Maltrato infantil y disfunción familiar aceleran consumo de sustancias en niñas

Joven con problemas
Joven con problemas

El maltrato infantil y la disfunción del entorno familiar se asocian con un inicio más temprano del consumo de sustancias psicoactivas durante la infancia y la adolescencia. El impacto observado es mayor en las niñas que en los niños.

Estas conclusiones proceden de un estudio multicéntrico español publicado en la revista científica BMC Psychiatry. En el trabajo participa Hilario Blasco-Fontecilla, investigador de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), junto a equipos de universidades y centros hospitalarios del territorio español vinculados al CIBERSAM (Centro de Investigación Biomédica en RED de Salud Mental dependiente del Instituto de Salud Carlos III).

  1. Qué evalúa el estudio
  2. Resultados sobre edad de inicio
  3. Consumo en la muestra
  4. Disfunción familiar como factor clave
  5. Impacto en salud mental
  6. Marco del proyecto EPI-Young Stress
  7. Equipo investigador
  8. Sobre UNIR

Qué evalúa el estudio

Las sustancias psicoactivas se definen como aquellas que alteran el funcionamiento del encéfalo y pueden provocar cambios en el estado de ánimo, la percepción, los pensamientos, los sentimientos o el comportamiento.

Según detalla la doctora Maite Ramírez, del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo y primera firmante del artículo, el objetivo fue analizar cómo distintas formas de maltrato —directas, como el abuso o la negligencia, e indirectas, a través de la disfunción del entorno familiar— influyen en la salud mental de los menores. Entre los indicadores evaluados se incluyó la edad de inicio en el consumo de sustancias y la comparación por sexos, un aspecto poco abordado en la literatura especializada.

Resultados sobre edad de inicio

Los datos muestran que las niñas expuestas a maltrato comienzan a consumir sustancias aproximadamente un año antes que los niños. La edad media de inicio se sitúa en torno a los 13 años en niñas, frente a los 14 años en varones.

Hilario Blasco-Fontecilla, investigador de UNIR participante en el estudio y director general de Emooti, señala que las mujeres presentan una vulnerabilidad particular ante el maltrato físico y la disfunción intrafamiliar, al asociarse con un inicio más precoz del consumo de tóxicos, como el alcohol o el cannabis.

El experto añade que el estudio no permite determinar las causas subyacentes, que podrían ser biológicas —por ejemplo, hormonales o genéticas—, sociales o culturales.

Consumo en la muestra

En el conjunto de participantes, el 44 % de los menores declaró haber consumido al menos una sustancia. Entre las más habituales figuran el alcohol y el tabaco.

Disfunción familiar como factor clave

La disfunción familiar aparece como el factor con asociación más significativa con este tipo de conductas. La exposición a entornos con violencia doméstica, consumo de drogas en el hogar u otras conductas de riesgo se vincula, en las niñas del estudio, con un inicio del consumo casi dos años más temprano en comparación con los niños.

Blasco-Fontecilla indica que estos patrones pueden observarse incluso tras controlar variables como el nivel socioeconómico, la pubertad, el historial psiquiátrico y el maltrato directo. Según se señala, este efecto no se aprecia en los niños.

En las niñas, además, el abuso físico y las disfunciones familiares se relacionan de forma significativa con una edad de inicio más temprana. Esta asociación no se detecta en los varones, lo que respalda la presencia de trayectorias de riesgo diferenciadas por sexo.

Impacto en salud mental

El análisis también identifica que, en las participantes femeninas, un inicio temprano del consumo se asocia con mayores niveles de síntomas internalizantes, como ansiedad y depresión. También se relaciona con síntomas externalizantes vinculados a conductas disruptivas y con un peor funcionamiento global.

En los niños no se hallaron asociaciones significativas entre la edad de inicio del consumo y los indicadores de salud mental considerados.

En conjunto, los resultados apuntan a que las niñas presentan una vulnerabilidad mayor ante los efectos del maltrato infantil y la disfunción familiar. Esto se vincula tanto con el adelanto del inicio del consumo de sustancias como con un agravamiento de los problemas psicológicos.

Los investigadores destacan que el entorno familiar disfuncional surge como un factor de riesgo independiente y determinante en las niñas, incluso por encima de otras formas de maltrato. También se subraya la importancia de intervenir de forma temprana en el ámbito familiar para prevenir trayectorias de consumo precoz y deterioro de la salud mental.

Marco del proyecto EPI-Young Stress

La investigación se desarrolló en el marco del EPI-Young Stress Project, un proyecto multicéntrico del CIBERSAM orientado a estudiar cómo el maltrato infantil influye en la respuesta biológica y psicológica al estrés en niños y adolescentes afectados.

La investigadora principal del proyecto, Lourdes Fañanás Saura, de la Universidad de Barcelona, explica que el trabajo ha supuesto más de nueve años de colaboración. Participaron seis hospitales públicos de España y se realizó un estudio pormenorizado de más de 200 niños y adolescentes de entre 7 y 17 años, así como de sus familias. Del total, el 58 % eran niñas y el 62 % presentaban algún trastorno psiquiátrico. Cerca de la mitad de la muestra, un 49,8 %, había sufrido algún tipo de maltrato.

Equipo investigador

En el estudio han participado Maite Ramírez, Nerea San Martín-González, Laia Marques-Feixa, Soledad Romero, José Luís Monteserín-García, Ariadna Mas, Marta Rapado-Castro, María Marín-Vila, Hilario Blasco-Fontecilla, María José Muñoz, Ana González-Pinto, Iñaki Zorrilla, María Martín, Eulalia Anglada, Pilar Santamarina-Pérez, María José Lobato, María Mayoral, Iría Méndez y Lourdes Fañanás.

Sobre UNIR

UNIR es una universidad que ofrece educación superior a través de tecnologías innovadoras, con el estudiante como eje de su actividad.

En España imparte 55 grados, 155 másteres oficiales, 83 títulos propios y 4 programas de doctorado. Su objetivo es acercar una educación integral y personalizada a más de 90.000 estudiantes que participan en sus aulas presenciales-virtuales desde un centenar de naciones, principalmente en España e Hispanoamérica.

Su método de enseñanza, orientado a las demandas del mercado laboral, se presenta como una palanca social que busca reducir barreras y favorecer la formación y el progreso personal y profesional.

UNIR pertenece al grupo educativo Proeduca, que junto a otros centros de enseñanza superior y no reglada atiende a más de 105.000 estudiantes.