Carmen, desalojada de Uncastillo: "Nos pidieron una bolsa; no pensé que fuera grave"

Llegada del convoy de la Cruz Roja con los usuarios de la residencia de Uncastillo desalojada por el incendio de Orés.
Llegada del convoy de la Cruz Roja con los usuarios de la residencia de Uncastillo desalojada por el incendio de Orés.

Un total de 45 usuarios de la residencia Virgen de San Cristóbal en Uncastillo (Zaragoza) fueron evacuados este jueves debido a un incendio que comenzó el día anterior en la localidad cercana de Orés. Actualmente, estas personas se encuentran ya en Zaragoza, sumándose a las 53 personas evacuadas previamente de las residencias de Orés, Luesia y Asín, quienes fueron alojadas el miércoles en el centro del grupo Mimara ubicado en la avenida Ciudad de Soria.

La evacuación se llevó a cabo esta mañana como medida preventiva ante el agravamiento del incendio. Carmen Alcubierre, una usuaria de 93 años, contó que la orden de evacuación fue inesperada: "Cuando bajamos a desayunar nos pidieron preparar una bolsa, yo pensaba que no sería para tanto". Carmen, quien asiste a la residencia solo para comer y dormir, recordó que ya el día anterior percibió el olor a humo al regresar a la residencia desde su casa cercana.

Alberto Laparra, que esperaba a su madre evacuada desde Uncastillo, comentó que la información durante la emergencia se mantuvo constante a través de grupos de WhatsApp de la alcaldesa y la página web del Ayuntamiento. Además, recordó el grave incendio que en 2013 destruyó 13.000 hectáreas en localidades cercanas como Luna y Biota, destacando el valor natural de Uncastillo que nuevamente sufre daños por el fuego.

  1. Evacuación y acogida en Zaragoza
  2. La logística detrás del desalojo
  3. Respuesta inmediata de las autoridades
  4. Testimonios de los evacuados

Evacuación y acogida en Zaragoza

La llegada del convoy de evacuados a la residencia en Zaragoza se produjo alrededor de las 15:00 horas, en un operativo en el que participaron numerosas ambulancias y vehículos de Cruz Roja. Familiares esperaban en la avenida Ciudad de Soria para recibir a sus seres queridos. El centro, gestionado por el grupo Mimara y aún en proceso de apertura oficial, tuvo que prepararse rápidamente para alojar a los nuevos residentes.

El director general de Mimara, Miguel Márquez, explicó que se movilizaron cerca de 40 empleados para facilitar la adaptación de los evacuados a las instalaciones, que incluyen revisiones de ascensores, habitaciones, y listas con datos de residentes y cuidadores. El centro, con capacidad para 270 personas, recibió con rapidez a estos grupos en situación de emergencia.

La logística detrás del desalojo

El personal encargó la organización del centro para ofrecer atención inmediata y adecuada. Se establecieron espacios comunes para los familiares, se distribuyó a los usuarios en las distintas plantas y se coordinó la entrega de ropa, que llegaría más tarde en camión. La presencia de un psicólogo en el centro se planteó para atender posibles necesidades psicológicas entre los evacuados.

Márquez señaló que el proceso fue complejo debido a la naturaleza urgente de la emergencia, pero que se procuró realizar con la mayor eficiencia posible. El objetivo principal fue garantizar la seguridad y el bienestar de los usuarios durante la estancia temporal en el nuevo centro.

Respuesta inmediata de las autoridades

El consejero de Desregulación, Bienestar Social y Familia de Aragón, Alejandro Nolasco, valoró positivamente la rapidez y eficacia con la que se organizó la atención a las personas evacuadas. Destacó que el grupo Mimara ya había recibido anteriormente a los residentes que llegaron desde Orés y Luesia, lo que facilitó la coordinación para la llegada de los 45 usuarios procedentes de Uncastillo.

La evacuación y la posterior acogida respondieron a un despliegue ágil de emergencia, con colaboración entre las autoridades locales, Cruz Roja y el grupo privado que gestiona la residencia. Esta coordinación fue clave para minimizar riesgos y asegurar un entorno seguro para los afectados.

Testimonios de los evacuados

Entre los evacuados, muchos mostraron signos de desconcierto y sorpresa ante el despliegue. Algunos caminaron apoyados en andadores o en sillas de ruedas, y los más frágiles fueron trasladados en camillas. Entre ellos destaca una mujer de 96 años, la usuaria mayor del centro Virgen del Campo de Asín, que fue desalojado por la misma emergencia.

Virginia Godiño, hija de esta mujer mayor, relató que el viaje fue complicado debido a los cortes de carretera y las condiciones del trayecto. Aunque su madre estaba asustada, se sintió tranquila al llegar al centro rodeado de naturaleza. "Aquí se respira", comentó, destacando que la estancia en un espacio verde resultaba beneficiosa en medio de la crisis.