Por qué algunas personas optan por hacer gaslighting según estudios científicos
El gaslighting, también conocido como luz de gas, es un patrón de conducta que va minando paulatinamente la seguridad y confianza de la persona que lo sufre. Este tipo de manipulación no surge de un conflicto o situación aislada, explica la psicóloga clínica Laura Fuster. Es un proceso progresivo y sistemático que afecta la percepción y autoestima de la víctima.
- Manifestaciones del gaslighting
- Perfil del manipulador
- Contextos donde se produce el gaslighting
- Consecuencias del gaslighting en la víctima
- Cómo identificar el gaslighting
- ¿Puede cambiar quien manipula?
Un ejemplo que ilustra esta dinámica es el caso de una paciente de Laura Fuster, quien relataba que su pareja le repetía con frecuencia frases como: “No recuerdas bien las cosas, siempre dramatizas”. Con el tiempo, esta persona empezó a dudar de sus propios sentimientos y de si estaba exagerando, hasta que llegó a la terapia sintiéndose confundida y temerosa de confiar en sus propias emociones.
Manifestaciones del gaslighting
El gaslighting puede manifestarse a través de diferentes conductas:
- Negar hechos evidentes con expresiones del tipo: “Eso no pasó, te lo estás inventando”.
- Restar importancia a las emociones usando frases como “No es para tanto, estás exagerando”.
- Hacer sentir culpable a la víctima cuando expresa sus sentimientos.
- Aislar a la persona de sus amigos o familiares para fomentar su dependencia emocional.
Estos comportamientos, según Laura Fuster, suelen ser muy sutiles en un principio, casi imperceptibles, pero con el tiempo generan un daño acumulativo y muy perjudicial para la persona afectada.
Perfil del manipulador
En cuanto a quiénes ejercen el gaslighting, Laura Fuster señala que no hay un perfil único. Sin embargo, generalmente se trata de individuos con dificultad para la empatía, con rasgos narcisistas o con una marcada necesidad de controlar a los demás. El propósito principal suele ser mantener la superioridad y el dominio sobre otra persona, aunque muchas veces no se hace de manera consciente.
Este tipo de manipuladores buscan conservar el poder dentro de la relación personal o social en que se encuentran.
Contextos donde se produce el gaslighting
El gaslighting no se limita solo a las relaciones de pareja. También puede manifestarse en el ámbito laboral, familiar, amistoso o incluso en entornos académicos. Por ejemplo, cuando un jefe desacredita reiteradamente las ideas de un trabajador delante del equipo y afirma que no comprende bien los procesos, está ejercitando gaslighting.
Laura Fuster señala además que una persona puede ejercer este tipo de manipulación con su pareja mientras es amable y colaboradora con compañeros o amigos, dependiendo de la relación emocional y del contexto donde busque mantener el control o superioridad.
Consecuencias del gaslighting en la víctima
Las víctimas del gaslighting suelen sufrir efectos muy profundos, que afectan su salud mental y emocional, tales como:
- Dudas constantes sobre sí mismas y sus decisiones.
- Ansiedad, estrés y confusión permanente.
- Disminución de la autoestima y sensación de aislamiento.
- Depresión y miedo a manifestar opiniones o emociones.
Un caso que recuerda Laura Fuster es el de una paciente que sentía como si su memoria se borrara tras las discusiones y dependía totalmente de la versión que su pareja daba de los hechos para sentirse "correcta". Esto le provocaba ansiedad crónica y una profunda sensación de vacío emocional.
Además, las personas con características empáticas, sensibles o que buscan agradar más a los demás son más vulnerables a esta clase de manipulación, especialmente si han tenido experiencias previas de dependencia emocional o relaciones tóxicas.
Cómo identificar el gaslighting
Algunos indicadores claros de que se puede estar sufriendo gaslighting son:
- Sentirse confundida de manera habitual.
- Dudar de los propios recuerdos o percepciones.
- Justificar continuamente las acciones del manipulador.
- Tener miedo a expresar opiniones o emociones.
Laura Fuster recomienda a quienes están en esta situación dar ciertos pasos para defenderse:
- Reconocer el problema: admitir que se está siendo manipulada es fundamental.
- Registrar hechos: apuntar conversaciones y sucesos para validar la propia percepción.
- Buscar apoyo: hablar con familiares, amigos o profesionales de la salud mental.
- Establecer límites: distanciarse emocional o físicamente si es necesario.
- Terapia: trabajar para recuperar la autoestima y la confianza personal.
“Como psicóloga, he visto cómo personas atraviesan por el gaslighting y redescubren su fuerza interior cuando aprenden a reconocer los patrones y a poner límites claros”, comenta Laura Fuster.
¿Puede cambiar quien manipula?
Sobre la posibilidad de cambio en los manipuladores, la especialista aclara que es algo viable pero que necesita compromiso y autoconciencia. Algunas estrategias para lograrlo incluyen:
- Terapia individual para trabajar inseguridades y controlar los impulsos de dominación.
- Aprender a comunicarse de forma empática y asertiva.
- Reflexionar sobre el impacto que sus acciones generan en los demás.
No obstante, señala que tristemente quienes ejercen este tipo de manipulación rara vez acuden a terapia; en la consulta suele trabajar principalmente con las víctimas.
Finalmente, Laura Fuster recalca que el gaslighting no define el valor ni la esencia de la persona afectada. Reconocer la situación y buscar ayuda es un acto de valentía y amor propio, además de la clave para proteger la salud emocional y construir relaciones sanas.