miércoles. 21.02.2024

Un grupo de científicos dirigido por la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP, por sus siglas en inglés) ha demostrado que las personas que consumen más microorganismos vivos al día tienen menos peso y gozan de mejor salud en general.

Los microorganismos vivos seguros se encuentran en una gran variedad de alimentos que consumimos a diario, desde el yogur y otros alimentos fermentados hasta las frutas y verduras crudas.

A pesar de la idea generalizada de que estas mezclas de microorganismos vivos contribuyen a la salud, hasta ahora se carecía de pruebas convincentes que relacionaran los microorganismos vivos de la dieta con beneficios para la salud.

La investigación se centró no sólo en los probióticos, sino en todos los microorganismos de los alimentos, incluidos los microorganismos ambientales asociados a las frutas y verduras crudas, así como las bacterias lácticas asociadas a los alimentos fermentados.

"Los alimentos con altos niveles de microorganismos (alimentos fermentados, verduras crudas y frutas) son partes nutricionalmente valiosas de una dieta sana y diversa. Estos mismos alimentos podrían estar proporcionando un beneficio adicional para la salud, hasta ahora no reconocido, debido a los propios microorganismos vivos que entran en el intestino e interactúan con el microbioma del huésped, el sistema inmunitario e incluso el sistema nervioso entérico", ha destacado el doctor Colin Hill, coautor del estudio y profesor del University College Cork (Irlanda).

Esta investigación, publicada en la revista científica 'Journal of Nutrition', clasificó más de 9.000 alimentos incluidos en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos en tres categorías en función de su abundancia de microorganismos vivos y, a continuación, utilizó la ingesta de alimentos declarada por los participantes para cuantificar los alimentos que consumían y que contenían niveles medios o altos de microorganismos. Después, determinaron cómo se correlacionaban estas ingestas con diversos marcadores de salud, como la presión arterial y el peso.

Los científicos descubrieron que un mayor consumo de microorganismos vivos en la dieta estaba relacionado con múltiples mediciones de una mejor salud: presión arterial más favorable, mejor glucosa e insulina en sangre, menor inflamación, así como menor perímetro de cintura e índice de masa corporal. Se estableció así que quienes consumían mayores cantidades de microorganismos vivos en la dieta mostraban beneficios tangibles, aunque modestos, para la salud.

Aunque el enfoque científico no permitió a los investigadores concluir que los microorganismos vivos de la dieta causaran directamente los beneficios para la salud, los resultados son coherentes con argumentos plausibles de que la exposición dietética a microorganismos vivos en general podría beneficiar a la salud aumentando la diversidad de microorganismos en el intestino o favoreciendo la función inmunitaria.

En el último siglo, la reducción de la cantidad de alimentos fermentados en la dieta y el aumento del consumo de alimentos procesados han provocado una reducción drástica del número de microorganismos que la mayoría de la gente consume a diario.

Sin embargo, esta tendencia puede estar invirtiéndose, ya que los datos dietéticos utilizados en el estudio mostraron que los adultos estadounidenses han aumentado gradualmente su consumo de microorganismos vivos durante el periodo de estudio de 18 años. Esto puede ser un buen augurio para la salud de la población.

"Aunque las asociaciones dosis-respuesta que encontramos fueron relativamente modestas, es notable que estos beneficios estimados se aplicaron a varios resultados de salud plausibles e importantes y fueron robustos al ajuste de los factores de confusión disponibles, incluyendo el índice de masa corporal", ha detallado Dan Tancredi, coautor principal del estudio y profesor de la Universidad de California - Davis (Estados Unidos).