Estudio científico identifica el calor como limitante del movimiento del oso pardo cantábrico

Archivo - Imagen de la captura de un oso.
Archivo - Imagen de la captura de un oso.
  1. Comportamiento del oso pardo cantábrico
  2. Impacto del calor y la presencia humana
  3. Importancia del bosque como refugio ambiental
  4. Implicaciones para la conservación del oso pardo

Comportamiento del oso pardo cantábrico

Un estudio científico desarrollado con apoyo de la Junta de Castilla y León ha analizado cómo factores como la temperatura, la intervención humana, la cobertura forestal y el tamaño corporal influyen conjuntamente en el comportamiento del oso pardo cantábrico. Esta investigación, que representa la segunda publicación basada en datos del Plan de Captura y Radiomarcaje de Oso Pardo en esta comunidad, ofrece nuevos avances sobre la respuesta de esta especie frente al cambio climático en ambientes modificados por actividades humanas.

El trabajo, que ha sido publicado en la revista internacional Biological Conservation, se llevó a cabo en colaboración con el Centro para la Conservación de la Biodiversidad y Desarrollo Sostenible (CBDS) de la Universidad Politécnica de Madrid y el Departamento de Matemáticas y Estadística de la Universidad de Exeter, según informa el Gobierno regional.

Impacto del calor y la presencia humana

Se analizaron más de 70.000 posiciones GPS de 17 osos adultos, complementadas con registros de temperatura movilizados por los collares GPS. Esto permitió evaluar por primera vez cómo el estrés térmico afecta las decisiones de movimiento de los osos, con un nivel de detalle que no brindan los datos climáticos convencionales.

Los osos mostraron mayor actividad durante crepúsculo y noche, con picos al amanecer y al atardecer. La variable que más influyó en su velocidad fue la temperatura local: a mayor calor, menor fue el desplazamiento. Este efecto fue más intenso en ejemplares de mayor tamaño, todos machos adultos solitarios, atribuible a la dificultad para disipar el calor corporal.

Por otro lado, los osos se movieron más rápidamente en áreas con mayor presencia humana, posiblemente para acortar el tiempo de exposición en zonas con mayor riesgo de encuentros con personas o para desplazarse en entornos más fragmentados. Sin embargo, con temperaturas elevadas, esta conducta de evasión humana disminuyó, lo que indica que el estrés térmico limita la respuesta comportamental en zonas humanizadas.

Importancia del bosque como refugio ambiental

El estudio también destaca que la cobertura forestal no impactó directamente en la velocidad de desplazamiento, pero sí alivió el efecto negativo de las altas temperaturas. En áreas boscosas, los osos mantuvieron niveles de actividad más altos durante episodios de calor, subrayando el rol del bosque como hábitat y refugio térmico.

Este hallazgo resalta la función fundamental de los espacios arbolados para que los osos continúen desplazándose y respondiendo a su entorno cuando la temperatura es alta.

Implicaciones para la conservación del oso pardo

A medida que el cambio climático avance, será necesario identificar, proteger y conectar refugios térmicos, como laderas sombrías y bosques con recursos tróficos, para asegurar la conservación a largo plazo del oso pardo. Estas acciones también pueden beneficiar a otros grandes mamíferos que afrontan retos similares frente al calentamiento global.

La Junta de Castilla y León reafirma así su compromiso con la aplicación de ciencia avanzada para la gestión efectiva del oso pardo cantábrico, resaltando la importancia del Plan de Captura y Radiomarcaje como fuente de conocimiento científico de alto nivel a escala europea.