Huelva acompaña a la Guardia Civil en homenaje a agentes fallecidos tras persecución de narcolancha
- Homenaje masivo en Huelva tras la tragedia
- La homilía del obispo Santiago Gómez Sierra
- El grave flagelo del narcotráfico
Homenaje masivo en Huelva tras la tragedia
Cientos de habitantes de Huelva se congregaron el sábado para expresar su dolor y acompañar en el luto a la Guardia Civil luego de la muerte de dos agentes ocurrida el viernes. Los guardias civiles fallecieron después de que dos embarcaciones del Servicio Marítimo del Instituto Armado colisionaran mientras perseguían una narcolancha en las costas onubenses.
La ciudad de Huelva mostró su respeto con una multitudinaria presencia en la Iglesia de la Concepción, lugar donde se celebró el funeral y que se convirtió en punto de encuentro para familiares, autoridades y ciudadanos que despidieron a los agentes en acto de servicio.
Antes del acto religioso, que comenzó a las 12:00 horas bajo la dirección del obispo Santiago Gómez Sierra, diversas autoridades se acercaron a la capilla ardiente ubicada en la Comandancia de Huelva para manifestar sus condolencias. El ambiente se mantuvo solemne en todo momento.
Algunos de los asistentes más destacados fueron miembros de la Policía Nacional, Armada, Policía Portuaria, y Bomberos de Huelva, además de representantes de la Guarda Nacional Republicana (GNR) de Portugal, con quienes la Guardia Civil colabora estrechamente en la lucha contra el narcotráfico en la zona del río Guadalquivir, frontera natural con el Algarve portugués.
Entre las autoridades presentes figuraron la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, quienes apoyaron a las familias desde el día del accidente. También acudieron el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández; el presidente de la Junta, Juanma Moreno; y la secretaria general del PSOE de Andalucía, María Jesús Montero.
Además, se sumaron al homenaje el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz; la consejera de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, Loles López; el delegado de la Junta en Huelva, José Manuel Correa; la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, y líderes políticos como Manuel Andrés González y Bella Verano, entre otros.
En representación del PSOE local también estuvieron la subdelegada del Gobierno en Huelva, María José Rico; la viceportavoz del PSOE-A, María Márquez; la secretaria general del PSOE de Huelva, María Eugenia Limón; el secretario general de la capital, Enrique Gaviño; y el exalcalde Gabriel Cruz.
Tras pasar por la capilla ardiente, familiares, compañeros de la Guardia Civil y las demás autoridades se dirigieron a la Iglesia de la Concepción, donde la llegada de los féretros fue recibida con aplausos que rompieron el silencio y el respeto general. Los cuerpos, cubiertos por la bandera española, fueron escoltados por compañeros del Instituto Armado al son del himno nacional hasta el interior del templo.
La homilía del obispo Santiago Gómez Sierra
Durante la ceremonia, el obispo de Huelva recordó la tragedia contundente que supone la pérdida de los agentes Germán y Jerónimo, quienes entregaron sus vidas cumpliendo con su deber. Señaló que “nos duele la muerte de estos dos guardias civiles, arrancados de la vida cumpliendo con su deber, mientras servían a la sociedad, mientras protegían a tantas familias de una amenaza que destruye vidas y pueblos enteros”.
Gómez Sierra destacó también el impacto en las familias y en la sociedad en general, recordando que demasiadas veces se acostumbra a las noticias sobre el narcotráfico sin valorar el impacto humano: “decir que sus obras los acompañan es afirmar que una vida entregada por los demás no desaparece”.
El obispo expresó un mensaje de apoyo a las familias de los agentes, haciendo énfasis en la magnitud del dolor y la dificultad para superar la pérdida: “Hay ausencias que nadie puede llenar y heridas que tardarán mucho en cicatrizar”.
A sus compañeros de la Guardia Civil les manifestó un profundo agradecimiento por su entrega cotidiana, muchas veces incomprendida y peligrosa, recordando que su trabajo es vital para España: “Gracias porque seguís saliendo cada día sabiendo que vuestra misión puede costar muy cara”.
Finalmente, recordó que Germán y Jerónimo son un ejemplo del amor que se sacrifica por la seguridad y el bienestar de los demás: “Han entregado su vida haciendo el bien, defendiendo a los demás, sembrando justicia y servicio”.
El grave flagelo del narcotráfico
En uno de los momentos más contundentes de la homilía, el obispo enfatizó que “la droga no es un negocio inocente” y alertó de las graves consecuencias que conlleva esta actividad ilegal. “Detrás del narcotráfico hay muerte, corrupción, familias destrozadas, jóvenes perdidos, violencia y desprecio por la vida humana”.
Remarcó que, aunque el dinero generado parece fácil y, en cierto modo tolerado, siempre está “manchado de lágrimas y sangre”. Hizo un llamamiento a la sociedad para dejar de mirar hacia otro lado y ser más intolerante con este cáncer: “Quizás toda la sociedad tendríamos que reaccionar con menos silencio y mucha más intolerancia ante este negocio de muerte”.
El obispo lamentó la situación particular que vive la provincia de Huelva, convertida en los últimos años en una puerta principal para la entrada de droga en España y Europa. Explicó que el narcotráfico está sostenido por una delincuencia organizada, cada vez más violenta y sofisticada, lo que obliga a dotar a las fuerzas de seguridad de más recursos para combatirla.
Para concluir, insistió en que esta lucha no es solo policial, sino una responsabilidad de toda la sociedad: “Cada alijo interceptado, cada red desmantelada, cada noche de vigilancia en el mar o en las carreteras, no es solo una operación policial: es una defensa de la dignidad humana, por cuya causa Germán y Jerónimo han entregado su vida”.