Multas de 300 euros en un municipio de Málaga por reservar espacio en la playa con sombrilla

 Sombrillas solitarias en la playa
Sombrillas solitarias en la playa
  1. La guerra de las sombrillas
  2. Medidas y sanciones en Torrox
  3. Prohibiciones actuales en las playas
  4. Respaldo legal y apoyo vecinal

La guerra de las sombrillas

Existen personas que piensan que al dejar una sombrilla clavada en la arena, como si aparcaran un coche, ese lugar ya queda reservado y pueden marcharse tranquilos creyendo que ese espacio será suyo al regresar. Esta práctica es conocida popularmente como la guerra de las sombrillas.

La dinámica consiste en madrugar para llegar pronto a la orilla y así asegurarse el mejor sitio posible, idealmente en primera línea de playa. Se colocan las toallas, la sombrilla y en ocasiones incluso hamacas, preparándolo todo para volver después de unas horas y encontrar el lugar guardado.

Medidas y sanciones en Torrox

Ante esta situación, numerosos ayuntamientos han decidido tomar cartas en el asunto para evitar lo que se denomina como “sombrillas fantasma”. Como parte de estas acciones, se han impuesto multas a los bañistas que recurren a esta técnica. En Torrox, un municipio malagueño, llevan ya varios años aplicando sanciones de 300 euros para quienes infringen esta norma.

Torrox, ubicado en la comarca de la Axarquía, fue uno de los primeros en legislar al respecto. En 2014 aprobó una ordenanza municipal con la intención de frenar el uso indebido del espacio público en las playas.

Prohibiciones actuales en las playas

El artículo 14 de dicha ordenanza es contundente: queda totalmente prohibido reservar espacio en la arena utilizando sombrillas, sillas, toldos o cualquier otro objeto cuando no haya una persona presente físicamente en ese sitio.

Además, la normativa se ha aggiornado recientemente para incluir estructuras más grandes, como carpas y jaimas. Esta ampliación de la prohibición surgió tras recibir numerosas quejas tanto de turistas como de empresarios del sector hostelería, lo que llevó a revisar y reforzar la regulación.

La regulación local está respaldada por la Ley de Costas, que clasifica las playas como bienes de dominio público y, por tanto, prohibe su apropiación privada. Esta ley sirve como base para impedir que se reserve espacio de manera injusta.

Los vecinos de las localidades costeras suelen mostrarse satisfechos con estas medidas, ya que fomentan un uso más justo del litoral y evitan conflictos relacionados con la reserva anticipada de espacios en la arena.