España agota recursos naturales el 22 de mayo y la Tierra el 30 de julio
La humanidad alcanzará el próximo 30 de julio el punto en el que habrá consumido todos los recursos biológicos que la Tierra puede regenerar en un año. Esta fecha, conocida como Earth Overshoot Day o Día de la Sobrecapacidad de la Tierra, simboliza el momento en que la economía mundial comienza a funcionar con un déficit ecológico, es decir, utilizando más recursos de los que los ecosistemas son capaces de reponer y emitiendo más gases de efecto invernadero de los que el planeta puede absorber.
En el caso de España, esta situación se alcanzó mucho antes. El 22 de mayo se marcó como el Country Deficit Day, fecha en que el país agotó por completo la capacidad biológica que sus propios ecosistemas pueden renovar en un año. Desde entonces, la economía española depende de recursos, energía, materiales y capacidad para absorber emisiones que provienen del exterior.
Para Sergi Simón, asesor académico de EALDE Business School, estos indicadores van más allá de un simple asunto ambiental: “El Día de la Sobrecapacidad no es únicamente una advertencia sobre cuánto consumimos. Es una señal de cómo funciona nuestro modelo económico y de hasta qué punto depende de recursos naturales que se regeneran más lentamente de lo que los utilizamos”.
- Una radiografía del sistema económico
- Por qué cambia la fecha cada año
- España: dependencia exterior y vulnerabilidad estratégica
- Más población y más consumo: la presión seguirá aumentando
- La clave no es consumir menos, sino consumir diferente
Una radiografía del sistema económico
Frecuentemente, el Earth Overshoot Day se interpreta como un aviso por el exceso en el consumo de recursos. Pero en realidad, este indicador refleja algo mucho más complejo: la relación entre la biocapacidad disponible y la huella ecológica total generada por la actividad humana. En esta evaluación influyen el modelo energético, el uso del suelo, la presión sobre los materiales, el comercio internacional y, en especial, las emisiones de carbono, que representan una gran parte de la huella ecológica global.
En palabras de Sergi Simón, este indicador es en realidad una métrica que expresa cómo funciona el sistema económico global: “No estamos ante un simple contador de hábitos individuales. El indicador refleja la relación entre la actividad económica global y la capacidad de los ecosistemas para sostenerla en el tiempo”.
Por qué cambia la fecha cada año
Una pregunta recurrente es por qué la fecha del Día de la Sobrecapacidad varía de un año para otro. La respuesta no solo pasa por las fluctuaciones en el consumo de recursos. El cálculo se basa en miles de datos nacionales que aportan organismos internacionales como Naciones Unidas, la FAO o la Agencia Internacional de la Energía, entre otros, así como bases de datos de comercio internacional. Por ello, las revisiones estadísticas también tienen impacto en la fecha final. Según el experto de EALDE Business School, “el valor del indicador no está en señalar un día exacto, sino en mostrar una tendencia de fondo. El desajuste persistente entre la demanda de recursos y la capacidad regenerativa de la biosfera”.
El recorrido histórico es muy revelador. Mientras que en los años setenta el sobregiro ecológico mundial se producía a finales de diciembre, hoy se adelanta hasta finales de julio, lo que indica que, en conjunto, la humanidad usa recursos equivalentes a aproximadamente 1,8 planetas Tierra.
España: dependencia exterior y vulnerabilidad estratégica
La situación española es un buen ejemplo de esta problemática. El hecho de que el Country Deficit Day caiga el 22 de mayo revela que la biocapacidad nacional cubre apenas el 39% de la huella de consumo de los españoles. El resto depende de recursos que llegan desde otros países. Esto incide en múltiples áreas como la energía, los materiales industriales, la superficie productiva disponible o la capacidad de absorción de emisiones contaminantes.
Como apunta Sergi Simón, “cuando un país depende estructuralmente de recursos externos para sostener su actividad económica, la sostenibilidad deja de ser una cuestión exclusivamente ambiental y pasa a ser un asunto de resiliencia económica y seguridad estratégica”.
Más población y más consumo: la presión seguirá aumentando
Estos datos adquieren aún más relevancia dados los pronósticos demográficos y económicos para los próximos años. Según Naciones Unidas, la población mundial seguirá creciendo durante buena parte del siglo. A la vez, el progreso económico en numerosas naciones incrementará la demanda de energía, materiales, movilidad, vivienda y productos de consumo.
Por otro lado, el informe Global Resources Outlook 2024 elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala que el uso de recursos materiales a nivel mundial se ha triplicado en los últimos 50 años y podría aumentar un 60% más entre 2020 y 2060 si no se adoptan cambios sustanciales.
La clave no es consumir menos, sino consumir diferente
Ante este escenario, los expertos recuerdan que el debate no debería centrarse únicamente en reducir el consumo, sino en cambiar la manera en que se producen y usan los bienes. Los productos diseñados para durar más tiempo, con posibilidad de ser reparados, reutilizados o reacondicionados, suponen una presión diferente respecto a los que son elaborados para ser sustituidos rápidamente. Igualmente, modelos basados en servicios como mantenimiento, alquiler o reutilización pueden ofrecer valor económico mientras disminuyen la necesidad de extraer materias primas nuevas.
La economía circular se inscribe precisamente en este marco. Según distintas instituciones europeas, los sectores relacionados con la reparación, reutilización, reciclaje, reacondicionamiento y alquiler han incrementado tanto su actividad económica como su generación de empleo durante la última década. “El reto no consiste únicamente en consumir menos recursos, sino en generar más valor económico con menos materia prima nueva. La cuestión es cómo producir mejor, no simplemente cómo producir menos”, concluye el asesor académico de EALDE Business School.