Estudio revela que los mayores que comen más carne presentan menos demencia
Un reciente estudio llevado a cabo en Suecia revela que las personas mayores pueden reducir el riesgo genético asociado a la enfermedad de Alzheimer mediante un mayor consumo de carne. Estos hallazgos cuestionan las recomendaciones dietéticas habituales, especialmente para quienes portan el gen APOE, vinculado a este trastorno neurodegenerativo.
APOE, un gen asociado a un mayor riesgo de Alzheimer, afecta a alrededor del 30% de la población sueca, con combinaciones APOE 3/4 o 4/4. Entre pacientes con Alzheimer en Suecia, el 70% posee estas variantes. Esta investigación abre la puerta a nuevos enfoques nutricionales adaptados a genotipos específicos.
El estudio, publicado en JAMA Network Open, monitoreó durante 15 años a más de 2.100 personas mayores de 60 años sin demencia inicial, examinando cómo su consumo de carne influía en su salud cognitiva. Se tuvieron en cuenta factores como la edad, el sexo, la educación y hábitos de vida para obtener resultados fiables.
- Dieta y riesgo genético del alzheimer
- Tipos de carne y su influencia en la demencia
- Desafíos en la investigación dietética y envejecimiento
Dieta y riesgo genético del alzheimer
Los sujetos con las variantes genéticas APOE 3/4 y 4/4 que consumían menos carne tenían más del doble de probabilidades de desarrollar demencia en comparación con quienes no presentaban estas mutaciones. No obstante, este riesgo se redujo de forma notable en el 20% de personas que ingirieron más carne semanalmente, incluso incluyendo carne roja.
El consumo promedio que mostró esta protección se situó en unos 870 gramos de carne por semana, ajustado a una dieta diaria de 2.000 calorías. Además, quienes consumieron la segunda mayor cantidad de carne presentaron resultados positivos en cognición y memoria, aunque en menor medida, sugiriendo una relación dosis-respuesta.
El Dr. Jakob Norgren, líder del estudio en el Instituto Karolinska, destaca que “aquellos que comían más carne en general tuvieron un deterioro cognitivo significativamente más lento y un menor riesgo de demencia, pero solo si tenían las variantes genéticas APOE 3/4 o 4/4”. Advierte que estos datos acercan esperanza para modificar el riesgo a través de cambios en el estilo de vida.
Tipos de carne y su influencia en la demencia
El estudio también señala la importancia de la clase de carne consumida. Según la coautora Dra. Sara Garcia-Ptacek, “una menor proporción de carne procesada en el consumo total de carne se asoció con un menor riesgo de demencia independientemente del genotipo APOE”. Además, identificaron que quienes consumían más carne no procesada tenían menos probabilidades de morir prematuramente entre los portadores de APOE 3/4 y 4/4.
Estos resultados subrayan que no solo la cantidad, sino el tipo de carne, es clave para influir en el riesgo de enfermedades cognitivas. Sin embargo, los científicos enfatizan que al tratarse de un estudio observacional, hacen falta ensayos clínicos que confirmen estas conclusiones y permitan recomendaciones dietéticas específicas.
Desafíos en la investigación dietética y envejecimiento
El estudio sueco reconoce la dificultad que conlleva la investigación en nutrición, especialmente a largo plazo. Las limitaciones en recordar la dieta diaria y la imposibilidad de mantener a las personas en condiciones controladas durante años complican obtener datos concluyentes. Por eso, la mayoría de estudios son observacionales y no alcanzan el “estándar de oro” científico.
Aunque investigaciones previas suelen relacionar el consumo elevado de carne con riesgos para enfermedades cardiovasculares o cáncer, el envejecimiento trae consigo pérdida de masa muscular y a esto se vincula la morbilidad. Mantener la masa muscular en la vejez es fundamental para ralentizar el envejecimiento y disminuir problemas de salud, para lo cual una dieta rica en proteínas —aproximadamente 1 gramo por kilo de peso corporal— es esencial.
Como la demencia forma parte del proceso del envejecimiento, preservar la masa muscular mediante una ingesta proteica adecuada podría no ser solo una correlación. Más carne podría ayudar a conservar músculo y proteger la función cerebral, reduciendo el avance de la demencia y promoviendo un envejecimiento más saludable.