jueves. 20.06.2024

No existe un consenso a la hora de definir los conceptos de 'salud' y 'bienestar', ya que ambos son subjetivos y varían en función de diversas variables incluido el contexto al que nos refiramos, pero ello no implica que no se pueda medir el impacto que diferentes acciones tienen sobre ellos.

Por ello, el proyecto europeo de investigación IN-HABIT, coordinado por la Universidad de Córdoba, está investigando cómo medir la salud y bienestar urbanos a través de indicadores que, por un lado, reflejen las últimas tendencias de la literatura científica y las propuestas de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, la OCDE o la Unión Europea; y, por otro, utilicen también mecanismos de participación ciudadana para proponer indicadores que tengan sentido para la gente.

El resultado es un marco de indicadores participativos e inclusivos que evalúe cómo se perciben la salud y el bienestar y cómo se puede medir su situación en barrios vulnerables, como es el caso de Las Palmeras, en Córdoba; un barrio caracterizado por un alto estigma social y con población en riesgo de exclusión, en el que IN-HABIT está implementando soluciones innovadoras.

En su último artículo científico: 'Un marco de evaluación co-creado para medir la salud y el Bienestar Inclusivos en un contexto vulnerable en el sur de Europa', publicado en la revista EnvironmentalResearch and PublicHealth, las investigadoras del proyecto subrayan la necesidad de desarrollar enfoques de co-creación innovadores y participativos capaces de medir el impacto de 'salud' y 'bienestar' en cada contexto. Ya que la mayoría de los datos encontrados se calculan a nivel de ciudad, o incluso de país, por lo que es difícil acceder a datos a nivel de barrio.

A ello se une que los estándares para medirlos están calculados sin tener en cuenta aspectos como el contexto, el nivel de vulnerabilidad, el género o incluso la raza. De ahí la necesidad de proponer metodologías y contar con ejemplos que permitan medir de forma más exacta y adaptada al contexto los impactos de las estrategias o de las políticas al nivel más adecuado. 

"Aunque existe pleno consenso en la comunidad académica y profesional respecto a la necesidad de adoptar un enfoque holístico en el bienestar y la salud, así como sobre los beneficios de las prácticas participativas, aún no se han establecido sistemas de evaluación que puedan contribuir a la implementación de estos enfoques de investigación-intervención en políticas públicas", explica la investigadora, Isotta Mac Fadden.

Por eso, y aunque el marco propuesto no tiene una aplicación universal, ya que ha sido diseñado de acuerdo a las necesidades y percepciones de los que viven o trabajan en Las Palmeras, sí puede servir como modelo de evaluación para barrios vulnerables de ciudades pequeñas y medianas de Europa. De hecho, las investigadoras están muy interesadas en comprobar la eficacia del marco en otros contextos urbanos en caso de que llegara a replicarse en otras zonas.

La profesora Mar Delgado afirma que "la salud y el bienestar no puede seguir midiéndose con estándares y parámetros diseñados sin tener en cuenta el género, la raza o las condiciones socio-económicas, ya que eso lleva a discriminar a una parte importante de la población y a que las políticas y las estrategias no sean inclusivas ni se adapten a unas necesidades concretas".

Mediante un enfoque integrador, en el que se ha contado con residentes locales y profesionales, se han identificado los factores y dimensiones que determinan la percepción de salud y bienestar en el barrio cordobés de Las Palmeras, así como las carencias o los aspectos en los que los habitantes creen que se debería hacer más hincapié. De esta manera, este marco permite alinear las actuaciones del proyecto para incrementar la salud y el bienestar inclusivos, en el barrio, con las necesidades reales que han manifestado las propios vecinas y vecinos participantes.

"Es crucial tener en cuenta que este tipo de estudios participativos y de investigación-intervención no sólo definen el concepto de salud y bienestar desde una perspectiva amplia, sino que también otorgan voz a la población más vulnerable, generalmente más invisible, permitiendo así una comprensión más completa de las necesidades y realidades de todos los grupos sociales", añade Mac Fadden.

Este hecho reafirma el papel de la ciencia como apoyo a la formulación de políticas, pero también exige la participación activa de los ciudadanos para entender la problemática de sus zonas, encontrar y proponer soluciones y supervisar su impacto. La profesora Delgado, destaca que "el marco de evaluación establecido por IN-HABIT, ofrece una metodología de co-diseño y un marco para analizar la salud y el bienestar con una perspectiva integradora, pudiendo contribuir a identificar necesidades específicas de las poblaciones vulnerables para la toma de decisiones, la asignación de recursos y el diseño de políticas".

Al final, lo que se desprende de este estudio es que es necesario tener en cuenta factores, más allá de los tradicionales, que influyen en la salud y el bienestar de cada área residencial y que, en base a eso, es importante diseñar los mecanismos de medición y evaluación para que se adapten a las características específicas de cada entorno.

IN-HABIT co-crea un marco para medir salud y bienestar en contextos vulnerables