Pediatras sobre escolarización temprana: "Estar con padres o abuelos es una opción viable"

Archivo - Una niña jugando en la calle.
Archivo - Una niña jugando en la calle.
  1. Cuidado infantil y desarrollo neurológico
  2. Mecanismos neuronales y apego
  3. Socialización y riesgos infecciosos

Cuidado infantil y desarrollo neurológico

Expertos en pediatría y neuropediatría señalan que, desde la perspectiva del neurodesarrollo, es preferible que los niños de uno a dos años permanezcan bajo el cuidado directo de sus padres o abuelos, siempre y cuando reciban la estimulación adecuada. Esta recomendación contrasta con las cifras recientes del Ministerio de Educación, las cuales indican que en el curso 2023-2024 el 73,3% de los niños de dos años estaban escolarizados, frente al 61,9% en 2018, y el porcentaje de escolares de un año aumentó del 42,1% al 52,2%.

El neuropediatra Salvador Ibáñez Mico, portavoz de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), afirma que permanecer en el entorno familiar durante los primeros dos años puede ser una excelente alternativa. Esto se debe a que ofrece atención más individualizada, reduce la exposición a infecciones, permite flexibilidad en horarios de sueño y alimentación, incrementa la continuidad afectiva y minimiza la sobrecarga sensorial.

No obstante, Ibáñez destaca que el niño debe recibir estimulación suficiente. En casos donde el adulto está emocionalmente ausente, cansado, usa pantallas de manera prolongada o no interactúa lo suficiente, una escuela infantil de calidad podría resultar un ambiente más enriquecedor. Asimismo, aclara que la capacidad de adaptación a una escuela infantil existe, aunque no implica que sea necesaria para un desarrollo adecuado en estas edades.

Mecanismos neuronales y apego

El cerebro de los niños entre uno y dos años sigue siendo inmaduro en funciones esenciales como el control emocional, la tolerancia a la frustración, la comprensión del tiempo y la gestión de las separaciones. Cuando un niño pequeño llora tras separarse de sus padres, no es un acto manipulativo ni una muestra de falta de autonomía, sino una necesidad de apoyo para recuperar la calma.

Durante los primeros años, se generan y reorganizan una gran cantidad de conexiones neuronales. Las experiencias que más contribuyen a formar estas redes no son actividades académicas ni aprendizajes precoces, sino las interacciones recíprocas con adultos atentos, las cuales promueven el desarrollo lingüístico, la comunicación, la regulación emocional y las competencias cognitivas futuras.

Ibáñez advierte que no todas las experiencias escolares resultan beneficiosas. El impacto depende de factores como la cantidad de niños por educador, la rotación del personal y la calidad de las actividades ofrecidas, incluyendo conversación, canciones, movimiento y juego. Sobre el apego, señala que la evidencia científica no vincula de forma directa la escolarización temprana con alteraciones en la seguridad del apego, que más bien depende de la calidad de la relación y respuesta de los cuidadores al niño en momentos de necesidad.

Socialización y riesgos infecciosos

Respecto a la socialización, el neuropediatra reconoce que la escolarización temprana puede ayudar a facilitar las relaciones con otros niños, pero desmiente que retrasar el ingreso escolar conduzca a problemas sociales posteriores. Un niño que permanece en casa hasta los tres años puede desarrollar habilidades sociales similares mediante interacciones con familiares, amigos o en espacios como parques. La diferencia inicial en el manejo de grupos grandes o rutinas escolares suele ser temporal.

Teresa Cenarro, vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), sostiene que mantener a los niños en un ambiente familiar durante los primeros dos años es altamente beneficioso, dado que en esta etapa el vínculo con figuras de referencia es fundamental. Señala además que la sociabilización en la pequeña infancia no se basa en el juego con iguales como en etapas posteriores.

La inmadurez del sistema inmunitario en los primeros años provoca que los procesos infecciosos sean más frecuentes y prolongados. Espacios cerrados como las guarderías incrementan la exposición a estos contagios. A pesar de esto, en situaciones donde conciliar vida laboral y crianza resulta complicado, las escuelas maternales con profesionales capacitados y vínculos de referencia son una alternativa viable y adecuada para los pequeños.