Relación entre grasa abdominal y deficiencia de vitamina D aumenta riesgos

  1. Grasa abdominal y vitamina D: un peligro combinado
  2. La relación entre obesidad y vitamina D en la salud
  3. Impacto de la vitamina D en el envejecimiento y cognición

Grasa abdominal y vitamina D: un peligro combinado

Un reciente análisis con más de 5500 personas mayores de 50 años ha encendido las alarmas al confirmar que tanto el exceso de grasa en la zona abdominal como la carencia de vitamina D representan un riesgo elevado de muerte prematura. Lo que resulta más preocupante es que, si estas condiciones se presentan al mismo tiempo, el peligro aumenta considerablemente.

Este trabajo fue liderado por un equipo internacional donde destacan Joyce da Silva Milliati y Tiago Silva Alexandre, de la Universidad Federal de Sao Carlos (UFSCar), apoyo financiado por la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de Sao Paulo (FAPESP) en Brasil. Además, colaboraron expertos del University College de Londres (UCL) en Reino Unido.

Tal como explica Tiago Silva Alexandre, profesor en el Departamento de Gerontología de la UFSCar, “La obesidad abdominal es un factor de riesgo bien conocido porque está asociada con la inflamación y con alteraciones metabólicas. La vitamina D, por su parte, es una hormona que actúa en diversos órganos, y su deficiencia compromete múltiples funciones del organismo. Cuando ambas condiciones se presentan al mismo tiempo, una potencia los efectos de la otra, elevando aún más el riesgo de muerte”. En otras palabras, el efecto combinado de estos dos factores puede ser más grave que cada uno por separado.

La relación entre obesidad y vitamina D en la salud

En este estudio se hizo un seguimiento durante seis años a 5520 adultos que forman parte del ELSA (English Longitudinal Study of Ageing), una de las investigaciones más completas sobre el envejecimiento a nivel mundial. Durante ese tiempo, se comprobó cómo la carencia de vitamina D (menos de 30 nmol/L) aumenta el riesgo de muerte más que solo la grasa abdominal, definida como una cintura mayor a 102 cm en hombres y 88 cm en mujeres.

Los resultados mostraron que mientras la obesidad central incrementa el riesgo de fallecimiento en un 47%, la deficiencia de vitamina D sola lo puede elevar hasta el 91%. Sin embargo, si ambos factores están presentes simultáneamente, el riesgo más que se duplica.

Alexandre también señala un fenómeno importante que conecta estas dos condiciones: la grasa abdominal “secuestra” la vitamina D y la almacena en las células grasas, lo que impide que circule por la sangre para cumplir su función. “Esto significa que, aunque el organismo pueda tener vitamina D almacenada en la grasa, esta no se encuentra disponible en la sangre para desempeñar sus funciones vitales en otros órganos y sistemas.”

Además, la obesidad reduce la actividad de enzimas necesarias para que esta vitamina se transforme y funcione bien. Esa deficiencia, consecuentemente, afecta al sistema inmunitario, aumentando aún más la inflamación existente por el exceso de grasa y disparando el riesgo de mortalidad, añade Alexandre.

No hay que olvidar que el envejecimiento trae consigo un estado inflamatorio crónico de bajo nivel conocido como inflammaging. Normalmente la vitamina D ayuda a controlar esa inflamación pero, cuando sus niveles son bajos y además se suma una gran cantidad de grasa abdominal, se crea un ambiente dañino que favorece las enfermedades cardiovasculares, metabólicas y la pérdida de masa muscular.

Impacto de la vitamina D en el envejecimiento y cognición

Esta investigación se enmarca en un tema más amplio sobre la importancia de la vitamina D para envejecer mejor. Estudios previos del mismo grupo mostraron que la falta de esta hormona desencadena una cadena de eventos negativos: debilita los músculos, ralentiza la forma de andar y, por tanto, limita la autonomía para las tareas diarias.

También se ha demostrado que esta deficiencia incrementa el riesgo de deterioro cognitivo. Como explica Tiago Silva Alexandre, “La vitamina D es una hormona con múltiples funciones. Participa en la regulación de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el sistema nervioso central, el sistema inmunológico y el sistema endocrino. Por ello, cuando sus niveles son bajos, diversas funciones esenciales del organismo se ven comprometidas”.

El estudio, titulado “Does the Combination of Abdominal Obesity and Vitamin D Deficiency Increase the Risk of Death in Individuals Aged 50 or Older? Evidence From the ELSA Study”, se publicó en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism, consolidando una información clave para la salud pública en adultos mayores.