Estudio revela alteraciones en vesículas extracelulares que explican daño renal por diabetes

Archivo - Analizan un posible biomarcador para detectar daño renal y como diana terapéutica en pacientes hipertensos y diabéticos
  1. Estudio sobre comunicación celular en nefropatía diabética
  2. Importancia de los ARN no codificantes y vesículas extracelulares
  3. Función de la proteína RAB27A en el riñón
  4. Participación institucional y financiación del estudio

Estudio sobre comunicación celular en nefropatía diabética

Un reciente análisis llevado a cabo por el Instituto de Investigación Sanitaria Incliva, adscrito al Hospital Clínico Universitario de València, ofrece nuevos hallazgos respecto a la interacción entre las células renales afectadas en la nefropatía diabética. Esta investigación fue comunicada oficialmente por el centro sanitario.

Concretamente, se ha identificado que la proteína RAB27A regula el contenido de ARN no codificante dentro de las vesículas extracelulares que secretan los podocitos, células que cumplen una función clave en la filtración renal. Además, se señala al microARN miR-30d-5p como un posible mediador en el daño renal vinculado a la diabetes.

Los hallazgos, publicados en la revista Scientific Reports, mejoran el conocimiento sobre los procesos moleculares que participan en la progresión de esta enfermedad renal y podrían facilitar la búsqueda de nuevos biomarcadores y tratamientos.

Importancia de los ARN no codificantes y vesículas extracelulares

El estudio se enfocó en cómo la diabetes altera el contenido de las vesículas extracelulares, que son pequeñas partículas esenciales para la comunicación entre células. Estas vesículas, liberadas por los podocitos, contienen ARN no codificante, especialmente microARNs, que podrían tener un papel relevante en el desarrollo y avance de la nefropatía diabética.

La diabetes, caracterizada por una elevación persistente de glucosa en sangre, afecta a un porcentaje significativo de la población mundial. Con el tiempo, puede causar daño a diversos órganos, siendo el riñón uno de los más comprometidos. Aproximadamente el 40 % de quienes padecen diabetes desarrollan nefropatía diabética, que representa una causa principal de insuficiencia renal crónica.

Esta enfermedad deteriora gradualmente la función renal y habitualmente se detecta al observar proteínas en la orina, una condición conocida como albuminuria. Sin embargo, en etapas tempranas, el daño renal puede no reflejarse en este marcador, por lo que la identificación de biomarcadores más sensibles es una prioridad investigativa.

El daño inicial afecta a los podocitos, células clave en la filtración renal, aunque aún falta completar el entendimiento de los mecanismos moleculares involucrados.

Las vesículas extracelulares transportan proteínas, lípidos y ARN no codificantes, incluyendo microARNs que regulan la expresión génica y procesos vinculados a inflamación, fibrosis y muerte celular. Debido a que estas vesículas pueden aislarse de fluidos corporales como sangre u orina, se estudian como posibles biomarcadores y dianas para nuevos tratamientos.

Función de la proteína RAB27A en el riñón

La liberación de vesículas extracelulares depende de proteínas que regulan su transporte, entre ellas RAB27A. En este trabajo se empleó un modelo in vitro donde podocitos humanos fueron expuestos a niveles elevados de glucosa para imitar condiciones diabéticas.

Se investigó la función de RAB27A mediante la reducción de su expresión a través de técnicas de silenciamiento génico, seguido del aislamiento y análisis del contenido ARN de las vesículas extravasculares liberadas. Esto permitió identificar cambios en las moléculas presentes, asociados tanto a la hiperglucemia como a la disminución de RAB27A.

Los datos mostraron una reducción marcada del microARN miR-30d-5p, cuya función biológica incluye la regulación de SMAD1, una proteína relacionada con la fibrosis renal.

Participación institucional y financiación del estudio

El proyecto fue liderado por el Grupo de Estudio de Riesgo Cardiometabólico y Renal de Incliva, con la participación de investigadores como la doctora Olga Martínez, las doctorandas Ana Flores y Lesley Escrivá, y las autoras senior Ana Ortega y Raquel Cortés.

Además, colaboraron profesionales del Hospital Clínico de València, el Grupo de Investigación del CIBER en varias áreas y la Universidad de Turín, aportando un enfoque multidisciplinar.

El estudio se apoyó en infraestructura como la Unidad de Microscopía de la Universidad de València y equipos adquiridos en proyectos nacionales. La financiación provino de diversas ayudas del Instituto de Salud Carlos III, contratos predoctorales y otros apoyos otorgados por organismos públicos dedicados a la investigación científica y sanitaria.