CCOO propone frenar alquileres y subir el SMI para apoyar a jóvenes

Archivo - Imágenes de la primera jornada de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) de 2026 en Málaga. A 2 de junio de 2026 en Málaga (Andalucía, España).
Archivo - Imágenes de la primera jornada de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) de 2026 en Málaga. A 2 de junio de 2026 en Málaga (Andalucía, España).

Solo tres de cada diez jóvenes pueden independizarse, a pesar de la mejora en el empleo, según un informe reciente.

En Madrid, Pau García, secretaria confederal de Juventud en Comisiones Obreras (CCOO), ha pedido un cambio en las políticas para jóvenes. Según ella, es fundamental invertir en transporte público, limitar los precios del alquiler y aumentar el salario mínimo, en lugar de recurrir a ayudas puntuales como bonos de alquiler o transporte.

En la presentación del estudio 'Cuando avanzar no basta, la juventud española ante el desafío de la emancipación', elaborado para el Día Internacional de la Juventud, la economista Natalia Arias destacó el preocupante descenso en la tasa de emancipación entre jóvenes de 18 a 34 años, que ha bajado del 40% al 30%. Esta dificultad afecta no solo a los más jóvenes, sino también a adultos cercanos a los 30 años, con un impacto especialmente fuerte en mujeres de entre 25 y 29 años.

  1. Realidad de la juventud española
  2. Situación laboral y vivienda
  3. El futuro de la emancipación

Realidad de la juventud española

El informe describe una doble realidad en la juventud de España. Por un lado, hay una generación mejor preparada que nunca, con mayor acceso al empleo y una recuperación casi total del poder adquisitivo perdido durante la gran crisis económica. Sin embargo, ese progreso no alcanza para que la mayoría pueda desarrollar una vida autónoma.

Más de la mitad de los jóvenes tienen estudios superiores, una cifra que ha crecido notablemente en los últimos 40 años. Los hombres con estudios superiores han pasado del 21% a un 48%, mientras que en mujeres la cifra llega al 61%.

Situación laboral y vivienda

En cuanto al empleo, la tasa de paro juvenil, que llegó a casi el 40% en 2013, hoy está cerca del 16%. Además, la temporalidad en el empleo juvenil se redujo casi a la mitad, siendo especialmente notable la mejora tras la Reforma Laboral 2021, para la que los jóvenes son el grupo que más la ha experimentado.

No obstante, acceder a una vivienda sigue siendo un gran obstáculo. La compra está lejos del alcance de muchos jóvenes, y el parque público de alquiler es insuficiente. Esto obliga a acudir al mercado privado, donde la mayoría de los contratos no tienen precios regulados.

Los sueldos han mejorado tras caer durante la crisis, especialmente para jóvenes entre 25 y 29 años, gracias a la subida del salario mínimo, el aumento del empleo a tiempo completo y las acciones sindicales. A pesar de ello, persiste una brecha de género en la parcialidad laboral, con más mujeres trabajando a tiempo parcial, lo que podría afectar su desarrollo profesional a largo plazo.

El futuro de la emancipipación

Un dato alarmante es que el 96% del salario de muchos jóvenes se destina a pagar el alquiler. García señala que para comprar una vivienda en ciudades grandes hacen falta ahorros cercanos a los 70.000 euros, una realidad que considera anómala en la Unión Europea y resultado de un mercado inmobiliario que nunca ha beneficiado a la clase trabajadora.

Además, destaca como pendiente la aprobación del Estatuto del Becario para regularizar las prácticas laborales, y llama la atención sobre las altas tasas de violencia laboral que sufren tanto jóvenes como trabajadores de otras edades.

Pese a las dificultades, García resalta el compromiso de la juventud española con temas sociales, señalando avances en la lucha feminista, ecologista, la salud mental y la respuesta solidaria ante crisis migratorias.

Arias añade que más del 60% de los jóvenes consideran prioritarios el empleo, la vivienda, la educación y la salud mental. También destaca que más de siete de cada diez apoyan la igualdad de género, por lo que asegura que los discursos extremistas que circulan en redes no representan a la mayoría.

Con un recuerdo a la generación afectada por la crisis de 2008, a la que se tildó de "ninis", García pide un reconocimiento distinto para la generación actual, a la que llama "sisis", jóvenes que trabajan y estudian a la vez.

Finalmente, lamenta que el Día Internacional de la Juventud carezca de un significado real y propone que se conmemore con la memoria de las movilizaciones juveniles de los últimos años.