Más del 40% de españoles ignoran el valor real para considerar hipertensión
La hipertensión arterial continúa siendo una preocupación emergente en España. Un estudio reciente evidencia que una gran parte de la población desconoce los valores que indican hipertensión, algo que puede afectar gravemente el control y tratamiento de esta condición.
La hipertensión afecta a una cifra estimada de 10 millones de españoles, pero existe un desconocimiento notable sobre sus cifras límites y riesgos asociados. Además, la frecuencia con la que las personas se miden la presión arterial varía mucho, especialmente entre hombres y mujeres.
La Sociedad Española del Corazón (SEC) junto con la Fundación Española del Corazón (FEC) han difundido resultados sobre la percepción y cuidado de la tensión arterial en España. Estas organizaciones llaman a mejorar la conciencia sobre la importancia de la vigilancia regular de la presión arterial para prevenir complicaciones graves.
- Hipertensión en España: cifras y desconocimiento
- Medición frecuente de la tensión: recomendaciones y hábitos
- Campaña de concienciación y testimonios
Hipertensión en España: cifras y desconocimiento
Un 44% de la población española ignora cuál es el umbral que determina hipertensión arterial, ubicándolo por encima del valor real de 140/90 mmHg, según una encuesta realizada entre 1.500 participantes por la SEC y la FEC. Este dato señala que muchas personas podrían no estar controlando adecuadamente su presión si la padecen.
El presidente de la Fundación Española del Corazón, Andrés Íñiguez, calificó este dato como "preocupante", destacando que tres millones de pacientes hipertensos desconocen su condición. Recordó que la presión sistólica representa la fuerza de la sangre cuando el corazón se contrae y la diastólica cuando el corazón se relaja.
Las guías europeas sitúan la presión arterial normal en valores inferiores a 120/70 mmHg. Entre 120-140 y 70-90 mmHg se considera presión elevada, pero sin diagnóstico formal de hipertensión. A pesar de esto, un 39% de los encuestados no revisa su tensión o lo hace muy esporádicamente, con una diferencia de frecuencia marcada entre hombres y mujeres, atribuida en parte a roles tradicionales de cuidado.
Medición frecuente de la tensión: recomendaciones y hábitos
La mayoría de los encuestados (89%) entiende que un estilo de vida poco saludable puede aumentar el riesgo de hipertensión, y un 88% está consciente del vínculo con enfermedades como el infarto, ictus o daño renal. Sin embargo, solo el 48% ha realizado modificaciones para mejorar o prevenir la tensión elevada.
Además, menos de la mitad conoce que la hipertensión durante el embarazo incrementa el riesgo de padecerla después. El cardiólogo Íñiguez subrayó que las consecuencias de la hipertensión suelen ser infraestimadas, a pesar de su vínculo con eventos fatales. Resaltó que una reducción de 10 mmHg en la presión máxima o 5 mmHg en la mínima puede reducir notablemente el riesgo de eventos cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
La enfermera Estrella Barreñada recomendó tomar la tensión en un entorno tranquilo, idealmente en casa, y evitar situaciones que alteren la medición, como ejercicio reciente, vejiga llena o consumo de estimulantes. Los momentos más adecuados son al despertarse, realizando entre dos y tres mediciones separadas por minutos para obtener un valor promedio preciso.
Además de medir la presión, el personal de enfermería desempeña un papel clave en la educación sobre hábitos saludables y el seguimiento del tratamiento antihipertensivo.
Campaña de concienciación y testimonios
Con motivo del Día Mundial de la Hipertensión, la SEC y la FEC han promovido la campaña "Hay peligros que no te ves venir", enfocada en informar sobre la hipertensión, fomentar la autovigilancia y provocar acciones que eviten complicaciones severas.
Joaquín Luis Enrich García, afectado por un ictus vinculado a la hipertensión, relató cómo fue crucial modificar hábitos, como evitar tabaco, alcohol y alimentos ultraprocesados. Comparó su experiencia con una "tarjeta amarilla", instando a actuar con rapidez y no posponer el diagnóstico ni el tratamiento.