La falta de apego temprano puede provocar trastornos psiquiátricos graves

 Una madre con su bebé. - CHICCO
Una madre con su bebé. - CHICCO

 

La psiquiatra María Eugenia Herrero ha resaltado que el apego es fundamental para el correcto desarrollo infantil y ha alertado que la carencia de este durante las etapas tempranas puede desencadenar, en los casos más graves, trastornos psiquiátricos severos, incluyendo el trastorno límite de la personalidad.

Asimismo, ha detallado que la ausencia de un apego adecuado puede manifestarse pronto con síntomas que son detectables antes del primer año de vida, tales como alteraciones en el sueño y la alimentación, irritabilidad notable, llanto frecuente e incontrolable o, en contraste, apatía y tendencia al exceso de sueño.

  1. Impacto del apego en el desarrollo infantil
  2. La perspectiva bioética sobre el apego
  3. Sistema de protección y derecho al apego seguro

Impacto del apego en el desarrollo infantil

Según la experta, a medida que el niño avanza en edad, pueden surgir conductas de desconfianza, temores, problemas para establecer relaciones sociales, inseguridad, baja autoestima y comportamientos agresivos defensivos. Estos signos reflejan la importancia crucial de un vínculo afectivo sano en los primeros años de vida.

Investigaciones científicas han constatado que situaciones de maltrato y alteraciones tempranas en el apego elevan el riesgo de desarrollar trastornos ansiosos o depresivos, problemas relacionados con el abuso de sustancias y diversas enfermedades médicas que van desde afecciones cardiovasculares hasta diabetes tipo II. Estos factores pueden incluso reducir la esperanza de vida.

La perspectiva bioética sobre el apego

Desde un enfoque bioético, es imperativo que los profesionales de la salud identifiquen a tiempo estas problemáticas. La ética profesional supone una responsabilidad máxima para que médicos, pediatras, obstetras y especialistas en neonatología presten especial atención a la relación madre-bebé, especialmente en casos de depresión posparto, donde el vínculo puede estar comprometido.

Durante el 'XXVII Ateneo de Bioética', expertos en neurociencia, psiquiatría, psicología y protección infantil han alertado sobre cómo la carencia de una relación segura está generando una generación con mayor predisposición a sufrir trastornos mentales y exclusión social.

Diego Gracia, presidente de la Fundación de Ciencias de la Salud, ha subrayado que el apego no es solo un concepto psicológico, sino una realidad biológica con profundas implicaciones éticas. Señaló que su fallo afecta no solo la salud emocional del niño, sino también su bienestar integral y, por ende, representa una responsabilidad social para todos.

Carlos Avendaño, catedrático emérito de Anatomía Humana y Neurociencia en la Universidad Autónoma de Madrid, explicó que estudiar el apego y sus trastornos permite comprender mejor los mecanismos cerebrales y conductuales, así como los factores que influyen en el desarrollo temprano.

Destacó que, aunque los daños derivados del maltrato o la adversidad precoz podrían ser duraderos e incluso permanentes, el cerebro cuenta con ciertas capacidades adaptativas que pueden ser estimuladas mediante intervenciones preventivas y terapéuticas para recuperarse o compensar funciones afectadas.

Sistema de protección y derecho al apego seguro

En la segunda mesa del encuentro se abordaron los aspectos jurídicos y sociales relacionados con el apego, evaluando en particular el sistema de protección a menores en España. Participaron Helena García, psicóloga del Centro de Estudios Superiores Cardenal Cisneros, y Salomé Adroher, profesora de Derecho de la Universidad Pontificia Comillas, con la moderación de Blanca Morera, psiquiatra y miembro del Área de Bioética de la Fundación de Ciencias de la Salud.

A pesar de que la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor, vigente desde 2015, prioriza medidas familiares sobre las residenciales, permanentes sobre temporales, y consensuadas sobre impuestas, en la práctica muchas de estas directrices no se cumplen. Según datos oficiales de 2024, apenas el 45% de los niños en el sistema de protección están en acogimiento familiar, destacó Adroher.

Se enfatizó la necesidad de fomentar vínculos afectivos seguros desde la infancia, resaltando el rol esencial de las familias y entornos educativos para desarrollar relaciones estables. Se subrayó que solo el entorno familiar puede garantizar un apego seguro, mientras que las instituciones residenciales, a pesar de contar con profesionales competentes, no pueden suplir ese papel.

Adroher reclamó un compromiso institucional firme para incentivar el acogimiento familiar y facilitar la continuidad de vínculos afectivos cuando esta figura pueda acabar en adopción. Mencionó que en España ha habido casos donde los niños eran separados de sus familias de acogida después de años de convivencia para ser entregados a familias adoptantes, una práctica que debe corregirse.

Por último, se destacó la primacía del interés superior del menor en la legislación, sin dejar de lado los derechos fundamentales de quienes también intervienen en el proceso. Se insistió en la urgencia de reforzar los sistemas de apoyo infantojuvenil y en integrar el conocimiento científico sobre el apego en las políticas públicas de protección.