Mayores de 55: optimistas y sociables; salud, ahorro y pareja fija

Archivo - Personas mayores pasean en un parque.
Archivo - Personas mayores pasean en un parque.

Las personas mayores de 55 años se han convertido en un grupo decisivo en España, tanto por su peso social como por su impacto en el consumo. En este momento suponen el 34% de la población española, más de 16,7 millones, y su gasto privado medio está por encima del conjunto de la población.

Además, se trata de un colectivo con margen de maniobra económica: una parte amplia ahorra a final de mes y continúa siendo un apoyo clave para su entorno. En muchos hogares hay dos o más ingresos, y es frecuente que la vivienda esté en propiedad y sin hipoteca, lo que influye en sus prioridades de gasto, con foco en alimentación, vivienda y ocio.

También destaca una forma de vivir más activa de lo que a menudo se presupone: cuidado de la salud, vida social y valor del ocio. Aun así, persiste la sensación de que la sociedad les hace “envejecer” antes de tiempo y que el edadismo sigue ahí, aunque el futuro se afronta con optimismo y con una visión positiva de la propia vida.

  1. Panorama del consumidor sénior en España
  2. Ahorro y apoyo a la familia
  3. Gasto cotidiano y ocio
  4. Tecnología e inteligencia artificial
  5. Edadismo, trabajo y jubilación
  6. Vivienda propia, dependencia y nuevas fórmulas
  7. Movilidad y conducción
  8. Salud, vida social, pareja y mascotas

Panorama del consumidor sénior en España

Este retrato aparece en el 'VI Barómetro del Consumidor Sénior', un informe impulsado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre junto a Google. El objetivo es poner cifras y contexto a los hábitos de consumo y al comportamiento de las personas mayores de 55 años.

En la presentación participaron Elvira Vega, directora general de Fundación Mapfre; Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics; Iñaki Ortega, codirector del informe y profesor y consejero asesor del Centro de Investigación Ageingnomics; y Daniel Martínez-Ligero, IndustryManager de Seguros de Google España.

Ahorro y apoyo a la familia

En el plano económico, el estudio indica que más de la mitad (59%) se siente tranquila con su situación financiera. Además, el 74% cree que en los próximos años su situación seguirá igual o mejor, frente al 58% y 73% de 2024, respectivamente.

El ahorro sigue muy presente: el 51% de la población sénior española ahorra a final de mes, sobre todo para estar preparada para el futuro. Entre 55 y 64 años pesan más los imprevistos económicos (58%) y la tranquilidad (40%), mientras que a partir de 65 años gana importancia la previsión ante situaciones de dependencia o mala salud (49%). En paralelo, se mantiene el papel de soporte del entorno cercano: el 52% ayuda económicamente a familiares o allegados.

Gasto cotidiano y ocio

Las partidas que más concentran gasto continúan siendo alimentación y bebidas no alcohólicas (95%, seis puntos más en 2025 que en 2024) y vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (61%, 22 puntos menos que en 2024). Son áreas que se consideran básicas para sostener la calidad de vida.

También aparece un cambio claro en el apartado de disfrute: crece el consumo en actividades de ocio, viajes y cultura. Estas partidas pasan del 23% en 2024 al 30% en la edición actual, señalando una mayor prioridad del tiempo libre y la experiencia.

Tecnología e inteligencia artificial

La relación con lo digital se describe como cada vez más natural. El informe cifra en 13,3 millones las personas sénior que ya son activos digitales, con rutinas online frecuentes en información, banca, plataformas audiovisuales y redes sociales.

En esa adopción tecnológica destacan dos datos: un 44% utiliza inteligencia artificial y un 46% paga con el móvil. Además, la mayoría afirma que la tecnología no se vive como un freno, tampoco ante la mayor equipación de los vehículos en la conducción.

Edadismo, trabajo y jubilación

El estudio refleja una brecha entre la edad que se siente y la etiqueta social. Para la mayoría, alguien pasa a ser mayor a partir de los 74 años, pero se percibe que para la sociedad ocurre a los 67 años. Esa diferencia alimenta la idea de que se les coloca el cartel de “viejos” antes de lo que corresponde a su experiencia real.

El edadismo aparece como una vivencia concreta: un 20% de los mayores de 55 años dice haberse sentido discriminado por su edad, sobre todo en el ámbito laboral (60%) y en el acceso a servicios financieros (38%). Entre quienes siguen en activo, un 53% no aceptaría reducir jornada si eso implica bajar salario, y un 30% elegiría combinar trabajo y pensión al llegar la jubilación. En cuanto a dónde vivir después, las opciones más deseadas son Andalucía, Cataluña y Comunidad Valenciana, por el clima y el entorno rural (56%), la tranquilidad y el ritmo de vida (37%) y la cercanía a familiares o amigos (29%).

Vivienda propia, dependencia y nuevas fórmulas

La vivienda es una pieza central en este grupo: el 85% de los sénior en España es propietario, y dentro de ese porcentaje el 69% no arrastra cargas hipotecarias. A la vez, crece el interés por obtener más rendimiento del hogar: el 36% dice que le gustaría sacar mayor beneficio económico de su hogar, frente al 34% de 2024.

El informe también apunta cambios de preferencias según avanza la edad: aumenta el deseo de dejar una vivienda a los descendientes. Sobre alternativas, el 33% se muestra abierto al 'coliving', mientras que solo un 4% se plantea alquilar una parte de su vivienda a otras personas. En el día a día, aunque al 41% le gustaría contar con algún tipo de ayuda en casa, solo un 15% dispone de ella.

Movilidad y conducción

La conducción disminuye con la edad, pero se mantiene alta hasta los 70 años. El documento señala que el 48% de los mayores de 55 años utiliza el coche varias veces por semana, lo que muestra una movilidad todavía intensa.

En la percepción del propio colectivo, no existe una edad fija para dejar de conducir. Predomina la idea de que la aptitud no depende de una cifra concreta, sino de las condiciones de cada persona.

Salud, vida social, pareja y mascotas

El cuidado personal aparece como una rutina extendida: el 75% cuida su alimentación, el 57% hace actividad física y el 53% se realiza chequeos preventivos y evita alcohol y tabaco. Además, la asistencia médica no es tan frecuente como suele pensarse: el 81% acude a centros sanitarios menos de una vez al mes.

En el plano afectivo, el 71% tiene pareja estable y, entre quienes no la tienen, casi 8 de cada 10 reconoce que no busca iniciar una relación sentimental. Sobre la intimidad, el 85% de los sénior con pareja dice que está enamorado, el 67% considera que el sexo es importante para una buena calidad de vida y el 52% se muestra satisfecho con su vida sexual.

La vida social también se mantiene activa: el 53% sale o se apunta a actividades para conocer gente en alguna ocasión. El informe incorpora por primera vez la convivencia con mascotas: aunque solo un 33% vive con un animal de compañía, el 91% afirma que ayuda a sentirse acompañado y el 85% que anima en momentos de tristeza o soledad.