Dejar la inmunosupresión tras trasplante hepático es viable en algunos pacientes

Team of Surgeons Operating in the Hospital.
Team of Surgeons Operating in the Hospital.
  1. Estudio sobre retirada de inmunosupresión en trasplante hepático
  2. Seguimiento y resultados del estudio

Estudio sobre retirada de inmunosupresión en trasplante hepático

Una investigación internacional ha demostrado que ciertos pacientes sometidos a trasplante hepático pueden dejar de tomar tratamiento inmunosupresor de forma completa bajo estricta supervisión, sin que ello aumente el riesgo de rechazo ni afecte la supervivencia del injerto.

Estos hallazgos, publicados en la revista Clinical Gastroenterology & Hepatology, también señalan que esta estrategia reduce de manera significativa complicaciones metabólicas como la hipertensión arterial y la diabetes. Esto podría mejorar el pronóstico y la calidad de vida a largo plazo en pacientes seleccionados con rigor clínico.

El estudio, que cuenta con un seguimiento superior a diez años, representa el mayor análisis realizado hasta ahora sobre la retirada total de la inmunosupresión tras el trasplante hepático.

El trabajo fue dirigido por investigadores del área de Enfermedades Hepáticas y Digestivas del CIBER (CIBEREHD) en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, con participación de otros grupos del CIBEREHD en el Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia, el Hospital Clínic de Barcelona y la Clínica Universidad de Navarra. La investigación contó también con la colaboración de 31 centros de trasplante distribuidos en 14 países de Europa, América, Asia y África.

Expertos recuerdan que cada año miles de personas salvan su vida gracias a un trasplante hepático. Sin embargo, estos pacientes deben mantener de manera indefinida el tratamiento inmunosupresor para evitar el rechazo del órgano. Aunque esencial, este tratamiento prolongado incrementa el riesgo de infecciones, pérdida de función renal, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, que son las principales causas de morbimortalidad a largo plazo.

A diferencia de otros órganos como los riñones, pulmones o el corazón, el hígado posee características inmunológicas particulares que le permiten desarrollar una mejor tolerancia inmune. Diversos ensayos previos habían mostrado que alrededor del 20 % de los pacientes cuidadosamente seleccionados pueden suspender la inmunosupresión sin sufrir rechazo, conocido como tolerancia operacional. Sin embargo, hasta el momento había escasa información sobre la seguridad y efectos a largo plazo de esta estrategia.

Seguimiento y resultados del estudio

Este análisis incluyó la evolución de 287 pacientes, 223 adultos y 64 niños, provenientes de 14 países y con más de una década de seguimiento. Cerca de un tercio de ellos contaba con biopsias hepáticas tanto antes como años después de suspender el tratamiento, lo que permitió estudiar la evolución histológica del injerto.

Los resultados indican que la suspensión total de la inmunosupresión sigue siendo una práctica poco común en la atención clínica habitual, aplicándose en menos del 1 % de los pacientes trasplantados de hígado. No obstante, puede ofrecer beneficios importantes en pacientes seleccionados con criterios estrictos.

En el grupo de adultos, más de la mitad logró la desaparición de enfermedades metabólicas vinculadas al tratamiento inmunosupresor. La prevalencia de hipertensión se redujo casi a la mitad, y alrededor del 60 % de los pacientes con diabetes dejaron de presentar esta condición tras la suspensión de la medicación. También se observaron mejoras considerables en los niveles de colesterol y triglicéridos. En ningún caso se detectó disfunción del injerto ni se requirió un nuevo trasplante debido a rechazo.

Las biopsias realizadas años después de retirar la inmunosupresión revelaron con frecuencia inflamación o fibrosis leves, sin que estos hallazgos afectaran la función hepática ni la supervivencia del paciente.

El coordinador del estudio y principal investigador del CIBEREHD en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, Manuel L. Rodríguez, señaló que esta estrategia es segura en pacientes seleccionados, con una supervivencia global al quinto año de retirada del 93 % y sin casos de pérdida del injerto por rechazo. Estos datos apoyan la hipótesis de que reducir la exposición acumulada a inmunosupresores puede reducir significativamente las complicaciones crónicas tras el trasplante hepático.