La contaminación de cruceros podría aumentar infecciones virales en ciudades portuarias

  1. Contaminación atmosférica y salud en ciudades portuarias
  2. Estudio sobre la calidad del aire en el puerto de Southampton
  3. Impacto de las partículas ultrafinas en las células pulmonares
  4. Variaciones estacionales y origen de las partículas en el puerto
  5. Implicaciones y recomendaciones para la reducción de emisiones

Contaminación atmosférica y salud en ciudades portuarias

Un estudio reciente indica que la contaminación del aire generada por cruceros podría afectar la salud de habitantes de ciudades portuarias, incrementando la inflamación y la vulnerabilidad frente a virus como el resfriado común y la COVID-19.

Esta investigación fue realizada por la Universidad de Southampton (Reino Unido) y se publicó en la revista 'Environment International'. El objetivo fue analizar la calidad del aire en el puerto de Southampton, uno de los más transitados.

Estudio sobre la calidad del aire en el puerto de Southampton

Los análisis identificaron partículas ultrafinas en el aire, con un tamaño menor a una milésima parte del ancho de un cabello humano, que contenían oligoelementos derivados de la combustión de combustible en barcos.

Pruebas de laboratorio mostraron que estas partículas elevan las señales inflamatorias y deterioran la capacidad de las células para defenderse de infecciones virales como la COVID-19 o el resfriado común.

Impacto de las partículas ultrafinas en las células pulmonares

El profesor Matthew Loxham, líder del estudio, señala que la contaminación procedente de cruceros deja una "huella" particular en el aire del puerto. Destaca que estas partículas son capaces de penetrar en profundidad en los pulmones y, en algunos casos, alcanzar la sangre.

Estas partículas de pequeño tamaño no están sujetas a regulación ni control habitual. La exposición al vanadio, presente en estas partículas, genera una reacción inflamatoria y fomenta la replicación viral.

Variaciones estacionales y origen de las partículas en el puerto

El estudio tomó muestras en cinco puntos del puerto, incluyendo áreas de acceso, terminales de contenedores y cruceros, además de un punto de referencia a 5 km de distancia. La recolección se efectuó en primavera, verano e invierno, capturando tanto la temporada alta como baja de cruceros.

Se detectaron niveles más elevados de vanadio, níquel y cobalto en partículas finas y ultrafinas durante la temporada de cruceros que en meses menos activos. Además, las concentraciones en el puerto fueron generalmente superiores a las del punto de comparación.

La doctora Nat Easton agrega que el aumento de estas concentraciones coincidió con la dirección del viento desde los cruceros y la mayor presencia de dichos buques, posiblemente debido a mayores emisiones durante el atraque en la terminal de cruceros frente a otros barcos.

Implicaciones y recomendaciones para la reducción de emisiones

En experimentos celulares, la exposición a las partículas ultrafinas elevó la expresión de genes involucrados en inflamación y redujo la de genes vinculados a la respuesta antiviral. El vanadio, en particular, facilitó la replicación de rinovirus humanos y coronavirus COVID-19 en células epiteliales pulmonares.

Estos resultados sugieren posibles repercusiones en la severidad y propagación de infecciones virales. Por ello, se recomiendan medidas para disminuir las emisiones en áreas pobladas, mediante el uso de energía eléctrica limpia, combustibles alternativos o tecnologías que reduzcan la contaminación de los barcos.

Además, se resalta la necesidad de un control más riguroso de las partículas ultrafinas y sus efectos para fundamentar regulaciones orientadas a proteger la salud de quienes residen cerca de puertos a nivel mundial.