Por qué algunas personas optan por hacer gaslighting según estudios científicos

Gaslighting

El gaslighting, también conocido como luz de gas, es un patrón de conducta que va minando paulatinamente la seguridad y confianza de la persona que lo sufre. Este tipo de manipulación no surge de un conflicto o situación aislada, explica la psicóloga clínica Laura Fuster. Es un proceso progresivo y sistemático que afecta la percepción y autoestima de la víctima.

  1. Manifestaciones del gaslighting
  2. Perfil del manipulador
  3. Contextos donde se produce el gaslighting
  4. Consecuencias del gaslighting en la víctima
  5. Cómo identificar el gaslighting
  6. ¿Puede cambiar quien manipula?

Un ejemplo que ilustra esta dinámica es el caso de una paciente de Laura Fuster, quien relataba que su pareja le repetía con frecuencia frases como: “No recuerdas bien las cosas, siempre dramatizas”. Con el tiempo, esta persona empezó a dudar de sus propios sentimientos y de si estaba exagerando, hasta que llegó a la terapia sintiéndose confundida y temerosa de confiar en sus propias emociones.

Manifestaciones del gaslighting

El gaslighting puede manifestarse a través de diferentes conductas:

  • Negar hechos evidentes con expresiones del tipo: “Eso no pasó, te lo estás inventando”.
  • Restar importancia a las emociones usando frases como “No es para tanto, estás exagerando”.
  • Hacer sentir culpable a la víctima cuando expresa sus sentimientos.
  • Aislar a la persona de sus amigos o familiares para fomentar su dependencia emocional.

Estos comportamientos, según Laura Fuster, suelen ser muy sutiles en un principio, casi imperceptibles, pero con el tiempo generan un daño acumulativo y muy perjudicial para la persona afectada.

Perfil del manipulador

En cuanto a quiénes ejercen el gaslighting, Laura Fuster señala que no hay un perfil único. Sin embargo, generalmente se trata de individuos con dificultad para la empatía, con rasgos narcisistas o con una marcada necesidad de controlar a los demás. El propósito principal suele ser mantener la superioridad y el dominio sobre otra persona, aunque muchas veces no se hace de manera consciente.

Este tipo de manipuladores buscan conservar el poder dentro de la relación personal o social en que se encuentran.

Contextos donde se produce el gaslighting

El gaslighting no se limita solo a las relaciones de pareja. También puede manifestarse en el ámbito laboral, familiar, amistoso o incluso en entornos académicos. Por ejemplo, cuando un jefe desacredita reiteradamente las ideas de un trabajador delante del equipo y afirma que no comprende bien los procesos, está ejercitando gaslighting.

Laura Fuster señala además que una persona puede ejercer este tipo de manipulación con su pareja mientras es amable y colaboradora con compañeros o amigos, dependiendo de la relación emocional y del contexto donde busque mantener el control o superioridad.

Consecuencias del gaslighting en la víctima

Las víctimas del gaslighting suelen sufrir efectos muy profundos, que afectan su salud mental y emocional, tales como:

  • Dudas constantes sobre sí mismas y sus decisiones.
  • Ansiedad, estrés y confusión permanente.
  • Disminución de la autoestima y sensación de aislamiento.
  • Depresión y miedo a manifestar opiniones o emociones.

Un caso que recuerda Laura Fuster es el de una paciente que sentía como si su memoria se borrara tras las discusiones y dependía totalmente de la versión que su pareja daba de los hechos para sentirse "correcta". Esto le provocaba ansiedad crónica y una profunda sensación de vacío emocional.

Además, las personas con características empáticas, sensibles o que buscan agradar más a los demás son más vulnerables a esta clase de manipulación, especialmente si han tenido experiencias previas de dependencia emocional o relaciones tóxicas.

Cómo identificar el gaslighting

Algunos indicadores claros de que se puede estar sufriendo gaslighting son:

  • Sentirse confundida de manera habitual.
  • Dudar de los propios recuerdos o percepciones.
  • Justificar continuamente las acciones del manipulador.
  • Tener miedo a expresar opiniones o emociones.

Laura Fuster recomienda a quienes están en esta situación dar ciertos pasos para defenderse:

  • Reconocer el problema: admitir que se está siendo manipulada es fundamental.
  • Registrar hechos: apuntar conversaciones y sucesos para validar la propia percepción.
  • Buscar apoyo: hablar con familiares, amigos o profesionales de la salud mental.
  • Establecer límites: distanciarse emocional o físicamente si es necesario.
  • Terapia: trabajar para recuperar la autoestima y la confianza personal.

“Como psicóloga, he visto cómo personas atraviesan por el gaslighting y redescubren su fuerza interior cuando aprenden a reconocer los patrones y a poner límites claros”, comenta Laura Fuster.

¿Puede cambiar quien manipula?

Sobre la posibilidad de cambio en los manipuladores, la especialista aclara que es algo viable pero que necesita compromiso y autoconciencia. Algunas estrategias para lograrlo incluyen:

  • Terapia individual para trabajar inseguridades y controlar los impulsos de dominación.
  • Aprender a comunicarse de forma empática y asertiva.
  • Reflexionar sobre el impacto que sus acciones generan en los demás.

No obstante, señala que tristemente quienes ejercen este tipo de manipulación rara vez acuden a terapia; en la consulta suele trabajar principalmente con las víctimas.

Finalmente, Laura Fuster recalca que el gaslighting no define el valor ni la esencia de la persona afectada. Reconocer la situación y buscar ayuda es un acto de valentía y amor propio, además de la clave para proteger la salud emocional y construir relaciones sanas.