Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York: su relación discreta con Rama Duwaji
Ya está en marcha un nuevo capítulo para Zohran Mamdani: el político ha dado un paso cargado de simbolismo al instalarse en Gracie Mansion, la residencia oficial de los alcaldes de la ciudad. Un cambio de dirección que también marca el inicio de una etapa clave junto a su esposa, Rama Duwaji.
El foco de internet no se apaga: la pareja avanza sin grandes gestos, pero con hitos que ya son historia. Zohran, como primer alcalde musulmán de la ciudad. Y Rama Duwaji, como primera dama de la Generación Z.
Detrás del cargo, hay una creadora con voz propia: Rama es ilustradora y animadora sirio-estadounidense, y su obra se centra en dar visibilidad a la mujer árabe, la identidad migrante y las marcas que dejan los conflictos en Oriente Medio. La fórmula de ambos se repite: pasión por el trabajo y un compromiso social muy marcado.
La power couple arrancó como lo haría cualquier historia moderna: en una aplicación de ligar. En 2021, sus perfiles se cruzaron en Hinge y, tal y como ha explicado Rama, al leer una biografía del político muy enfocada en la justicia social, la conexión fue inmediata. El primer encuentro fue sencillo y muy suyo: una cafetería yemení en Brooklyn.
Desde el inicio, Rama dejó claro que no seguía la política neoyorquina con la misma intensidad que él. Lejos de ser un freno, sumó. Y el vínculo se hizo aún más sólido cuando ambos pasaron a jugar en el mismo equipo: Rama se encargó de la identidad visual de la campaña de su pareja.
Aquella colaboración funcionó como una prueba de estrés: creatividad, estrategia y confianza en un mismo proyecto. El mensaje fue claro para los dos: con objetivos compartidos, el engranaje encaja.
La agenda no rompió el ritmo. En 2024 llegó el compromiso y, poco después, en febrero de 2025, se dijeron el "I do" en una ceremonia civil muy íntima, lejos de los flashes. A esa celebración discreta se añadió otra en Uganda, país de origen de Zohran y donde vive parte de su familia.
Gracie Mansion, foco mediático y vida discreta
Hasta ahora, la pareja ha sabido manejar la presión mediática sin que el lado personal se rompa. Por eso, la mudanza a Gracie Mansion abre una pregunta que muchos ya se hacen: ¿cómo se sostendrá el equilibrio cuando aumenten los compromisos y el escaparate sea aún mayor?
De momento, las señales apuntan a continuidad. Rama mantiene el mismo perfil que antes: según lo que deja ver en redes, sigue centrada en su arte y en la discreción, sin convertir la vida institucional en un escaparate diario.
Además, su presencia en actos oficiales es limitada: acude a muy pocos eventos de la agenda de Mamdani. Y esa elección marca el relato, porque reduce el ruido y evita que la conversación se desvíe del cargo.
En el trato con los medios, el patrón también se repite: Rama habla poco y Zohran asume el frente informativo. Así, el foco se desplaza hacia las medidas del político y no tanto hacia la vida privada.
En un contexto donde se espera que las parejas poderosas encajen en un molde, su manera de estar resulta distinta: más natural, menos calculada. Esa autenticidad ha impulsado el cariño del público y puede convertirse en un apoyo clave para lo que viene.
La historia de Zohran y Rama se sostiene en tres ejes claros: arte, conciencia social y perfil bajo. Y, más allá de la mudanza oficial, esa mezcla también ayuda a proyectar una vida con menos presión en los próximos años.