Niveles extremos de testosterona elevan riesgo de arritmias en hombres
En la búsqueda por entender mejor la relación entre la testosterona y la salud del corazón, un grupo de expertos de la Universidad de Kansas, en Estados Unidos, ha revisado la evidencia disponible sobre cómo los niveles de esta hormona pueden influir en el riesgo de padecer fibrilación auricular. Esta condición, que afecta el ritmo cardíaco, es especialmente preocupante porque aumenta las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular y suele requerir tratamiento constante con anticoagulantes.
Según el análisis que aparece en el 'Journal of the Endocrine Society', tanto los hombres con niveles bajos como aquellos con niveles altos de testosterona podrían enfrentarse a un mayor peligro de fibrilación auricular. Esto destaca la importancia de un enfoque personalizado al administrar terapias de testosterona, asegurando que los niveles se mantengan dentro de un rango seguro y efectivo.
Relación entre testosterona y fibrilación auricular
Rajat S. Barua, uno de los coautores y miembro del Centro Médico de Asuntos de Veteranos en Kansas City, explica que aunque la terapia de reemplazo de testosterona es común en hombres de edad media y mayores, se debe tener mucho cuidado debido a los riesgos asociados con la fibrilación auricular. El estudio revela que el riesgo aumenta tanto cuando los niveles de testosterona son bajos como cuando son altos, pero estos dos extremos afectan el corazón mediante diferentes mecanismos biológicos.
Los expertos identificaron un patrón en forma de U en la relación entre la testosterona y la fibrilación auricular. Es decir, el peligro se eleva en ambos extremos y alcanza un punto mínimo en los valores medios del rango considerado normal. Esta conclusión está respaldada por datos obtenidos de grandes estudios poblacionales y recientes investigaciones de laboratorio iniciadas en 2025, que explican cómo los niveles fuera de lo común alteran las células del corazón.
Recomendaciones para terapia con testosterona
Para quienes necesitan tratamiento con testosterona, los investigadores sugieren que el objetivo principal debe ser mantener los niveles en un rango medio saludable, aproximadamente entre 350 y 550 ng/dL de testosterona total. Esta recomendación busca evitar tanto los efectos negativos de niveles muy bajos como los riesgos de incrementar la hormona en exceso, y se apoya en estudios observacionales a la espera de confirmaciones prospectivas.
Los expertos también proponen ajustar el tratamiento según la situación individual de cada paciente. Por ejemplo, la testosterona libre calculada debe usarse para evaluar casos donde la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG) está alterada. En pacientes con mayor riesgo de problemas cardíacos o arritmias, lo ideal es optar por formulaciones con liberación prolongada que ofrezcan una farmacocinética más estable.
Además, se recomienda controlar factores que pueden influir en la seguridad del tratamiento, como mantener el hematocrito en niveles normales, ya que este es un indicador importante para ajustar la dosis. También es clave evaluar y manejar otros factores de riesgo cardiovascular, incluyendo la obesidad, la apnea del sueño, la hipertensión y el consumo de alcohol.
Por último, se destaca la importancia de monitorear continuamente el ritmo cardíaco, presión arterial, hematocrito, función renal y hepática durante el tratamiento. Hay que recordar que la revisión presenta un resumen interpretativo basado en la literatura actual, y no un metaanálisis, por lo que sus conclusiones se deben tomar como una guía con base en la información disponible.