Multas de hasta 200.000 € por dejar perros y gatos en terrazas según la ley

En España, más de 20 millones de animales de compañía conviven en los hogares, transformando el concepto tradicional de familia. Perros y gatos, en particular, han dejado de ser simples mascotas para convertirse en auténticos miembros del núcleo familiar. Actualmente, uno de cada tres domicilios cuenta con al menos un animal de compañía, un fenómeno que ha ido en aumento constante.

  1. Restricciones y cuidado para los animales
  2. Categorías de infracciones y sanciones
  3. El coste económico de incumplir la normativa

Ante esta realidad, en marzo de 2023 entró en vigor la Ley de Bienestar Animal, que impone nuevas obligaciones a los dueños de estos animales. Su propósito es claro: asegurar su protección y bienestar mediante una regulación estricta que afecta tanto a la convivencia como al cuidado diario de las mascotas.

Restricciones y cuidado para los animales

La ley destaca por establecer límites claros sobre la ubicación y el tiempo que pueden pasar los perros y gatos sin supervisión. Está prohibido mantenerlos de forma constante en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos, patios o vehículos. También marca un máximo para su tiempo en soledad: ningún animal podrá permanecer solo más de tres días seguidos, y en el caso de los perros, este plazo se reduce a sólo 24 horas.

Estas medidas buscan evitar situaciones de abandono o negligencia, garantizando que los animales tengan un entorno adecuado y cuidado constante. Así, se regula que la convivencia sea respetuosa y que no se ponga en riesgo el bienestar animal.

Categorías de infracciones y sanciones

La normativa clasifica las infracciones en tres niveles según la gravedad: leves, graves y muy graves. Las leves incluyen faltas administrativas o incumplimientos que no causan daño físico ni alteraciones conductuales al animal. Las graves, en cambio, implican perjuicios o sufrimiento, como no identificar al animal o emplearlo como premio en sorteos.

Por último, las faltas muy graves abarcan conductas que causen la muerte del animal o su sacrificio sin autorización, excepto cuando se trate de delitos penales. Esta categorización facilita la aplicación de sanciones proporcionales y justas según el daño ocasionado.

El coste económico de incumplir la normativa

Las multas que sancionan el incumplimiento varían considerablemente en función de la gravedad de la infracción. A las faltas leves se les aplican advertencias o multas entre 500 y 10.000 euros. Cuando se trata de infracciones graves, las sanciones oscilan entre 10.001 y 50.000 euros.

En los casos más graves, las multas pueden alcanzar desde 50.001 hasta 200.000 euros. Esta regulación no solo protege a los animales. También obliga a los propietarios a asumir responsabilidades claras, usando las sanciones económicas como un mecanismo para prevenir conductas negligentes.