Neumóloga señala aumento de EPOC en mujeres y pide enfoque con perspectiva de género

Archivo - Imagen de recurso de una mujer con EPOC.
Archivo - Imagen de recurso de una mujer con EPOC.

La neumóloga y directora médica de Linde Médica, Sandra Vañes, ha destacado un aumento en la incidencia de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) entre las mujeres, lo que requiere un replanteamiento en el diagnóstico y el enfoque clínico desde una perspectiva de género.

Durante muchos años, la EPOC fue considerada una enfermedad mayoritariamente masculina, pero en la actualidad la brecha entre géneros se ha reducido considerablemente. En algunos países occidentales, la mortalidad por esta enfermedad ya es igual o incluso mayor en mujeres que en hombres.

Vañes señala que la situación epidemiológica actual refleja una realidad distinta a la de hace tres décadas: un mayor número de mujeres conviven con EPOC, muchas desarrollan la enfermedad a edades más tempranas y un porcentaje considerable sigue sin diagnóstico.

  1. Particularidades de la EPOC en mujeres
  2. Manifestaciones y tratamiento
  3. Infradiagnóstico y calidad de vida

Particularidades de la EPOC en mujeres

La experta subraya que la EPOC en mujeres presenta características epidemiológicas, biológicas y psicosociales propias que deben integrarse en el diagnóstico y manejo clínico para mejorar la atención sin generar divisiones.

En el plano biológico, existen diferencias anatómicas, como vías respiratorias proporcionalmente más estrechas, además de patrones distintos en la respuesta inflamatoria y el metabolismo del humo del tabaco. Vañes explica que "las mujeres no solo tienen un calibre bronquial menor, sino que también hay diferencias hormonales y en la expresión de mediadores inflamatorios que afectan cómo el pulmón responde a la agresión crónica del humo". Asimismo, se han detectado variaciones en la forma en que metabolizan componentes tóxicos del tabaco, lo que podría provocar un daño pulmonar más precoz o intenso con la misma exposición.

Manifestaciones y tratamiento

Las manifestaciones clínicas de la EPOC también difieren entre mujeres y hombres. En los varones predomina la destrucción del tejido pulmonar profundo, sobre todo en los alvéolos. En contraste, las mujeres tienden a debutar a edades más jóvenes, presentan mayor disnea para el mismo nivel de obstrucción, menos expectoración, y un componente bronquial más significativo, con mayor frecuencia de exacerbaciones y solapamiento con asma. Además, a igual exposición al tabaco, las mujeres parecen desarrollar una obstrucción pulmonar más marcada.

En el ámbito sistémico, las mujeres con EPOC presentan de forma más frecuente trastornos como ansiedad, depresión, osteoporosis, riesgo de fracturas, desnutrición y sarcopenia, mientras que los hombres sufren más comorbilidades cardiovasculares y metabólicas.

En cuanto al tratamiento, las guías clínicas actuales no diferencian el abordaje según el sexo, y tanto broncodilatadores como la rehabilitación pulmonar son eficaces para ambos. Sin embargo, algunos estudios sugieren que las mujeres podrían mostrar mejor respuesta a corticoides inhalados y mayor beneficio y adhesión a la oxigenoterapia domiciliaria, aunque la evidencia aún es limitada.

La especialista destaca la importancia de comprender estas diferencias para una atención personalizada y señala la necesidad de estudios clínicos que analicen resultados segregados por sexo.

Infradiagnóstico y calidad de vida

Este patrón afecta directamente a la calidad de vida. Estudios indican que las mujeres con EPOC reportan peor percepción de salud y más limitaciones funcionales, incluso con funciones pulmonares similares a las de los hombres. A pesar de esto, la supervivencia tras hospitalizaciones por exacerbaciones es mayor en mujeres; un estudio publicado en 'Thorax' señala que el riesgo ajustado de muerte tras ingreso por EPOC es aproximadamente 1,45 veces superior en hombres.

El diagnóstico tardío es un factor clave, pues las mujeres con EPOC suelen estar infradiagnosticadas con mayor frecuencia y, en ocasiones, reciben diagnósticos erróneos como asma o trastornos de ansiedad. Este retraso conlleva un inicio tardío del tratamiento y consultas con mayor sintomatología y peor calidad de vida. Vañes advierte que "la EPOC en mujeres no solo es diferente; también ha sido menos reconocida".

Especialistas coinciden en la necesidad de aumentar la sospecha clínica de EPOC en mujeres con disnea persistente, incluso con baja exposición tabáquica; incorporar evaluaciones sistemáticas de ansiedad, depresión y salud ósea en el seguimiento; evitar minimizar síntomas atribuyéndolos solo a causas emocionales; y promover campañas dirigidas a la prevención del tabaquismo y la mejora de la calidad del aire interior.

Ignorar estas diferencias no mejora la equidad, sino que reduce la precisión diagnóstica. Integrar la perspectiva de sexo y género en la investigación y la práctica clínica es fundamental para ofrecer una atención más justa, personalizada y efectiva.