Trabajar de noche aumenta el riesgo de sufrir Covid persistente, revela estudio

Imagen del cielo.
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Un estudio reciente publicado en la revista Scandinavian Journal of Work, Environmental and Health, liderado por el Institut de Salut Global (ISGlobal), revela que trabajar de noche y sufrir insomnio crónico podrían aumentar el riesgo de padecer Covid persistente, según informó la organización en un comunicado este jueves.

Diversas investigaciones han mostrado que alterar el reloj biológico puede afectar la respuesta del sistema inmunitario y elevar el riesgo de contagios. Por ejemplo, un análisis hecho en el Reino Unido durante la pandemia indicó que quienes tenían problemas de sueño tenían más probabilidades de infectarse por SARS-CoV-2.

En esta ocasión, se hizo un seguimiento a 2.941 personas en Catalunya, de las cuales 1.899 se contagiaron de SARS-CoV-2. De entre ellas, 284 desarrollaron Covid persistente, definido como la aparición de síntomas que duran más de tres meses tras el contagio.

  1. Trabajo nocturno y covid persistente
  2. Insomnio crónico y riesgo de infección

Trabajo nocturno y covid persistente

Las personas que realizan turnos nocturnos tienen un 88 % más de riesgo de desarrollar Covid persistente en comparación con quienes trabajan durante el día, ya sea que estén en turno nocturno actualmente o lo hayan estado antes. Este riesgo aumenta especialmente en quienes tienen obesidad.

Sin embargo, este factor no parece influir en la probabilidad de contagiarse, sino en cómo el cuerpo se recupera después de la infección. Según Manolis Kogevinas, investigador de ISGlobal y coordinador del estudio, "estos resultados apuntan a que la alteración del ritmo circadiano juega un papel clave en la evolución de la infección aguda a síntomas duraderos".

Insomnio crónico y riesgo de infección

Por otro lado, el insomnio crónico incrementa en un 42 % las probabilidades de contraer la infección. Quienes combinan trabajo nocturno y problemas crónicos de sueño tienen hasta 2,7 veces más riesgo de infectarse que las personas que trabajan de día y no tienen insomnio.

Kogevinas destaca que fomentar hábitos de sueño saludables y reducir las alteraciones de los ritmos biológicos puede ser una estrategia sencilla y económica para minimizar las consecuencias prolongadas de las infecciones virales.

Es importante recordar que la muestra del estudio estuvo conformada por personas entre 40 y 65 años, por lo que los resultados podrían no aplicarse igual a otros grupos de edad, tal como advierte el comunicado de ISGlobal.