5 años desde la evacuación en Afganistán: balance de las Fuerzas Armadas

Archivo - Un grupo de repatriados españoles sube al avión A400M enviado por el Gobierno de España para evacuarlos de Kabul, a 18 de agosto de 2021, en Kabul, (Afganistán).
  1. La evacuación de Afganistán tras la toma talibán
  2. La retirada e incertidumbre en la región
  3. La coordinación y el papel de España en la misión
  4. Las dificultades de la operación contrarreloj
  5. Una misión que se convirtió en una hazaña

La evacuación de Afganistán tras la toma talibán

El 15 de agosto de 2021, los talibán irrumpieron en Kabul y tomaron el control de la capital afgana. Este suceso precipitado provocó el derrumbe del gobierno liderado por Ashraf Ghani y desencadenó una urgente operación de evacuación para las tropas de la OTAN, colaboradores afganos y personal civil. A partir del 17 de agosto, España inició una misión crítica con un único propósito: salvar vidas, como ha destacado la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien la definió como una auténtica hazaña protagonizada por las valientes Fuerzas Armadas.

Con la caída de la República Islámica, el aeropuerto Hamid Karzai se transformó en la única vía de escape segura, no controlada por los insurgentes. Por ello, España organizó una misión de evacuación de última hora, destinada a sacar del país a quienes habían trabajado con el equipo militar y en la cooperación española, aunque la retirada de las tropas españolas se había completado antes de la caída de Kabul.

La retirada e incertidumbre en la región

Desde que Donald Trump anunció en 2020 la reducción paulatina de tropas en Afganistán, España fue disminuyendo su aporte a la misión de la OTAN. Los aliados acordaron iniciar el repliegue antes del 1 de mayo de 2021, terminando la retirada en cuestión de meses. Finalmente, el 12 de mayo, España evacuó a los últimos militares y colaboradores, con un equipo encabezado por el coronel Alfonso Álvarez Planelles.

Con el fin de esta etapa, España ponía punto final a 19 años de presencia consecutiva en Afganistán. Desde enero de 2002, cuando se desplegaron inicialmente 350 militares, la colaboración fue constante, siendo la misión ISAF el mayor compromiso español en una operación militar exterior, con más de 1.500 efectivos desplegados en algunos momentos. En 2014, esta misión fue reemplazada por la Resolute Support Mission (RSM), centrada en entrenar y apoyar a las fuerzas afganas, reuniendo a más de 17.000 soldados de 42 países.

La coordinación y el papel de España en la misión

Durante casi dos décadas, España movilizó a 27.100 militares hacia Afganistán y lamentablemente perdió a 104 nacionales entre militares, policías, guardias civiles y civiles. Entre estas víctimas, 62 fallecieron en el accidente del Yak-42 en Turquía en 2003.

La rápida ofensiva talibán en mayo de 2021 aprovechó la retirada internacional para avanzar y, a pesar de que la inteligencia estadounidense esperaba que Kabul resistiera meses, finalmente cayó el 15 de agosto. El resultado fue el caos y la prisa de miles de afganos por llegar al aeropuerto en busca de escape.

España inició su misión de evacuación el 18 de agosto, logrando sacar en diez días a 2.206 personas principalmente vinculadas a sus operaciones y familiares. Entre ellas también había ex trabajadores de la Unión Europea y colaboradores de otros países como Estados Unidos, la OTAN y Portugal.

Las dificultades de la operación contrarreloj

La operación tuvo como centro Kabul, con una base intermedia en Dubái que ejerció como puente aéreo hacia España. La acción se llevó a cabo con coordinación internacional y esfuerzo constante, funcionando sin descanso las 24 horas los siete días de la semana.

Durante la evacuación se realizaron 17 rotaciones entre Dubái y Kabul, junto con 11 vuelos entre Dubái y España. Muchos de estos vuelos fueron en aviones civiles fletados por el Ministerio de Defensa y el aeropuerto de Torrejón fue clave para recibir y procesar a los refugiados, quienes permanecían allí máximo 72 horas antes de ser derivados. Las bases de Morón y Rota cumplieron funciones adicionales de enlace hacia Estados Unidos, salvo para quienes solicitaron asilo político en España.

El tiempo para operar era extremadamente limitado: tan solo una hora para que los aviones aterrizaran, embarcaran a los pasajeros y despegaran de nuevo, un proceso que debía realizarse cada noche sin margen de error. La amenaza terrorista creció hasta el ataque del 26 de agosto, perpetrado por el Estado Islámico Provincia de Jorasán, que causó 183 muertos y más de 200 heridos.

Finalmente, el 27 de agosto España concluyó la misión y regresó todo su contingente a Madrid. A pesar de no poder evacuar a todos debido a las dificultades de acceso y control por parte de los talibán, la operación logró salvar a la mayor cantidad posible de personas.

Una misión que se convirtió en una hazaña

Al cumplirse cinco años de la operación, la ministra Robles subrayó que más que una simple misión, fue una auténtica hazaña realizada por las Fuerzas Armadas españolas. Valoró la valentía y la profesionalidad del personal militar, resaltando cómo salvar vidas fue siempre el objetivo principal, alcanzado gracias al compromiso y dedicación de los soldados.

Robles reiteró que la ayuda forma parte del ADN de las Fuerzas Armadas, y que sus miembros no dudaron en arriesgar sus vidas hasta el último momento para proteger a otros. Además, recordó el impacto positivo de la presencia española en Afganistán a lo largo de casi dos décadas, incluyendo la construcción de hospitales, escuelas y la educación de la población civil, especialmente mujeres.

Por último, agradeció a todos quienes formaron parte de esta misión y valoró la labor continua que realizan las Fuerzas Armadas en defensa de la paz y en respuesta a emergencias humanitarias en todo el mundo.