Cibercondría y automedicación: impacto de buscar síntomas en Internet en salud

Automedicación. ARCHIVO
Automedicación. ARCHIVO

Actualmente, consultar síntomas en internet se ha transformado en un hábito habitual para muchas personas. Antes de visitar al médico, muchas buscan información online sobre sus molestias, llegando en ocasiones con una idea preconcebida del diagnóstico o del tratamiento adecuado. Cuando se considera que la información obtenida es suficiente y fiable, esto no solo afecta a cómo se entienden los síntomas, sino también a la toma de decisiones, lo que puede desembocar en la automedicación.

El acceso masivo a datos sobre salud y la gran cantidad de contenido disponible en la red han dado lugar a fenómenos como la cibercondría o hipocondría digital. Este término define la tendencia a investigar síntomas en internet y darle interpretaciones que provocan ansiedad, preocupación o una visión distorsionada del estado real de salud. Suele manifestarse en un ciclo donde la inquietud por un síntoma motiva la búsqueda de información; esta búsqueda aumenta la ansiedad y hace que se intensifique la sensación del malestar, generando la necesidad urgente de hallar una explicación. De hecho, el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI) señala que más del 60% de los españoles utiliza internet para informarse sobre salud y un 30% lo hace incluso antes de acudir al médico.

Además, la confianza en herramientas digitales también afecta la interpretación de la información encontrada. Según el Cigna International Health Study, un 44% de los españoles ve con buenos ojos el impacto de la inteligencia artificial en la asistencia sanitaria. Esto puede hacer que las personas piensen que la respuesta que obtienen es suficiente para identificar el origen de sus síntomas y actuar sin acudir al profesional, por ejemplo, recurriendo a la medicación. Según la última Encuesta Europea de Salud en España, un 15,58% de la población ya practica la automedicación en estos casos.

  1. Riesgos de la automedicación

Riesgos de la automedicación

"Muchos síntomas son comunes a diferentes enfermedades y no siempre responden a una única causa, por lo que su evaluación requiere una valoración clínica completa. El tratamiento puede variar mucho dependiendo del diagnóstico, la historia clínica del paciente o cómo evolucione el cuadro. Cuando una persona interpreta sus síntomas por sí misma y actúa en consecuencia, incrementa el riesgo de tomar medicamentos inapropiados o de ocultar un problema más grave. Esto puede retrasar un diagnóstico, dificultar el tratamiento o provocar efectos adversos", apunta la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E Health Medical Manager de Cigna Healthcare España.

Los especialistas de Cigna Healthcare destacan varios peligros asociados al consumo de medicamentos sin una revisión médica previa:

·       Consumo habitual o prolongado de analgésicos y antiinflamatorios sin diagnóstico claro. Es común usar fármacos como ibuprofeno o paracetamol para dolores de cabeza, musculares o fiebre, interpretándolos como molestias pasajeras. No obstante, si los síntomas persisten o el tratamiento se extiende, pueden ocultar problemas subyacentes no tratados, lo que retrasa el diagnóstico y aumenta riesgos de efectos secundarios, principalmente en el sistema digestivo, el hígado o los riñones.

·       Uso de antibióticos sin prescripción médica. En ocasiones se emplean antibióticos sobrantes o se toman frente a síntomas como dolor de garganta o resfriados sin origen bacteriano. Además de resultar ineficaces, esto fomenta la resistencia bacteriana, reduciendo la eficacia de estos medicamentos cuando realmente son necesarios.

·       Combinar distintos fármacos para aliviar una misma dolencia. No es raro tomar varios productos para combatir síntomas como resfriados o gripe sin verificar su composición. Algunos medicamentos combinados incluyen analgésicos, por lo que sumar otro puede causar una sobredosis inadvertida, elevando riesgos de toxicidad.

·       Automedicación basada en tratamientos previos o consejos externos. Repetir terapias que funcionaron antes o seguir indicaciones de terceros parece una solución rápida, pero no se considera el contexto clínico actual. Un mismo dolor puede tener causas diferentes en distintas ocasiones, lo que lleva a tomar fármacos inadecuados o demorar la consulta médica cuando se requiere otro enfoque.