Estudian que el ayuno intermitente mantiene la pérdida de peso sin importar horario
Limitar la ingesta diaria de alimentos a un período de ocho horas contribuye a mantener el peso perdido durante al menos 12 meses, según ha confirmado un equipo de científicos en un estudio reciente con adultos que presentan sobrepeso u obesidad.
Esta investigación evidencia que el ayuno intermitente, especialmente el método conocido como 16:8, que consiste en ayunar 16 horas y comer en una ventana de 8 horas, es efectivo para conservar la reducción de peso a mediano plazo sin importar el momento del día en que se realice la alimentación.
El estudio fue llevado a cabo por el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA), la Universidad de Granada, la Universidad Pública de Navarra y el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER).
Resultados clave del estudio
Los científicos demostraron que los beneficios del ayuno persistieron hasta un año después de terminada la intervención, tanto en quienes efectuaron la alimentación durante la mañana y parte de la tarde (entre las 9:00 y las 17:00, conocido como ayuno temprano), como en quienes eligieron un horario más tardío (entre las 13:00 y las 21:00, denominado ayuno tardío).
Ambos grupos consiguieron mantener un descenso de peso notablemente superior en comparación con quienes continuaron con un patrón de ingesta cotidiana de 12 horas o más. Además, el grupo de ayuno temprano mostró una reducción más significativa en la masa grasa.
Los hallazgos sugieren que estas intervenciones nutricionales no solo se presentan como prácticas y eficientes a corto plazo, sino que también tienen un impacto duradero en la regulación del peso.
Detalle de la investigación
La muestra comprendió 99 adultos, con una distribución casi equitativa entre hombres y mujeres, todos con sobrepeso u obesidad. En las primeras 12 semanas, los participantes se clasificaron en cuatro grupos, combinados con un programa de educación en dieta mediterránea.
El primer grupo, considerado control, mantuvo su horario usual de comida, con una ventana igual o superior a 12 horas. Un segundo grupo siguió el ayuno temprano, limitando su alimentación a un período de ocho horas que comenzaba antes de las 10:00. El tercer grupo practicó el ayuno tardío, con una ventana de ocho horas a partir de las 13:00. Finalmente, el cuarto grupo podía elegir libremente su período de ingesta de ocho horas.
Se evaluaron cambios en peso corporal, masa grasa y masa libre de grasa al término de la intervención y nuevamente un año después de la conclusión del estudio.