Montó un pack de baterías con vapers desechables para alimentar su coche
Un joven ha dado un paso sorprendente al alimentar un coche eléctrico con una batería fabricada por él mismo, utilizando para ello las pilas extraídas de vapes desechables. Esta iniciativa nace de la idea de demostrar la cantidad de recursos valiosos que se desperdician a diario.
Chris Doel, un ingeniero de 27 años, ya había llamado la atención el año pasado al aprovechar las baterías de litio de 500 vapes para montar un banco energético capaz de alimentar su vivienda. Ahora, con el mismo sistema, ha llevado su proyecto mucho más lejos: hacer funcionar un coche eléctrico con esta batería casera.
Para ello, eligió un G-Wiz del 2007, un vehículo pequeño y económico –comprado por 800 libras–, conocido como uno de los peores coches de ese año según Top Gear. Durante cinco meses trabajó a fondo en la conversión y, finalmente, el mes pasado pudo conducirlo usando la batería reciclada.
El proyecto del coche eléctrico
Todo comenzó cuando en mayo del año pasado Chris visitó una tienda local de vapes y solicitó que le donaran sus devoluciones para su proyecto. Terminó con 2.000 unidades en bolsas y se dedicó durante seis meses, en su tiempo libre, a extraer las baterías recargables de cada dispositivo.
Con ayuda de una carcasa impresa en 3D, pudo reunir 500 celdas, conectándolas en paralelo y serie para crear una batería lo bastante grande. Esta fuente de energía fue capaz de alimentar su casa durante ocho horas seguidas antes de agotarse.
Motivado por ese éxito, el siguiente paso fue implementar la batería en un coche eléctrico pequeño y, tras cinco meses de trabajo intenso, pudo sacar el vehículo a la calle con su batería hecha a partir de vapes desechados.
La seguridad y su preparación
Dado el riesgo, Chris contrató un seguro por unos 700 dólares al año que cubriera posibles daños derivados del uso de una batería tan poco convencional. Explica: “Dado que asumen el riesgo de que sea una batería hecha literalmente con celdas de vape, fue increíblemente barato en el panorama general.”
El proceso requirió hasta cinco horas diarias entre semana y hasta doce horas los fines de semana para rehacer el cableado del coche y preparar toda la documentación legal necesaria antes de poder usarlo.
Además, reconstruyó completamente el sistema eléctrico, priorizando la robustez, y fabricó una carcasa algo resistente con la intención de contener la batería en caso de incendio, evitando que las llamas o piezas peligrosas se dispersaran.
En la actualidad, Chris ha reemplazado las baterías de vape por dos módulos originales de Tesla, pero mantiene un software especial que hace creer a estos módulos que están instalados en un Tesla Model 3. Así, usa este coche convertido como vehículo habitual para sus desplazamientos.
Este ingeniero de Warwickshire se define como “el equivalente a un científico loco en ingeniería” y, motivado por su interés ambiental, critica la obsolescencia programada de los vapes desechables. Llama a dejar de comprar estos productos, que acaban pronto en los vertederos, y a exigir a los fabricantes que fabriquen dispositivos recargables, duraderos y reciclables para fomentar una economía circular.