Golden retriever travieso rescatado tras caer a través de un estanque congelado
El año 2026 comenzó con un buen sobresalto para una pareja de dueños de perros en Maine. Su golden retriever, con ganas de aventura, salió corriendo hacia un estanque congelado y acabó rompiendo el hielo.
La escena se volvió crítica en cuestión de segundos. Sin una forma segura de llegar hasta el animal y con el agua helada como amenaza inmediata, los propietarios optaron por pedir ayuda cuanto antes.
La llamada al 911 fue la única salida posible mientras esperaban que los bomberos llegaran a tiempo. El objetivo era claro: sacar al perro del agua antes de que el frío le pasara factura.
Un susto helado en Maine
La pareja vio cómo su perro se aventuraba sobre la superficie congelada del estanque hasta que el hielo cedió. Al caer al agua, el animal quedó en una situación muy peligrosa, lejos de la orilla y con el frío jugando en contra.
En condiciones así, los animales de sangre caliente que no están adaptados a zonas árticas o a regiones muy al norte o al sur tienen apenas unos minutos antes de sufrir hipotermia. Ese descenso brusco de temperatura afecta rápido: llega la pérdida de control en las extremidades y, con ello, se complica incluso algo tan básico como seguir moviéndose para mantenerse a flote.
Así actuaron los servicios de emergencia
Cuando llegaron los servicios de emergencia, se pusieron manos a la obra con trajes de neopreno de color naranja muy llamativo. Uno de los rescatadores avanzó con cuidado, deslizándose sobre el hielo hasta poder acercarse y, ya en el agua, nadar hacia el perro.
Las imágenes grabadas con el móvil mostraban al golden retriever aguantando bastante bien, con la cabeza fuera del agua, hasta que el bombero alcanzó la zona central del estanque. Allí le colocó una sujeción alrededor del cuello y dio la señal para que tiraran de la cuerda unida a él, logrando que ambos regresaran a la orilla sin incidentes.
Después, tanto los rescatadores como el animal fueron revisados por si presentaban síntomas de hipotermia, pero no se detectó ninguno. Con el susto ya controlado, todos pudieron ponerse a salvo y volver a un lugar más cálido, mientras el perro regresaba con unos dueños aliviados, aunque seguramente con pocas ganas de premiar la travesura.