Rajoy recomienda a Europa mantener buena relación con EEUU y divide mundo entre "democracias y dictaduras"
El expresidente Mariano Rajoy ha señalado al populismo como uno de los principales enemigos de la democracia y ha alertado sobre la degradación en la calidad de la clase política, observando cómo cada vez "menos personas competentes" desean dedicarse a ella.
En Madrid, durante el 'II Encuentro de Geopolítica' organizado por IESE Business School, Rajoy subrayó la importancia de que Europa mantenga la OTAN y conserve una buena relación con Estados Unidos, además de dividir el panorama internacional entre democracias y regímenes dictatoriales.
El expresidente describió el populismo como una técnica de marketing política que se puede presentar en distintas ideologías o incluso sin una orientación clara, pero siempre con un componente de "extrema estupidez". Destacó que este fenómeno suele identificarse por su crítica a "la casta", su postura "adanista" que desestima todo lo anterior, y su tendencia al "hiperliderazgo".
- Valores europeos
- Situación singular
- Crisis política y "paraíso de energúmenos"
- El "rescate" de 2011 y la realidad política
Valores europeos
En su análisis del contexto global, Rajoy situó a España y Europa dentro del ámbito de las democracias liberales, contraponiéndolas a sistemas como los de Rusia y China. Consideró que Rusia es hoy una dictadura, al igual que lo ha sido a lo largo de su historia, y calificó la invasión de Ucrania como la mayor ruptura del orden internacional.
El expresidente instó a la Unión Europea a avanzar hacia una política exterior y de defensa común para consolidar su relevancia frente a potencias como Estados Unidos, China y Rusia. Para Rajoy, sólo una acción conjunta garantizará la existencia política del bloque. Destacó que la democracia se sostiene en valores superiores tales como el pluralismo y la independencia judicial.
Situación singular
Rajoy describió a Estados Unidos como la cabeza histórica de las democracias y un pilar esencial del eje trasatlántico, resaltando la necesidad de que Europa mantenga fuertes vínculos con Washington y refuerce la OTAN.
Aunque reconoció una crisis de confianza reciente en la Casa Blanca, consideró esta situación temporal y confió en la solidez del sistema democrático estadounidense para su superación. Apoyó las demandas de EE.UU. para que Europa incremente su gasto en defensa, apuntando que el adversario estratégico real de Washington es China, por lo que Europa debe desempeñar un rol más activo y financiar su seguridad, en especial en conflictos como el de Ucrania.
Además, recordó que su trato con distintos presidentes estadounidenses, desde Barack Obama hasta Donald Trump, se basó en evitar confrontaciones y en mantener buenas relaciones, postura que definió como esencial para un buen presidente.
Crisis política y "paraíso de energúmenos"
El expresidente expresó su preocupación por la dificultad para atraer personas competentes a la política, en contraste con el nivel político existente durante la Transición. Destacó la necesidad de que quienes se dediquen a la política no dependan de ella para su subsistencia.
Señaló que el división y el escarnio público, especialmente en redes sociales, aisladas como un "paraíso de energúmenos", disuaden a profesionales del sector privado de involucrarse en la política. Rajoy lamentó la degradación del discurso público, donde predominan "aspavientos exagerados y teatralizaciones" por encima de argumentos y la ironía.
Subrayó la importancia del respeto institucional y recordó que el Parlamento no debe ser tratado como un bar, en alusión a comportamientos inapropiados de algunos políticos. En cuanto a la inmigración, abogó por recuperar consensos nacionales y rechazó tanto las regularizaciones masivas como las expulsiones sistemáticas, afirmando que es imprescindible la llegada de trabajadores extranjeros ante la insuficiencia de españoles para ciertos empleos.
El "rescate" de 2011 y la realidad política
Al repasar su gestión, Rajoy rememoró las presiones que recibió en 2012 para solicitar un rescate económico por parte de Europa. Destacó que solo Angela Merkel, a quien calificó como una de las mejores políticas que ha conocido, se opuso a esta medida, advirtiendo que habría supuesto la pérdida de la soberanía económica de España.
El expresidente afirmó que un político no puede ignorar la realidad, ya que esta termina cobrando factura. Como ejemplo, citó la nacionalización de bancos durante su mandato, señalando que la falta de pragmatismo hubiera llevado a la quiebra al país.
Concluyó que, en ocasiones, la mejor decisión es no tomar ninguna decisión.