Lamine Yamal: "Tenía miedo de que la lesión fuese grave y perderme el Mundial"
Lamine Yamal, el joven internacional español, confesó recientemente que sintió "miedo" tras sufrir una lesión en el bíceps femoral de su pierna izquierda mientras jugaba con el FC Barcelona. Su mayor preocupación fue que la gravedad de la lesión le impidiera participar en el Mundial, aunque también reveló que afronta la presión de la competición "como un reto".
En una charla con medios oficiales de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), relató: "Me acuerdo de la secuencia en la que me lesiono, estaba rezando por dentro para que no fuera nada. Veía muy cerca el momento del Mundial; nunca había tenido una lesión de isquio, pero sabía que poco tiempo no era. Tenía miedo de que fuese grave y sobre todo de poder recaer y de poder perderme el Mundial".
Emocionado con la llegada de la cita mundialista, el extremo azulgrana compartió sus sensaciones: "Por fin ha llegado el momento. Desde que acabó la Eurocopa, todos pensábamos en que llegara este día, y estamos todos muy ilusionados. Llegamos como la selección que somos, como los campeones de Europa e iremos a por todas". Además, confesó que no deja de soñar con levantar la Copa del Mundo. "Mil veces en mi habitación. El Mundial es lo más grande que tiene el fútbol".
- La ilusión del Mundial
- El cansancio y la mente en el Mundial
- La presión como motor
- El peso del colectivo
- La realidad de la fama
- El apoyo de su hermano
La ilusión del Mundial
El extremo azulgrana se muestra con muchas ganas y ánimos para disputar el torneo más importante del fútbol. Expresó que, pese al cansancio que conlleva una temporada, el hecho de saber que jugará el Mundial le da energía extra. "Es verdad que ayuda saber que vas a jugar un Mundial. La mente está como si no hubiera jugado ni un partido en toda la temporada y estoy con muchas ganas de poder debutar", comentó.
Él ve su experiencia futbolística con perspectiva: "En mi mente es como si llevara diez años jugando a fútbol, pero en verdad llevo tres años y hace cuatro estaba jugando con ellos en el 'poli' -polideportivo-. Es algo muy loco". Esa capacidad de ver lo vivido antes de ser profesional le llena de motivación para lo que viene.
El cansancio y la mente en el Mundial
Para Lamine, la presión externa se convierte en una forma de acelerar su crecimiento deportivo. Afirma sentirse mejor cuando su exigencia es mayor. "A mí me va mejor; cuando tu exigencia es más alta, subes tu nivel. Si mi exigencia fuera la de otro jugador, a lo mejor no estaría al nivel al que juego. Me gusta que sea así, me lo tomo como un reto y lo disfruto", explicó.
Esta actitud le impulsa a afrontar cada partido con una mentalidad clara y sin miedo. La presión para él no es algo negativo, sino un estímulo para mejorar y alcanzar sus objetivos personales y colectivos, en especial los que tiene en mente para el Mundial.
La presión como motor
Durante la entrevista, Yamal resaltó que el éxito del equipo dependerá del rendimiento grupal, no solo individual. "Si jugamos contra Francia y yo soy muy importante pero el equipo no está bien, no tenemos nada que hacer. Voy con esa ilusión, porque sé que tenemos una gran selección, de las mejores que hemos tenido", subrayó.
Destacó además a algunos de sus compañeros clave, mencionando a Rodri, reconocido con un Balón de Oro, y a Oyarzabal, considerándolo entre los mejores delanteros del Mundial. También elogió el nivel y la confianza de Pedri y Cucurella, y valoró la portería como uno de los fuertes del equipo, contando con tres de los mejores guardametas.
El peso del colectivo
En medio de la popularidad y la atención que genera su figura, Lamine expresó un deseo común a muchos jugadores jóvenes: poder mantener cierta privacidad. "Me gustaría un montón ser anónimo. Pagaría muchísimo. Poder ir a tomar algo tranquilo, poder ir a pasear por Barcelona, por cualquier sitio... Yo creo que es lo único malo de nuestra vida", confesó.
Aunque sabe que es parte de su vida pública, no rehuye el contacto con sus seguidores más jóvenes. Reconoce la importancia de atender a los niños que lo admiran y siempre está dispuesto a regalar una foto, porque recuerda lo mucho que significaba para él cuando era pequeño tener una imagen con su ídolo. "Cuando veo a un niño pequeño, sé que está viendo a su ídolo y no entiende que puedas tener un mal día. En ese momento tienes que parar y hacerte una foto".
La realidad de la fama
En un tono más personal, Lamine también habló sobre cómo su hermano pequeño vive la expectativa del Mundial. Aunque todavía no entiende bien la magnitud del evento, sabe que apoya a España y que tiene sus ídolos futbolísticos muy claros. "No sabe exactamente qué es un Mundial, pero sabe que voy a jugar con España. Le gusta Neymar, le gusta Pedri, le gusta Raphinha y le gusto yo. Bueno, y Cristiano", concluyó con una sonrisa.
Así, el joven jugador no solo refleja la esperanza y el talento de una generación que aspira a lo más alto, sino también los retos y emociones que acompañan a cualquier deportista en la élite del fútbol mundial.