Jinping sobre visión común acerca de Irán

Xi Jinping junto a Trump
Xi Jinping junto a Trump
  1. Encuentro entre Xi Jinping y Donald Trump en el contexto de Irán
  2. Ceremonia del té en Zhongnanhai
  3. Acuerdos y propuestas económicas entre EE.UU. y China

Encuentro entre Xi Jinping y Donald Trump en el contexto de Irán

Los presidentes de China, Xi Jinping, y Estados Unidos, Donald Trump, han celebrado este viernes el segundo y último día de reuniones durante la visita oficial del mandatario estadounidense a Pekín. Mientras que el primer día se dedicó a temas como la relación bilateral, economía y Taiwán, en esta segunda jornada el foco principal ha sido la guerra de Irán.

Trump subrayó que "Tenemos una opinión muy similar sobre Irán" y añadió: "Queremos que se acabe y no queremos que tengan un arma nuclear y queremos que el estrecho de Ormuz se abra". Además, en una entrevista ofrecida a Fox el jueves, el presidente estadounidense afirmó que Xi se comprometió a no enviar armamento a Teherán y que su homólogo chino "le encantaría ayudar" a lograr una solución al conflicto.

Por su parte, aunque Xi no hizo declaraciones públicas directas, el Ministerio de Exteriores chino expresó su descontento con la situación. En un comunicado revelaron que "Esta guerra, que no debería haber ocurrido, y no hay ninguna necesidad de que continúe".

China instó a que se reabra el estrecho de Ormuz lo antes posible y enfatizó que no se debe cerrar la puerta al diálogo. Pekín aboga por que las partes involucradas consoliden la actual "tendencia de distensión" manteniendo la vía política como solución.

Se esperaba que Trump lograra que China ejerciera presión sobre Irán para alcanzar un acuerdo, aunque por ahora las declaraciones oficiales chinas se mantienen en la misma línea que antes de la visita.

Ceremonia del té en Zhongnanhai

La agenda del día también refleja la importancia que Pekín otorga a la visita de Trump. Este viernes, Xi invitó a Trump a participar en la ceremonia del té dentro de Zhongnanhai, el complejo que alberga la residencia oficial del presidente chino y la cúpula del Partido Comunista, situado cerca de la Ciudad Prohibida. Este lugar es históricamente reservado para encuentros de alto nivel con dirigentes y durante su mandato Xi solo había recibido allí a Barack Obama y Vladímir Putin.

Ambos mandatarios disfrutaron de una charla en el jardín, donde comentaron la belleza del lugar antes de compartir un almuerzo de marisco. Trump comentó: "Me gusta, me gusta este lugar. Me pondría acostumbrar".

Al terminar la jornada, Trump se dirigió al Air Force One para regresar a Estados Unidos y antes de embarcar mantuvo una breve conversación con el ministro de Exteriores chino, Wang Yi.

Acuerdos y propuestas económicas entre EE.UU. y China

El Ministerio de Exteriores de China también informó de que ambos líderes lograron "una serie de nuevos consensos", incluyendo la creación de una "relación de estabilidad estratégica constructiva" para los "próximos tres años o más". En ese acuerdo se contempló cómo abordar las preocupaciones mutuas y reforzar la cooperación en asuntos internacionales y regionales, según reporta Efe.

Por su lado, Trump valoró la visita positivamente, señalando que "han salido un montón de cosas buenas". Aseguró que se han firmado "acuerdos fantásticos, estupendos para ambos países" y que pudieron resolver "un montón de diferentes problemas que otra gente no habrían sido capaces de resolver".

Entre los anuncios destacan que China planea incrementar la compra de petróleo estadounidense y soja, además de adquirir 200 aviones de pasajeros a Boeing. Aunque esta última cifra no ha sido confirmada oficialmente por Pekín, la delegación empresarial con Trump incluye al CEO de Boeing, Kelly Ortberg, y la empresa tiene expectativas de vender hasta 500 aeronaves.

El encuentro inicial del jueves entre Xi y Trump duró dos horas y cuarto, con intercambios elogiosos y promesas de colaboración. Sin embargo, Xi avisó sobre la necesidad de que Trump maneje con "prudencia" la relación con Taiwán para evitar un posible "conflicto".

Esta visita se convierte en la primera de un presidente estadounidense a China desde el viaje que Trump llevó a cabo en 2017. Originalmente prevista para finales de marzo, la visita tuvo que posponerse a causa del conflicto en Irán.