Los peluqueros han hablado: 2026 será el año del 'cabello caro' y cortes suaves
Este nuevo año, el lujo en el cabello apuesta por melenas sanas, cortes definidos y un movimiento natural, lejos de los excesos
Durante los últimos años, se ha impuesto un cambio en la narrativa capilar que lo ha puesto todo al servicio de lo effortless. Melenas más reales, ondas deshechas y un punto bohemio han dominado el panorama, con un objetivo claro: evitar cualquier acabado artificial.
Pero el arranque del nuevo año marca un giro. La tendencia pide otra cosa: menos “desenfado” y más intención, sin perder naturalidad. El listón sube y el pelo se convierte en una carta de presentación inmediata.
Así entra en escena la era del cabello caro. No va de presumir, sino de que el cuidado se note a simple vista. “Creo que a la gente le gusta el cabello sano, grueso, glamuroso y con aspecto caro”, explica el peluquero Chris McMillan a la revista People. El concepto encaja de lleno con el lujo silencioso, una estética que sigue sumando adeptas.
- El significado real del “cabello caro”
- Cortes pulidos: líneas claras y movimiento natural
- Nostalgia 90s y 2000, en clave actual
- Tonos de lujo discreto: profundidad y naturalidad
El significado real del “cabello caro”
Expensive hair no significa vivir en la peluquería ni gastar una fortuna en productos. El foco está en el resultado: un cabello con presencia, brillo, densidad visual y un acabado que grita “cuidado” sin necesidad de artificios. Parece fácil, pero está medido al milímetro.
Un buen ejemplo es el lob a la altura de la clavícula de Hailey Bieber, un corte limpio, equilibrado y fácil de mantener que resume esta idea. “El cabello más liso, sano y brillante será clave el próximo año”, afirma el peluquero de celebrities George Northwood a Vogue USA. “No hablamos de peinados rígidos o excesivamente trabajados, sino de estilos que se vean cuidados, con un acabado natural y fluido”.
Cortes pulidos: líneas claras y movimiento natural
En materia de tijera, 2026 apunta a un adiós a las capas demasiado desfiladas y a los acabados irregulares sin control. La dirección cambia hacia formas más nítidas y favorecedoras. “Ahora se buscan cortes más definidos, ligeramente graduados hacia el frontal”, explica Frankie Inverarity a Vogue. La consigna: definición con flexibilidad, nunca rigidez.
El bob se actualiza con versiones graduadas y un frontal algo más largo, pensado para enmarcar el rostro con intención. “Se trata de una forma cortada con claridad y sentido de la precisión, para que el bob se vea limpio, futurista y prácticamente se peine solo”, explica Mark Hayes, director creativo internacional senior de Vidal Sassoon a Who What Wear.
En los largos medios, midis y lobs se trabajan para que el pelo caiga con peso y se mueva con naturalidad. “Es la evolución de un bob corto que ha crecido hacia algo más suave, largo y lujoso”, declara Samantha Cusick, estilista y fundadora de Samantha Cusick London. Incluso los cortes más cortos, como pixies o bobs crecidos, se vuelven más arquitectónicos y elegantes.
Nostalgia 90s y 2000, en clave actual
Los 90 y los primeros 2000 vuelven a mandar y no solo en moda. En belleza, la inspiración de esa época reaparece con fuerza: moños bajos pulidos, secados con volumen controlado, flequillos ladeados y blow-dries clásicos, pero pasados por un filtro actual y más ligero.
McMillan lo resume con una vuelta directa al glamour con control: “Los roller sets y los peinados con volumen tipo bouffant están volviendo, con un toque de glamour antiguo”, comenta a People. La clave no está en copiar, sino en actualizar: volumen sin excesos, brillo sin efecto graso y estructura sin dureza. “Cabellos espectaculares como el de Cindy Crawford. Creo que necesitamos recuperar un poco ese momento noventero”, continúa.
Adam Reed, estilista y fundador de ARKIVE Headcare, añade en Who What Where: “La textura será la protagonista, el brillo vendrá de la salud real del cabello, y cada corte estará pensado para parecer que se peina solo, porque por fin tienes el pelo en su mejor momento. Hablamos de formas que se sienten naturales, pero que en realidad están diseñadas con precisión”.
Tonos de lujo discreto: profundidad y naturalidad
En color, la sofisticación también sube de nivel. Los castaños profundos toman la delantera por una razón simple: aportan densidad visual y multiplican el brillo. Además, se perciben elegantes y ayudan a reforzar esa imagen de pelo trabajado y sano.
John Clark lo concreta con una guía clara a Vogue USA.: “Piensa en moka, café o espresso”. En el lado rubio, el camino va hacia tonos más suaves, tipo trigo o dorados delicados, sin contrastes marcados ni mechas que se vean “a gritos”. La idea es acercarse al color natural y conseguir un acabado de lujo discreto, sin exageraciones.
Neale Rodger, director de estilo en Stil, lo define en Who What Where.: “En 2026 veremos cómo las tendencias capilares se mueven hacia un look refinado y de confianza silenciosa”. El objetivo queda claro para 2026: cortes que crecen bien, colores que envejecen con elegancia y rutinas de cuidado adaptadas a cada tipo de cabello. Resultado final: un pelo que encaja siempre, acompaña al estilo personal y transmite seguridad sin esfuerzo.